Chris Hemsworth: así es la fuerza del trueno

Nos hemos sentado a charlar con el dios de las tormentas, y resulta que es la mar de tranquilo... Olvídate de ese tópico que afirma que las estrellas de Hollywood son caprichosas e inaccesibles.
Chris Hemsworth: así es la fuerza del trueno
Chris Hemsworth: así es la fuerza del trueno

Chris Hemsworth es un hombre de hoy. Literalmente. Acaba de ser presentado ante los medios como embajador global de la fragancia Boss Bottled y además pone rostro a la campaña publicitaria Man of Today, siguiendo los fragantes pasos de Gerard Butler y Ryan Reynolds. Sin embargo, ellos son ya el pasado. Hemsworth es una estrella en ascenso, y en la sede central de Hugo Boss en Metzingen, Alemania, se le rinde pleitesía. Entre una gran expectación se proyecta un vídeo en el que Hemsworth viste con traje, se toma un café y huele bien. “El éxito sin integridad no significa nada”, proclama una voz en off.

Como cabe esperar de una marca de gran lujo, el evento es el epítome de la elegancia: elementos arquitectónicos de hormigón gris y trajes monocromáticos. Tras la presentación del anuncio, Hemsworth entra en la sala: alto, moreno y musculado, como un dios del sol rodeado de adoradores flacuchos de tez mortecina. El fulgor que desprende se ve amplificado por una camisa blanca brillante que a duras penas puede contener su imponente físico. Incluso sin la ayuda de un micrófono, su voz resuena como un trueno. Juzgándolo bajo cualquier criterio objetivo, es un hombre que destaca.

Sin embargo, Hemsworth, más allá de tener unas dimensiones propias de un personaje de cómic, proyecta una imagen de incuestionable autenticidad sin necesidad de efectos especiales ni disfraces con relleno. Es el tipo de hombre que te estrecha la mano firmemente y te pregunta con una convincente sinceridad si habéis coincidido antes, aunque la posibilidad de que recuerde tu anterior entrevista sea mínima (a menos que la memoria sea otro de sus superpoderes). En resumen: es un australiano de sonrisa franca y trato sencillo, y cuesta imaginar que tenga algo remotamente parecido a un “ritual de belleza y aseo personal”.

“Bueno, mi mujer lleva años diciéndome que debería cuidarme la piel”, admite la media naranja de la actriz Elsa Pataky. “He pasado mucho tiempo expuesto al sol y al salitre del mar, y no cabe duda de que eso es una agresión para la piel. Ella continúa aparentando menos edad de la que tiene, mientras que yo empiezo a parecer mayor, así que me he visto forzado a darle la razón”.

Intervención divina

El año pasado, Vanity Fair afirmaba que Chris Hemsworth es el actor más guapo de su generación. Un par de años antes, la revista People lo había elegido como el hombre vivo más atractivo. “No puede uno menos que reírse ante semejantes afirmaciones, ¿no te parece?”, me pregunta con una expresión de genuina sorpresa. “En cualquier caso, estoy muy contento y agradecido”.

A Hemsworth siempre le ha gustado  reírse de sí mismo. Quizá el ejemplo más notable sea la parodia de un anuncio de American Express que rodó para el programa Saturday Night Live. Búscalo en Google. “Cuando llegué a Hollywood, me dijeron que nunca triunfaría como actor”, afirma en el sketch. “Me decían que era demasiado alto, demasiado rubio y demasiado musculoso. Me pasé varios días de puerta en puerta... Si un australiano cachas con una cara perfecta pudo conseguirlo, significa que cualquiera puede”, concluye la parodia.

Lo cierto es que a él no le resultó tan fácil llegar a la cima. Al poco de aterrizar en Los Ángeles, consiguió un pequeño papel como padre del capitán Kirk en la película Star Trek, que dirigió J. J. Abrams en 2009, y luego vinieron ocho largos meses de “no nos llames, ya te llamaremos nosotros”. Incluso cuando se estaba gestando la primera entrega de Thor, las cosas no le fueron nada rodadas. El director de la película, Kenneth Brannagh, no creía que fuera la mejor elección. Hizo falta que le llamara Joss Whedon, quien entonces estaba dirigiendo a Chris en La cabaña del terror, para convencerle de lo contrario. Hemsworth finalmente consiguió el papel y se machacó a tope para ganar nueve kilos de músculo, un proceso que repetiría para la secuela de 2013, Thor: El mundo oscuro, y para la tercera entrega, Thor: Ragnarok.

Huelga decir que la franquicia está siendo un éxito sin precedentes. Thor: Ragnarok ha sabido darle el giro que necesitaba. Unos títulos de crédito de aspecto retro, una banda sonora con sintetizadores, el tono de comedia, un nuevo adversario... “Lo que pasa es que me aburrí de interpretar a ese personaje”, explica Hemsworth. “Pensé que la gente no querría más de lo mismo, sino una nueva versión de lo que habíamos hecho antes. Necesitábamos un personaje casi totalmente nuevo. Y así nació la idea: vamos a cortarle el pelo y a quitarle el martillo”.

Despojado de su rubia melena y de su martillo mágico, Thor es recluido en un planeta lejano y obligado a enfrentarse a Hulk en un combate de gladiadores. Sin embargo, el auténtico adversario de Thor es Hela (papel interpretado por Cate Blanchett), la diosa asgardiana de la muerte que intenta provocar el Ragnarok (el apocalipsis vikingo).

Un cuerpo celestial

Aunque obra maravillas en pantalla, el físico de Hemsworth es un auténtico quebradero de cabeza para los sastres de Hugo Boss. “Me tomaron medidas, pero he estado rodando Thor y Los Vengadores a la vez y ahora me viene todo pequeño”, explica. Nos cuenta que en realidad tiene dos tallas diferentes, dependiendo del punto del rodaje en el que se encuentre: “Tengo muchos trajes que salvan la distancia entre mi peso normal y mi peso de Thor”. El peso normal es el que mantiene cuando regresa a su casa de Australia. “Me paso casi todo el día jugando con los niños en la playa, nadando, haciendo surf… Estoy mucho tiempo al aire libre”, declara Hemsworth.

Afortunadamente, subir de peso le exige menos sacrificio ahora que hace unos años. “Lo que sí notas con el paso del tiempo es que las articulaciones y otras partes del cuerpo sufren más”, asegura. “Empiezas a mover los hierros y notas molestias que antes no tenías. Pero la memoria muscular es una gran ventaja. Recuerdo que la primera vez me mataba en el gimnasio y además tenía que comer como una lima. Ahora me cuesta mucho menos cambiar de marcha. Conozco la rutina, lo que funciona, lo que es excesivo…”. Para Thor: Ragnarok, Hemsworth y su preparador Luke Zocchi han combinado dominadas, remo y curls, con ejercicios con sogas y cuerdas elásticas, y hasta han jugado al pilla-pilla con un balón medicinal. “Continúo aislando determinados grupos musculares porque es lo más efectivo desde una perspectiva puramente estética”, señala. “Pero ahora lo combino con ejercicios mucho más funcionales, de manera que me siento más ágil”.

La realidad para Hemsworth es que, una vez vestido como Thor, únicamente se le ven los hombros y los brazos. Para cumplir con su obligación de encarnar al dios del trueno, no puede descuidar la musculatura. Lo que pasa es que lo hace con un enfoque más inteligente. Intenta entrenar con grandes pesos tres días por semana, pero si no termina de sentirse a gusto, Zocchi baja la marcha y planifica una sesión más dinámica. “Para que el cuerpo quiera seguir evolucionando, hay que animarlo continuamente de distintas formas”, asegura el actor. “La variedad es la clave, porque te estimula para seguir adelante”.

Figuras influyentes

Hemsworth también ha perfeccionado su plan de alimentación, que consistía básicamente en comer tanta carne como fuera posible. “Ya no necesito tanta para conseguir los mismos resultados. Pero soy consciente de la barbaridad de proteína animal que consumo. Actualmente procuro ingerir más proteínas de legumbres, cereales y verduras”.

Aunque no se ha vuelto vegano como su hermano Liam, Hemsworth admite estar interesado en el tema, aunque con ciertos matices. “La defensa de lo ecológico y lo natural me parece algo positivo, pero no me cabe duda de que obedece a intereses comerciales. De todos modos, si con eso la gente come más sano y toma más consciencia de sí misma, me parece genial”.

Los meses que ha pasado en el set de rodaje de Los Vengadores también le han ayudado a tomar prestadas algunas ideas de Robert Downey Jr. “Él es una especie de guerrero zen: aikido, meditación y cosas así, y creo que ese estilo de vida puede ser muy saludable”, señala.

Parece que, tanto para el cuerpo como para la mente, Hemsworth aboga por un tipo de entrenamiento libre de convencionalismos. “¿Mi meditación? Cualquier cosa que me haga esforzarme hasta el punto en que no pueda pensar en otra cosa. Las pesas, el surf... El subidón de adrenalina me obliga a estar muy presente y concentrado. Me encanta esa sensación”.

Regreso a la Tierra

Si Chris Hemsworth tiene un defecto, es el síndrome del impostor. “A veces me pregunto si realmente merezco el papel o más bien les he tomado el pelo. Pero soy consciente de que el miedo y la inseguridad pueden ser una buena motivación. ¿Cómo acabo con las dudas? Entrenando más intensamente. Investigando más para un personaje. Reconocer que no sabes nada es un buen punto de partida porque tienes más que aprender. Estás abierto a todo”.

Esta franqueza y sensatez, sumada a su físico poderoso, es sin duda lo que llamó la atención del equipo de marketing de Boss Bottled. Si Hemsworth se ha convertido en un Hombre de Hoy, es porque proyecta una imagen de masculinidad cuidada y no agresiva. Es un esposo y padre devoto que prioriza a su familia, y aun así cumple con todas sus obligaciones. Y encima huele de maravilla. Lo tiene todo.

Para los fans de Marvel, Thor es un auténtico héroe. Sin embargo, el modelo a imitar de Hemsworth vive algo más cerca de su casa. “Mi padre me llevaba al rugby y a la playa para que hiciera surf antes o después del colegio. Trabajó muchos años en protección de menores y siempre protestó contra las injusticias y defendió la importancia de tener una infancia llena de amor. A nosotros nos inculcó esa actitud y esos valores. Por eso es mi héroe y siempre lo será”.

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