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Así sufre tu cerebro cuando dejas de entrenar

Tomarte simplemente dos semanas de descanso puede hacer que te sientas algo confuso e incluso enojado con el mundo.
Ivo Salleras -
Así sufre tu cerebro cuando dejas de entrenar

Una barriga cada vez más abultada no es lo único malo que sucede cuando te saltas tus entrenamientos. "Se activan más células cerebrales cuando hacemos ejercicio que cuando estamos haciendo cualquier otra cosa", comenta John Ratey, profesor psiquiatría clínica de Harvard.

A continuación te contamos de qué manera sufren tus capacidades mentales cuando te saltas el gimnasio:

1. Tu estado de ánimo se desploma

Diversas investigaciones sugieren que el cardio puede ser tan eficaz para aumentar tu estado de ánimo como los antidepresivos recetados.

Tu cuerpo produce endorfinas -unas hormonas que te hacen sentir bien- cuando haces ejercicio, junto con otras sustancias químicas que inducen la felicidad como la serotonina, la dopamina, la norepinefrina, los endocannabinoides (productos químicos propios de nuestro cuerpo como los de la marihuana). Y muchos otros.

Es más, una investigación publicada en el New England Journal of Medicine sugiere que entrenar activa la producción de proteínas llamadas myokines, que pueden ayudar a proteger su cerebro de la depresión inducida por el estrés.

Así que cuando dejas de hacer ejercicio, se pierda la afluencia de estos refuerzos del buen ánimo. Y puedes terminar sintiendo un bajón anímico.

De hecho, cuando 40 deportistas regulares dejaron de trabajar durante dos semanas, en una prueba del estado de ánimo que medía la depresión, la tensión y la ira obtuvieron peores resultados que los que continuaron trabajando, según un estudio en Psychosomatic Medicine.

2. Tu memoria puede vacilar

Cuando investigadores de la Universidad de Maryland examinaron los cerebros de atletas mayores, encontraron que el flujo sanguíneo al cerebro -especialmente al hipocampo, una estructura implicada en el aprendizaje y la memoria- disminuyó significativamente después de un paréntesis de 10 días.

"En este estudio, la reducción del flujo sanguíneo no estaba vinculada a ninguna disminución de la función cerebral", apunta el autor del estudio Alfonso. "Pero otras investigaciones han vinculado el menor flujo sanguíneo al hipocampo con el deterioro cognitivo leve y la enfermedad de Alzheimer", dice.

Puede ser que la disminución del flujo sanguíneo haga que sea más difícil aprender o desarrollar nuevos recuerdos, dice Devi Nampiaparampil, médico de gestión del dolor en NYU Langone Medical Center.

Asimismo, un nuevo estudio en Cell Metabolism sugiere que cuando dejas de trabajar tu cuerpo también produces menos de una proteína llamada catepsina B, que se ha relacionado con la mejora de la memoria.

Artículo relacionado: 5 maneras de entrenar tu cerebro

Una barriga cada vez más abultada no es lo único malo que sucede cuando te saltas tus entrenamientos. "Se activan más células cerebrales cuando hacemos ejercicio que cuando estamos haciendo cualquier otra cosa", comenta John Ratey, profesor psiquiatría clínica de Harvard.

A continuación te contamos de qué manera sufren tus capacidades mentales cuando te saltas el gimnasio:

1. Tu estado de ánimo se desploma

Diversas investigaciones sugieren que el cardio puede ser tan eficaz para aumentar tu estado de ánimo como los antidepresivos recetados.

Tu cuerpo produce endorfinas -unas hormonas que te hacen sentir bien- cuando haces ejercicio, junto con otras sustancias químicas que inducen la felicidad como la serotonina, la dopamina, la norepinefrina, los endocannabinoides (productos químicos propios de nuestro cuerpo como los de la marihuana). Y muchos otros.

Es más, una investigación publicada en el New England Journal of Medicine sugiere que entrenar activa la producción de proteínas llamadas myokines, que pueden ayudar a proteger su cerebro de la depresión inducida por el estrés.

Así que cuando dejas de hacer ejercicio, se pierda la afluencia de estos refuerzos del buen ánimo. Y puedes terminar sintiendo un bajón anímico.

De hecho, cuando 40 deportistas regulares dejaron de trabajar durante dos semanas, en una prueba del estado de ánimo que medía la depresión, la tensión y la ira obtuvieron peores resultados que los que continuaron trabajando, según un estudio en Psychosomatic Medicine.

2. Tu memoria puede vacilar

Cuando investigadores de la Universidad de Maryland examinaron los cerebros de atletas mayores, encontraron que el flujo sanguíneo al cerebro -especialmente al hipocampo, una estructura implicada en el aprendizaje y la memoria- disminuyó significativamente después de un paréntesis de 10 días.

"En este estudio, la reducción del flujo sanguíneo no estaba vinculada a ninguna disminución de la función cerebral", apunta el autor del estudio Alfonso. "Pero otras investigaciones han vinculado el menor flujo sanguíneo al hipocampo con el deterioro cognitivo leve y la enfermedad de Alzheimer", dice.

Puede ser que la disminución del flujo sanguíneo haga que sea más difícil aprender o desarrollar nuevos recuerdos, dice Devi Nampiaparampil, médico de gestión del dolor en NYU Langone Medical Center.

Asimismo, un nuevo estudio en Cell Metabolism sugiere que cuando dejas de trabajar tu cuerpo también produces menos de una proteína llamada catepsina B, que se ha relacionado con la mejora de la memoria.

Artículo relacionado: 5 maneras de entrenar tu cerebro

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3. Serás menos agudo e ingenioso

En un estudio de Finlandia, los científicos estudiaron a 10 pares de gemelos masculinos idénticos que se ejercitaban regularmente. Un gemelo de cada par se mantuvo activo, trabajando dos veces por semana, mientras que el otro se ejercitaba menos.

Tras tres años, los gemelos más activos tenían más materia gris -tejido cerebral clave para procesar la información- que sus gemelos menos ejercitados.

El ejercicio fortalece todas tus zonas de tejido cerebral, incluyendo la materia gris, comenta el Dr. Ratley. Esto hace que tu cerebro sea más resistente al estrés y al envejecimiento.

Así que si tú dejas de entrenar, tu materia gris puede sufrir un parón, escenario potencial para tener problemas de procesamiento de información y pensamiento crítico.

4. Tendrás problemas de concentración

Una revisión de la investigación publicada en el British Medical Journal concluye que incluso las ráfagas cortas de ejercicio de 10 a 40 minutos conducen a un refuerzo inmediato de la concentración.

Este "empujón" es, al menos en parte, gracias al aumento del flujo sanguíneo a tu cerebro. Los investigadores también especulan que puede relacionarse a los niveles más altos de diversos químicos en sangre, como las endorfinas y ciertas hormonas que mantienen tu cerebro en alerta máxima.

En definitiva, cuando dejas de hacer ejercicio, el flujo sanguíneo y estos productos químicos bajan, posiblemente dejándote con una disminución de tu atención.

Artículo relacionado: Los kilos de más hacen envejecer tu cerebro

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