Acaba con tu mal aliento

Sigue leyendo y descubre lo que debes hacer para arreglar este problema.
Martín Iraola -
Acaba con tu mal aliento
Acaba con tu mal aliento

Por la mañana te das la vuelta y susurras: buenos días. Y ella retrocede de la ráfaga de aliento rancio que surge de tu boca. Porque nada estropea un despertar como el mal aliento de la mañana. El problema es: ¿De dónde viene? Porque tu cepillaste los dientes la noche anterior. Y tampoco padeces una enfermedad gástrica. ¿Por qué huele tu aliento como una lata de caballa abierta en una estación de metro?

Protocolo de actuación

No sirve lavar los dientes de cualquier manera. Tienes que hacerlo con dedicación. Porque cualquier bocado de comida que se aloje entre tus dientes se convierte en un cebo para las bacterias. De hecho, se alimentan de las partículas de alimentos que quedan atrás y alimentan el mal aliento al liberar compuestos volátiles de azufre a través de la respiración anaeróbica.

Solución: tómate tu tiempo con la higiene bucal. Utiliza cepillo, hilo dental y enjugue antiséptico. No dejes nada atrás.

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No respires por la boca

La saliva es tu amiga. Tenlo muy en cuenta. Presenta un alto contenido en oxígeno, que a su vez es lo que mata a los bacterias, descompone las partículas de comida y los deshechos haciéndolos desaparecer de la boca en cuanto tragas.

El problema es que la producción de saliva disminuye mientras duermes. Y si estás respirando por la boca estás creando una zona seca donde las bacterias prosperan.

Solución: Puede ser algo tan simple como dormir boca abajo. O tal vez necesitas un descongestionante

Evita el alcohol

Nada como el enjuague bucal para acabar con la necedad bucal. Pero no un enjuague cualquiera. Humedece la boca, usa mucho agua y un enjuague bucal sin alcohol: el alcohol te secará la boca, que es lo último que necesitas.

Solución: Busca la versión sin alcohol de cualquiera que sea el colutorio que utilizas. Y evita el vodka en la medida de lo posible. 

Corta el ácido

Las bacterias no sólo adoran una boca seca, también buscan lugares ácidos para poder alimentarse y multiplicarse.

Solución: Una alternativa es hacer gárgaras con bicarbonato. De hecho, muchos productos dentales incluyen bicarbonato de sodio, lo que ayuda a cortar el ácido y eliminar el mal olor.

Cepilla la lengua

Utilizas hilo dental, te estás cepillando religiosamente pero aún así te despiertas con ese dichoso aliento de perro. Quizás va siendo hora de prestarle atención a la lengua. De hecho, la lengua tiene muchas superficies donde las partículas de alimento puede alojarse.

Solución: Para mantener la lengua limpia además del cepillo necesitas un raspador de lengua.

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