Kilian Jornet conquista el Everest en 26 horas

El catalán ganó la cima en una sola etapa, sin oxígeno ni cuerdas
Martín Iraola , 23-05-2017
Kilian Jornet conquista el Everest en 26 horas
Kilian Jornet conquista el Everest en 26 horas

Este vez no era fácil: subir el Everest sin oxígeno ni cuerdas fijas o descanso. Pero Killian Jornet lo ha conseguido. Y en tan sólo 26 horas.

Piénsalo por un momento: subir 8.848 metros a pelo y del tirón, sin más ayuda que tu físico y fuerza mental.  Una hazaña que sólo está al alcance de una bestia como Jornet y con la que catalán establece una nueva marca récord de velocidad. Por si no quedaba claro que puede haberlos buenos pero no únicos, como él.  

A las duras y las maduras

Lo demostró con su físico y sus tiempos, pero también con su actitud. Y es que, horas después de haber terminado la carrera, Killian Jornet hacía sus primeras declaraciones, fiel a su estilo, reconociendo fuerzas y flaquezas. "Hasta 7.700 m me he encontrado muy bien y avanzaba según el planning previsto”, dijo. “Pero a partir de ese punto me he empezado a encontrar mal, supongo que por un virus estomacal”.

Desde allí Jornet se vio obligado a reducir la marcha y avanzar lentamente. “Tenía que ir parando cada poco para irme recuperando”. Finalmente, hizo cumbre a medianoche.

Las cumbres de una vida

Este ascenso forma parte del proyecto Summits of My Life, que desde 2012 le ha llevado a viajar por todo el mundo intentando establecer récords de ascenso a las montañas más icónicas del planeta. Comenzó en la cordillera del Mont Blanc en 2012 y desde entonces ha escalado montañas en Europa (Mont Blanc y Cervino), en América del Norte (Denali) y en América del Sur (Aconcagua).

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A la segunda va la vencida

En septiembre del 2016, el catalán hizo una primera tentativa en la montaña más alta del mundo, pero el Everest consiguió lo que hasta entonces parecía imposible: detener a Killian Jornet. Las malas condiciones meteorológicas tuvieron. Al parecer, las fuertes nevadas no dejaron más remedio que tomar la decisión de aplazar el intento de ascensión a pesar de encontrarse bien aclimatados y en buenas condiciones físicas. Este año se ha cambiado la temporada y se ha viajado en la temporada primaveral. Las condiciones meteorológicas han sido bastante favorables para el equipo, que ha podido aclimatarse en buenas condiciones y prepararse para el reto. De hecho, antes de lanzarse a por el Everest, Jornet se preparó antes en el Cho Oyu, una cima de 8.201 metros. 

Puro Jornet

El deportista catalán se ciñó a la filosofía que lo ha hecho famoso, utilizando sólo lo básico. Con el material más ligero posible, fue incorporando los elementos más técnicos y pesados a medida que ganaba metros.  Sus botas, por ejemplo, funcionaron como una especie de tres en uno, recubriéndolas primero con una capa, luego con otra y finalmente añadiendo los crampones en el paso más avanzado. Y funcionó, claro.

Jornet ha vuelto a demostrar que su aproximación al deporte es única, y la conquista del Everest se convierte en otro éxito mayúsculo de una carrera mayúscula y que no se parece a ninguna. Porque Jornet único, imposible de clasificar. Él mismo dice no sentirse un profesional. “Soy un amateur”, asegura, “que viene del verbo amar. Amo el deporte, salir ahí fuera, la naturaleza, la montaña. Es lo que me gusta”. Amén.

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