10 cosas que no sabías sobre el desayuno

Resulta que todavía tenemos mucho que aprender sobre la primera comida del día.
Martín Iraola , 24-02-2016
10 cosas que no sabías sobre el desayuno
10 cosas que no sabías sobre el desayuno

Desayunar bien (de forma completa y equilibrada) te pone en marcha. Proporciona la dosis de energía necesaria para funcionar por la mañana. Eso ya lo sabíamos todos. O casi todos. Pero  resulta que no es su única ventaja. Un estudio realizado por Kaiku Sin Lactosa ha revelado las 10 cosas que probablemente no sabías sobre el desayuno. Y créenos: te conviene conocerlas.

1. Es un buen sistema de control

El desayuno permite controlar los ingredientes que ingieres mejor que otras comidas. Resulta que en el desayuno distinguimos mejor entre los distintos grupos de alimentos. El clásico 60-15-25 (60% hidratos + 15% proteínas + 25% grasas saludables) es más fácil de respetar que durante la cena o, fundamentalmente, la comida.

2. En España, café y galletas

En lo que se refiere a costumbres a la hora de desayunar, en este país respetamos los clásicos. Según la Encuesta Nacional de Salud de España, el tipo de desayuno predominante entre la población española consiste en algo líquido más pan, galletas, cereales o bollerías. Este tipo de desayuno (consumido por un 49,5% de los encuestados) supera con mucho al siguiente desayuno más popular, consistente en únicamente algo líquido (14%): café, té, leche, yogur o cacao. De hecho, el desayuno más completo (alimento líquido, fruta y alimentos sólidos como pan o cereales) es sólo consumido por solo un 13% de la población.

3. Te mantiene en calma

El inglés es un idioma perfecto para crear nuevos palabros. Hangry es una de ellas. Esta mezcla de hungry (hambriento) con angry (enfadado) describe el clásico estado de ánimo que lo invade a uno cuando se salta alguna comida. Pues bien, el desayuno lo mantiene a raya. La razón es bien sencilla: la glucosa contenida en hidratos de carbono como los cereales ayuda a mejorar nuestro humor durante el día.

4. Comerás mejor

El resto del día, se entiende. Diferentes estudios han demostrado que aquellas personas que realizan un desayuno completo se decantan, a lo largo del día, por alternativas más saludables; resultando en una menor incidencia del llamado stress-eating.

5. Cultivarás abs

Un buen desayuno trabaja a favor del efecto vientre plano. Lo ideal es la combinación de lácteos sin lactosa, que aseguran digestiones ligeras y combaten la hinchazón, con algunas modalidades de té como el negro (equilibrante de los niveles de cortisol para luchar contra el estrés).

6. No sufrirás del corazón

La ciencia ha demostrado una y otra vez que los desayunos equilibrados reduce el riesgo de enfermedades cardíacas. De hecho, hacer todo lo contrario, saltarse el desayuno a la torera, se relaciona con hipertensión y mayor cantidad de azúcar en sangre. Tu verás qué es lo que te conviene.

7. Mete en cintura a la cintura

Sí, amigos: desayunar adelgaza. Siempre que la ingesta de alimentos durante el día se planifique y distribuya de manera óptima, claro. En un reciente estudio, se demostró que, consumiendo el mismo número de calorías, los individuos que concentraban una mayor cantidad durante la mañana eran más propensos a adelgazar y mantenerse en su peso óptimo que aquellos que aumentaban su ingesta durante la cena.

8. Trabajarás mejor

Ojo empresarios: si tus trabajadores desayunan bien mejorará su productividad a primera hora de la mañana: mejorar el rango de atención y aumenta la capacidad cognitiva. La horquilla horaria entre las 9:00 y las 11:00 h. puede convertirse en una de las más productivas del día si la precede un desayuno adecuado.

9. Es un invento moderno

Seguro que creías que la humanidad lleva siglos tomando sus infusiones con pan o similares a primera hora. Pues no. El desayuno, tal y como lo conocemos, es una invención reciente: la historiadora americana Abigail Carroll sitúa el origen del desayuno actual en la segunda mitad del siglo XIX. Antes, la primera comida del día se asemejaba más a la cena o a un almuerzo, incluyendo alimentos como la carne. La evolución hacia el desayuno que conocemos hoy en día se produjo paulatinamente, debido a las indigestiones producidas por los ingredientes más contundentes.

10. El yogur es todopoderoso

Otro fenómenos reciente, más incluso que el anterior: comer un para desayunar, costumbre que, según The New York Times, tiene su or¡gen en los años 80, al calor del furor que causaba el yogur desanatado por aquel entonces (y que dura hasta nuestros días, la verdad). Y con razón: el yogur matutino ayuda a la digestión, refuerza el sistema inmune desde primera hora de la mañana, y contribuye a la sensación de saciedad necesaria para evitar picoteos poco saludables a lo largo de las primeras horas.

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