La resaca es el terror de las dietas

¿Te has preguntado por qué tienes tanta hambre después de una noche de alcohol?
Sergio Collado , 03-02-2017
La resaca es el terror de las dietas
La resaca es el terror de las dietas

¿Alguna vez te has despertado después de una noche de alcohol y te has sentido con un apetito voraz? Seguramente... los 'accidentes' pasan.

Dolor de cabeza, náuseas, y una sensación general de estar hecho puré son las respuestas corporales más comunes a beber en exceso. Además otras veces, puede que apenas despiertes te sientas realmente hambriento.

No es tu imaginación ni un delirio. El hambre mañanero a causa de la ingesta de alcohol tiene una explicación científica bastante simple. "El metabolismo del alcohol puede alterar el equilibrio del azúcar en la sangre por el agotamiento del almacenamiento de glucógeno o carbohidratos", comenta el gastroenterólogo Nitin Kumar.

El glucógeno es la fuente preferida de energía de tu cuerpo. Así que después de haber consumido la mayor parte de tus reservas disponibles para metabolizar todo lo que bebes, necesitas más. Como resultado, comienzas a sentir hambre.

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Dado que el glucógeno proviene de los carbohidratos, es posible que te encuentres con un deseo particular de cosas como pan y azúcar. Es posible además desees cosas más saladas por los efectos deshidratantes del alcohol.

Teniendo esto en cuenta, es normal tu deseo de devorar una pizza XXL después de zamparte una bolsa de patatas chips.

No tienes que beber mucho necesariamente para despertarte sintiendo hambre. Un estudio publicado en la revista Alcohol & Alcoholism desveló que sólo tres ingestas eran suficientes para bajar los niveles de la hormona de la saciedad en alrededor del 30%.

Pero en la vida real, la misma cantidad de alcohol afecta a cada persona de forma diferente. Si eres un peso ligero, una bebida de alta graduación puede ser suficiente para dejar tu estómago revuelto por la mañana.

Si tienes una tolerancia bastante alta, podrías tomar más de tres copazos para notar una diferencia en tu sensación de hambre al día siguiente.

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De cualquier manera, después de una noche indulgente, meterse aún más calorías probablemente no es la mejor idea. ¿Cómo puede mantener bajo control ese hambre alimentado con alcohol?

Obviamente, beber menos es una buena base para comenzar. Cuanto menor sea el consumo de alcohol, menor será la probabilidad de que acabes con el hambre inducido por el azúcar en la sangre.

Beber agua y bebidas no alcohólicas también puede ayudar, tanto entre las copas de la noche como durante la mañana siguiente. Ayudará a evitar la deshidratación que te hace anhelar sal.

Asimismo, trata de comer alimentos con algunas proteínas y grasas saludables, que ayudarán a equilibrar el azúcar en la sangre y promoverán una mayor sensa

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