Esquiva a tus enemigos del verano

Estos son los diez 'problemas' de salud más probables que puedes tener en verano
MEN'S HEALTH -
Esquiva a tus enemigos del verano
Esquiva a tus enemigos del verano

Una inoportuna (y obligada) visita al hospital puede acabar arruinando tus vacaciones (y sin que sea necesario que te encuentres con el Dr. House y te escupa en la cara). Pero tranquilo: puedes evitarlo. Te presentamos a los que, según los expertos, son los 10 principales enemigos de tu salud en verano, y te explicamos cómo vencerlos.

Quemaduras
Si no te andas con cuidado, puedes pasar de ser el tipo con el bronceado más envidiado de la "disco", a convertirte en una especie de cangrejo mutante. "Las quemaduras de primer grado hacen que la piel enrojezca (se produce lo que los médicos llamamos "eritema") y duela al más mínimo roce", explica el Dr. Carlos Urkía, responsable del Plan de Salud de la Cruz Roja Española. En casos más extremos,"cuando la exposición al sol es muy intensa y el tipo de piel es delicado, también pueden aparecer quemaduras de segundo grado en forma de ampollas", amplía.
Cómo actuar: No pierdas tiempo y ?enfría? la quemadura con agua corriente o compresas húmedas hasta que desaparezca el dolor (unos 10 minutos). "También pueden usarse productos aftersun, que además de mitigar las molestias y el dolor hidratan la piel", recomienda Urkía. Si a pesar de todo no notas alivio, tómate un analgésico. En el caso de que te hayas achicharrado tanto que te hayan salido ampollas, ni se te ocurra tocártelas: acude rápidamente a un centro médico.

Lesiones oculares
De acuerdo: puede que jugar a palas o a voley playa con las gafas de sol puestas no sea lo más cómodo ni lo más estiloso del mundo... pero es necesario. "Hay que tener los ojos protegidos en todo momento, puesto que la exposición prolongada a los rayos ultravioleta puede acabar provocando pequeñas lesiones oculares, especialmente si estamos en un entorno en el que la superficie (agua, arena...) refleja los rayos del sol", alerta el experto de la Cruz Roja. Los síntomas más evidentes de que no les hemos prestado a nuestros ojos toda la atención que merecen son la conjuntivitis, la sensación de quemazón, el picor, el dolor y el escozor.
Cómo actuar: Evita los espacios muy luminosos, y ni se te ocurra frotarte los ojos o usar un colirio sin prescripción médica. "Lo mejor que puedes hacer es lavártelos con suero fisiológico para mitigar el dolor y, acto seguido, acudir al especialista", dice Urkía. La próxima vez, acuérdate de usar unas gafas que ofrezcan una protección 100% frente a los rayos UV y la radiación azul visible (asegúrate de que llevan la etiqueta "CE" a la hora de comprarlas).

Esquiva a tus enemigos del verano

Una inoportuna (y obligada) visita al hospital puede acabar arruinando tus vacaciones (y sin que sea necesario que te encuentres con el Dr. House y te escupa en la cara). Pero tranquilo: puedes evitarlo. Te presentamos a los que, según los expertos, son los 10 principales enemigos de tu salud en verano, y te explicamos cómo vencerlos.

Quemaduras
Si no te andas con cuidado, puedes pasar de ser el tipo con el bronceado más envidiado de la "disco", a convertirte en una especie de cangrejo mutante. "Las quemaduras de primer grado hacen que la piel enrojezca (se produce lo que los médicos llamamos "eritema") y duela al más mínimo roce", explica el Dr. Carlos Urkía, responsable del Plan de Salud de la Cruz Roja Española. En casos más extremos,"cuando la exposición al sol es muy intensa y el tipo de piel es delicado, también pueden aparecer quemaduras de segundo grado en forma de ampollas", amplía.
Cómo actuar: No pierdas tiempo y ?enfría? la quemadura con agua corriente o compresas húmedas hasta que desaparezca el dolor (unos 10 minutos). "También pueden usarse productos aftersun, que además de mitigar las molestias y el dolor hidratan la piel", recomienda Urkía. Si a pesar de todo no notas alivio, tómate un analgésico. En el caso de que te hayas achicharrado tanto que te hayan salido ampollas, ni se te ocurra tocártelas: acude rápidamente a un centro médico.

Lesiones oculares
De acuerdo: puede que jugar a palas o a voley playa con las gafas de sol puestas no sea lo más cómodo ni lo más estiloso del mundo... pero es necesario. "Hay que tener los ojos protegidos en todo momento, puesto que la exposición prolongada a los rayos ultravioleta puede acabar provocando pequeñas lesiones oculares, especialmente si estamos en un entorno en el que la superficie (agua, arena...) refleja los rayos del sol", alerta el experto de la Cruz Roja. Los síntomas más evidentes de que no les hemos prestado a nuestros ojos toda la atención que merecen son la conjuntivitis, la sensación de quemazón, el picor, el dolor y el escozor.
Cómo actuar: Evita los espacios muy luminosos, y ni se te ocurra frotarte los ojos o usar un colirio sin prescripción médica. "Lo mejor que puedes hacer es lavártelos con suero fisiológico para mitigar el dolor y, acto seguido, acudir al especialista", dice Urkía. La próxima vez, acuérdate de usar unas gafas que ofrezcan una protección 100% frente a los rayos UV y la radiación azul visible (asegúrate de que llevan la etiqueta "CE" a la hora de comprarlas).

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Insolación
Si eres de los que se saltan las recomendaciones a la torera y se plantan en la playa a las 12 del mediodía para no volver a mover las posaderas hasta pasadas las cinco de la tarde, es probable que tarde o temprano acabes sufriendo náuseas, mareos, dolor de cabeza y bajadas de tensión. O lo que es lo mismo, que termines tu maratoniana jornada playera con una insolación de manual. "La acción directa y prolongada de los rayos solares provoca una deshidratación progresiva del organismo. Un fenómeno que se puede traducir en sensaciones de cansancio o fatiga, acompañadas de mareos y abatimiento", recuerda Urkía.
Cómo actuar: Busca un lugar fresco y ventilado y siéntate. Cuando estés un poco más recuperado, refréscate la piel con toallas humedecidas e hidrátate tomando pequeños sorbos de agua, zumo o bebidas isotónicas. Si no te sientes mejor al cabo de un rato, o notas que estás a punto de perder la conciencia, acude rápidamente a un centro médico. Podrías estar sufriendo un golpe de calor.

Dolencias del sistema digestivo
Cuando te machacaba con aquello de "¡no te bañes después de comer que te va a dar un corte de digestión!", tu madre sabía lo que se hacía. "Técnicamente se conoce como hidrocución, y se produce por la diferencia de temperatura que existe entre la piel y el agua cuando nos zambullimos bruscamente. La consiguiente vasoconstricción puede provocar, en el peor de los casos, la pérdida del conocimiento", corrobora el Dr. Utkía. En cualquier caso, los cortes de digestión son poco frecuentes. No se puede decir lo mismo de las gastroenteritis. Suelen cursar con fiebre, náuseas y vómitos, y normalmente están causadas por un virus. "Menos habituales, a pesar de la alarma social que provocan cada verano, son las infecciones por bacterias (como la salmonella)", añade la Dra. Inés Pérez, especialista del Servicio de Urgencias de Atención Primaria de Totana (Murcia).


Cómo actuar: Si has sufrido un corte de digestión, sal del agua raudo y veloz. Luego, túmbate y eleva las piernas para favorecer el retorno de la sangre a tu cerebro. Si quieres ahorrarte volver a pasar por semejante mal trago, evita las comidas copiosas, ricas en grasas o dulces. Respecto a la gastroenteritis, el protocolo a seguir es el siguiente: "durante las seis primeras horas, limítate a beber a pequeños sorbos una limonada alcalina (agua, zumo de limón, azúcar, sal y bicarbonato). Después, sigue una dieta blanda a base de yogures, tostadas con aceite, y arroz blanco", indica Pérez. No intentes frenar la diarrea con medicamentos, porque sólo lograrías alargar el proceso. Si todo va bien, al cabo de cinco o seis días habrás superado la crisis... dejándote algunos kilos por el camino.

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Pájaras
No, no nos estamos refiriendo a esas "guiris" dispuestas a cazarte y a no dejarte escapar nunca más. Hablamos de esa sensación de mareo fuerte, fatiga acusada, y, en casos extremos, pérdida del conocimiento y coma que puede provocarte el deporte practicado a pleno sol. "Esta reacción se produce cuando el organismo agota sus reservas de glucosa", explica el Dr. Urkía. Parecidos son también los síntomas de las bajadas bruscas de la tensión arterial (palidez, náuseas, visión borrosa...). "En el peor de los casos, pueden provocar un pequeño desmayo de dos o tres segundos, pero sin mayores consecuencias", tranquiliza la Dra. Pérez.
Cómo actuar: La manera más efectiva de combatir una pájara es tomar glucosa o una bebida azucarada. En el caso de las crisis de hipotensión, basta con tumbarse con las piernas elevadas, para favorecer el retorno sanguíneo, e ingerir alguna bebida isotónica. De todos modos, lo mejor es evitar las situaciones de riesgo: "no practiques ejercicio si hace mucho sol, y controla tu frecuencia cardiaca para no superar tu máximo de pulsaciones por minuto (220 menos tu edad)", recomienda la experta del servicio de urgencias.

Picaduras marinas
Verano tras verano, nuestras costas sufren una invasión todavía peor que la de los hooligans ingleses que se alimentan a base de cerveza: las plagas de medusas. A estas alturas, seguro que ya sabes por propia experiencia que las picaduras de estos cnidarios (celentéreos urticantes) son muy molestas y dolorosas. Menos usuales son las lesiones provocadas por determinados peces (como la escórpora o el sabirón), cuyas espinas contienen sustancias tóxicas.
Cómo actuar: Para aliviar las picaduras de medusa, "limpia la zona afectada con agua salada (nunca con dulce) y aplica hielo envuelto en una toalla", recomienda Pérez. Si el escozor no cesa, puedes probar a aliviarlo con un antihistamínico (siempre bajo prescripción facultativa). Las heridas causadas por peces venenosos, también hay que aclararlas con agua salada (para arrastrar los posibles restos de espinas). "Luego, sumérgelas en agua caliente (a 45ºC) durante media hora para calmar el dolor", especifica Urkía.

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Esguinces
Una torcedura inoportuna puede acabar conviertiendo un "partidillo" amistoso en un "final de temporada". Aunque los esguinces pueden producirse en cualquier articulación, los esguinces de tobillo suelen ser los más frecuentes. Nada más torcértelo, notarás un dolor agudo que luego remitirá. Pero no te confíes: volverá con bríos renovados en cuanto la zona se "enfríe".
Cómo actuar: "Hay que aplicar hielo lo antes posible para mitigar el dolor agudo y rebajar la inflamación", señala la Dra. Pérez. Envuelve un buen puñado de cubitos en una toalla y presiónala contra el tobillo en tandas de 10 minutos, con descansos de 15 (si no retiraras el hielo de vez en cuando, podrías llegar a "congelar" los nervios). ¿Que al cabo de unas horas todavía te duele? Esta vez, aplícate calor.

Enfermedades de transmisión sexual
Poca broma. Según un estudio elaborado por el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto Carlos III de Madrid, los casos de gonorrea y sífilis han aumentado en más de un 20% desde 2001. Esta última, conocida también como el "mal francés", se manifiesta en forma de chancro (úlcera) firme, redondo, pequeño e indoloro en la zona genital, mientras que la gonorrea provoca la inflamación de la uretra y la secreción de un flujo purulento. Pero las ETS más peligrosas y sigilosas son el SIDA y la hepatitis C (que provoca cáncer de hígado): como los síntomas no hacen acto de aparición hasta pasado un tiempo, sólo se puede realizar un diagnóstico precoz a través de un análisis de sangre.
Cómo actuar: Cada ETS requiere un tratamiento específico, pero todas tienen algo en común: se contagian por mantener conductas sexuales de riesgo (la más frecuente, hacerlo sin preservativo). Por este motivo, "si se ha practicado sexo sin protección, hay que someterse siempre a un test", recalca la Dra. Pérez. Acude sin dilación al hospital más cercano; y no te preocupes por el qué dirán, "el resultado es absolutamente confidencial", asegura la experta. Recuerda que, para confirmar el diagnóstico, debes repetirte la prueba pasados tres o cuatro meses.

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Accidentes de tráfico
Según un estudio realizado por el Instituto Universitario de Tráfico y Seguridad Vial, el 27% de los siniestros anuales se producen en verano. Haz todo lo posible para no formar parte de tan triste estadística, y toma nota de cómo deberías actuar si te ves envuelto en un accidente.
Cómo actuar: "Aunque el impacto haya sido leve y te encuentres bien, acude rápidamente al centro de salud más cercano para que te examinen. "Las parestesias (hormigueo, adormecimiento o ardor en la piel) y los síntomas del latigazo cervical pueden tardar un tiempo en aflorar", subraya la Dra. Pérez.
Si te has cortado con cristales, lava la herida con abundante agua y presiónala con una gasa. Si se empapa, limítate a añadir otra capa: nunca la retires de la piel. "Y no se te ocurra jamás intentar improvisar un torniquete: podría tener consecuencias fatales", advierte la experta. Si has tenido la "suerte" de ser simplemente un testigo, no muevas a las víctimas. Lo primero que debes hacer es llamar al 112. "Parece mentira, pero, en general, todo el mundo se para a mirar los accidentes y a nadie se le ocurre que hay que avisar a los servicios de emergencias", se lamenta Pérez.Los expertos que reciban tu llamada te pedirán que compruebes si los accidentados están conscientes, si respiran o si tienen pulso.

Intoxicaciones etílicas
De acuerdo: todos sabemos que tomarse una copita de vino al día es un hábito la mar de saludable que mejora la salud cardiovascular. Pero si bebemos de forma compulsiva (y no nos vamos a engañar: el verano se presta), nuestro cuerpo se rebelará y, en el peor de los casos, caeremos en un coma etílico. Si alguien no responde a los estímulos externos (no reacciona si le das un par de cachetes, ni contesta a tus preguntas), es que, efectivamente, ha superado de largo su límite de tolerancia.
Cómo actuar: Lo mejor que se puede hacer en estos casos es colocar a la persona en "posición lateral de seguridad". Túmbala de costado, con la pierna y el brazo que tocan el suelo estirados, y los otros doblados hacia delante. De este modo, evitarás que se pueda ahogar con su propio vómito. A partir de ahí, lo único que puedes hacer es esperar a que el cuerpo elimine el alcohol. Si la cosa no mejora, llama a urgencias.

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