Puede que hayas tenido un ataque cardíaco y no lo sabes

El ataque cardíaco silencioso puede dejar secuelas graves a pesar de no notarse en el momento.
Martín Iraola , 07-12-2016
Puede que hayas tenido un ataque cardíaco y no lo sabes
Puede que hayas tenido un ataque cardíaco y no lo sabes

Un ataque al corazón podría no doler tanto como imaginas. De hecho puede que ni siquiera sepas que lo estás sufriendo, de acuerdo con la investigación realizada por la Wake Forest School of Medicine (EE.UU.).

En el estudio, los investigadores sumaron el número de ataques cardiacos clínicamente diagnosticados y de ataques cardíacos "silenciosos" (eventos que no fueron diagnosticados en ese momento, pero que luego fueron confirmados por electrocardiograma), que ocurrieron en más de 9.000 personas durante un período de 9 años.

Descubrieron que el 45 por ciento de todos los ataques cardíacos eran silenciosos.

Daño sin dolor

Pero a pesar de que los ataques al corazón no se reconozcan, eso no significa que sean inofensivos. Las personas que experimentaron un ataque cardíaco silencioso tuvieron 34% más probabilidades de morir prematuramente de cualquier causa que las que no tuvieron el problema, según el estudio.

El mayor riesgo de muerte proviene en parte del ataque cardiaco en sí mismo, que daña los músculos del corazón. Sin una atención post-ataque apropiada, ese daño podría llevar a otro evento, y lo más probable es que este sí lo acabarías sintiendo.

Además, los factores de riesgo como el tabaquismo, la mala alimentación, la presión arterial alta o colesterol alto pueden haber iniciado el ataque cardíaco silencioso.

Para evitarte disgustos

Una vez cumplidos 40 años  (o 35 si fumas, tienes problemas de salud o antecedentes familiares que han sufrido ataques al corazón) deberías hacerte una prueba de estrés del corazón, lo que, por supuesto, incluye un electro.

Esto ayudará a tu médico a averiguar cómo te está funcionando el corazón, y también puede detectar daños pasados.

Si las pruebas revelan un ataque cardíaco silencioso, se puede trabajar en estrategias preventivas como comer mejor, hacer más ejercicio y dejar de fumar; además, por supuesto, de recetar medicamentos.

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