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5 técnicas para conseguir el orgasmo femenino

Descubre cómo puedes conseguir que tu chica se derrita de placer
Eduardo G. Gabaldà -
5 técnicas para conseguir el orgasmo femenino

Estás contento con tu vida sexual, porque os entendéis en la cama, os lo pasáis de vicio, pero a ella le cuesta llegar mucho al orgasmo o no está segura de haberlo hecho. No es una buena noticia: si duda es que no ha llegado. Pero no desfallezcas, no pienses que es imposible. Por eso, aquí te dejamos una serie de consejos y técnicas que debes llevar a cabo para ayudarla. Nosotros te damos la teoría, pero a ti te corresponde llevarlo a la práctica, y si lo haces bien, ella te pedirá más.

Lo que dices, cuenta

Tu chica tiene muchas zonas erógenas. El cuello, los labios, el monte de Venus…pero quieto parao’. No vayas directamente al lío, ten en cuenta que las mujeres también se excitan por el oído. De este modo, te recomendamos que la cortejes con cumplidos sutiles pero cargados de intenciones para que su temperatura vaya subiendo.

Ese vestido te sienta genial. Pero la verdad es que te lo arrancaría a mordiscos”. Con una secuencia de palabras tan sencilla pero efectiva, la pillarás completamente desprevenida y, si estáis en una comida familiar o en una reunión con amigos, es probable que la revoluciones. Si suelta un “tenemos que irnos” es que lo has hecho bien. Tiene ganas de que la tomes, todo va viento en popa.

Si no estáis juntos, puedes enviarle algún WhatsApp caliente: “Hoy vas a chillar de placer, te lo aseguro”. O “cómo me pone recordar tu cara mientras lo estábamos haciendo”. Como diría Di Caprio en Django, si ya habías despertado su curiosidad, ahora cuentas con toda su atención.

Cuando ya estéis solos, eleva los grados de vuestra cama con frases contundentes y directas: “Te voy a comer el…como nunca antes te lo habían hecho". Y cuando estéis en pleno acto, trata de despertar su lado más oscuro e incítala a que te hable sucio para que ambos saquéis la fiera que lleváis dentro. Cuando esté más excitada, dile que quieres que te pida lo que quiere que le hagas. Que no se corte. O dile que te dé órdenes. Pero que se moje, en todos los sentidos.

5 técnicas para conseguir el orgasmo femenino

Estás contento con tu vida sexual, porque os entendéis en la cama, os lo pasáis de vicio, pero a ella le cuesta llegar mucho al orgasmo o no está segura de haberlo hecho. No es una buena noticia: si duda es que no ha llegado. Pero no desfallezcas, no pienses que es imposible. Por eso, aquí te dejamos una serie de consejos y técnicas que debes llevar a cabo para ayudarla. Nosotros te damos la teoría, pero a ti te corresponde llevarlo a la práctica, y si lo haces bien, ella te pedirá más.

Lo que dices, cuenta

Tu chica tiene muchas zonas erógenas. El cuello, los labios, el monte de Venus…pero quieto parao’. No vayas directamente al lío, ten en cuenta que las mujeres también se excitan por el oído. De este modo, te recomendamos que la cortejes con cumplidos sutiles pero cargados de intenciones para que su temperatura vaya subiendo.

Ese vestido te sienta genial. Pero la verdad es que te lo arrancaría a mordiscos”. Con una secuencia de palabras tan sencilla pero efectiva, la pillarás completamente desprevenida y, si estáis en una comida familiar o en una reunión con amigos, es probable que la revoluciones. Si suelta un “tenemos que irnos” es que lo has hecho bien. Tiene ganas de que la tomes, todo va viento en popa.

Si no estáis juntos, puedes enviarle algún WhatsApp caliente: “Hoy vas a chillar de placer, te lo aseguro”. O “cómo me pone recordar tu cara mientras lo estábamos haciendo”. Como diría Di Caprio en Django, si ya habías despertado su curiosidad, ahora cuentas con toda su atención.

Cuando ya estéis solos, eleva los grados de vuestra cama con frases contundentes y directas: “Te voy a comer el…como nunca antes te lo habían hecho". Y cuando estéis en pleno acto, trata de despertar su lado más oscuro e incítala a que te hable sucio para que ambos saquéis la fiera que lleváis dentro. Cuando esté más excitada, dile que quieres que te pida lo que quiere que le hagas. Que no se corte. O dile que te dé órdenes. Pero que se moje, en todos los sentidos.

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Antes del partido, calienta

Para algunas mujeres no es tan fácil alcanzar el orgasmo en pleno coito, así que tienes que currártelo un poco antes del acto sexual para que también lo disfrute como tú. Así pues, lo que debes es estimular sus zonas erógenas. El mítico punto G, situado en la pared frontal de la vagina a pocos centímetros hacia el interior, es una de ellas. De todos modos, no vayas a saco, que no parezca que eres un adolescente de 15 años con las hormonas por las nubes. Ve poco a poco, al mismo tiempo que le sigues diciendo alguna frase tórrida.

Así pues, cuando la cosa esté en plena ebullición, preséntate ante él y hazle saber que le vas a visitar a menudo a partir de ahora. Para que se quede con tu cara y quiera verte a menudo, lo que debes hacer es jugar con tus manos, con tu pene o incluso con un vibrador. Puedes introducir cualquiera de estos elementos en el interior de su vagina y elevarlo para presionarlo y estimularlo.

Asimismo, durante la relación sexual, puedes activarlo penetrándola desde atrás y presionando hacia abajo. Utilizando una mano para masajear su zona púbica también lograrás que el roce la excite hasta niveles insospechados. Intenta combinar siempre la estimulación clitorial con la del punto G o, al menos, ve alternándolas. Se morirá de placer.

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Toca el clítoris como es debido

Otra de las zonas que debes saber estimular es el clítoris. Y son varias las formas en las que lo puedes hacer. Empieza con tu mano (dado que la utilizas para darte placer a ti mismo en las noches de soledad, aprovecha también tu destreza y práctica para que ella se lo pase en grande). Las mujeres nunca olvidan las habilidades digitales de un hombre, así que debes hacerle saber que las tuyas sean memorables.

Para ello, túmbate de lado y pon tu mano sobre su vulva, presionando sobre la zona púbica con la base de la palma de tu mano. Pasea tus dedos por encima de la vulva y empieza a estimular ligeramente la capucha del clítoris con las puntas de los dedos. Al mismo tiempo, presiona con delicadeza los labios, aunque también es recomendable que introduzcas los dedos en su vagina para variar un poco. De esta forma, tocarás también su clítoris y le regalarás un fantástico 2 x 1.

Con este movimiento, accederás a muchas de sus terminaciones nerviosas. Pero utiliza tu mano con suavidad, delicadeza y, sobre todo, con cabeza. Se trata de que la excites, no de que parezca que estás cambiando una bombilla.

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Usa tu lengua…

Bien, la cosa está que arde. Ya está excitada, pero aún puedes dar mucho más de ti. Es momento de llevar a cabo la técnica del cunnilingus. De todos modos, no vayas directo al grano, sigue excitándola con besos por el cuello, caricias y agarrones firmes pero no agresivos en el resto de zonas de su cuerpo.

Poquito a poco, desplázate por todo su cuerpo y plántate ahí abajo. Empieza besando la zona y lamiendo la parte exterior de la vagina hasta llegar a los labios menores. Sigue con un lametón largo, como si chuparas un helado desde abajo hasta arriba, que cubra toda la superficie de sus labios interiores y acabe en la capucha del clítoris. Trata de seguir en todo momento un ritmo lento, suave y consistente.

Excítala hasta el delirio, alternando los lametones lentos y suaves con una serie de golpecitos rápidos verticales y en diagonal sobre el clítoris. Pero, repetimos, todo con suma delicadeza y suavidad, ya que el clítoris es una zona extremadamente sensible, por lo que una estimulación demasiado vigorosa puede causar molestias o dolor. De lo que se trata es de que la sangre fluya poco a poco. Y varía, que si haces siempre lo mismo se cansará. Puedes dibujar con tu lengua todas las letras del abecedario…Que no falte la imaginación.

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La traca final

Si todo va como es debido, su cuerpo entero (y concretamente su zona más íntima) estará ‘on fire’. Llega la hora de conseguir que alcance el clímax con tu propio instrumento. Tu pene salta a escena. Así pues, céntrate en penetraciones poco profundas, ya que la mayoría de las terminaciones nerviosas que intervienen en el orgasmo están ubicadas en la superficie de la vulva y en los tres primeros centímetros de la entrada vaginal.

Colócate en la posición del misionero, con una penetración vaginal mínima. Deja que el pene descanse dentro de ella. Quédate ahí, serpentea... Presiona el prepucio del pene contra la capucha del clítoris. O presiona el miembro contra el clítoris y, delicadamente, empuja entre los pliegues de los labios sin llegar a penetrarla; como si tu pene fuera un pincel y estuvieras pintando su clítoris. Cuando penetres con profundidad, presiona tu hueso pélvico hacia el clítoris y mantén la posición, ya que la sensación de roce, combinada con la estimulación del clítoris, le proporciona un inmenso placer.

De todos modos, teniendo en cuenta que hay muchas mujeres a las que les cuesta alcanzar el orgasmo durante el coito, la doctora Kaplan propone el “puente de unión”. Es decir, estimular el clítoris aunque sólo hasta que se nota que tu chica está a punto de alcanzarlo. Y ahí, deja que tu pene haga el resto. Vamos, que se trata de adoctrinar la vagina de tal forma que experimente las mismas sensaciones que ha percibido cuando estimulabas su clítoris con otras técnicas.

Y llegados a este punto, el último consejo que te podemos dar es que tengas paciencia. No pienses que con “uno rapidito” vas a conseguir que explote de gozo y deleite. Necesita su tiempo, porque su cuerpo no es tan ‘sencillo’ como el tuyo. Tómate tu tiempo para ejecutar cada uno de los pasos a su debido ritmo, que cada cosa que hagas siga un tempo. No te fijes el objetivo de que llegue al clímax en X minutos, porque la presión es tu peor enemigo. Relájate, disfruta y hazla disfrutar. Y cuando la cosa termine, no escatimes en abrazos. Pon el 'modo osito' on.

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