Erecciones generales

5 normas rápidas e infalibles para ser el candidato que elegiría ella para gobernar su cama y adjudicarte el control del ministerio del interior.

El pene no es una isla. En caso de que así fuera, tendríamos la tentación de imaginárnoslo como un cayo del Caribe, tranquilo y relajado durante el día, pero ufano y vibrante de actividad durante la noche, y así destino preferido de un carrusel infinito de indígenas medio desnudas. Por muy idílica que te parezca esta estampa, tiene más sentido establecer un paralelismo urológico-geográfico entre el pene y una península, ya que se trata de una extensión corporal que comparte el suministro de sangre, oxígeno y nutrientes con el resto de órganos. Desgraciadamente, esto implica que si un desastre natural arrasa el continente, es probable que también afecte a las masas de tierra colindantes y protuberantes.

“A menudo, los pacientes visitan al médico por un problema de disfunción eréctil y acaban siendo diagnosticados de hipertensión, diabetes o enfermedades cardiovasculares. Esto es así porque los problemas de erección, además de una patología sexual, son un síntoma de otras dolencias. Lo bueno del caso es que si se acude al médico cuando empieza a producirse, permite un diagnóstico a tiempo”, revela Natalia Ribé, andróloga del Instituto Javier de Benito, sito en el Centro Médico Teknon de Barcelona. Por este motivo, es un error recurrir a Levitra, Viagra o Cialis eludiendo la visita de un médico. Estos fármacos sirven para que tu artillería mantenga intacta su potencia de fuego pero te hacen igual de vulnerable (o más) a los envites de los terroristas cardiovasculares. “Además, según el tipo de cardiopatía pueden resultar contraindicados. Por ello es importante que, en caso de tener este tipo de dolencias, se acuda a la consulta con un informe del cardiólogo”, recomienda Ribé.

Mientras tanto, hay algo que puedes hacer para salvaguardar tu vida sexual (con un poco de suerte nunca necesitarás tomar la pastillita azul). Sigue nuestros cinco consejos y todas las mujeres que visiten tu península se marcharán con una sonrisa en los labios.

1. No sólo bíceps, tríceps o abdominales. Tu sexo también se puede fortalecer. Haz esto: siéntate en la taza del W.C, comienza a orinar y trata de parar el flujo en la mitad de la operación contrayendo los músculos del piso pélvico. Descubirás así los célebres ejercicios de Kegel para el músculo pubococcígeo (PC). Hazlo unas 30 veces a ritmo regular y descansa 30 segundos. Después del descanso, haz otras dos series. Estos ejercicios pueden realizarse en cualquier momento y lugar. La mayoría de las personas observa una mejoría después de cuatro o seis semanas, pero pueden pasar hasta tres meses hasta notar un cambio considerable.