Cardio interválico frente a cardio aeróbico

Es una de las preguntas del millón, y no tiene una fácil respuesta. Es más, sé que por mucho que cuente siempre me voy a quedar corto, porque da para hablar mucho y muy técnico, pero aquí van unas ideas básicas necesarias.
Juan Rallo -
Cardio interválico frente a cardio aeróbico
Cardio interválico frente a cardio aeróbico

Es una de las preguntas del millón, y no tiene una fácil respuesta. Es más, sé que por mucho que cuente siempre me voy a quedar corto, porque da para hablar mucho y muy técnico, pero aquí van unas ideas básicas necesarias.

Con el entrenamiento aeróbico buscamos eliminar calorías, sin perder el umbral aeróbico para asegurarnos de que estamos obteniendo la energía de las grasas acumuladas. Los procesos químicos destinados a obtener energía desde las grasas requieren una presencia de oxígeno suficiente, y si aceleramos el ritmo demasiado nos faltará oxígeno y se bloqueará esta vía,  a partir de ese punto el cuerpo trabajará anaeróbicamente para obtener la energía del glocógeno. Es sencillo.

Pros: prácticamente solo se consume energía procedente de las grasas, es más relajado, no hace falta estar en forma para ponerlo en funcionamiento.

Contras: no ayuda excesivamente a mejorar el sistema cardiovascular, requiere más tiempo para eliminar menos calorías.

Por el contrario el ejercicio interválico es aquel en el que se cambia de intensidad y se suben las pulsaciones a ritmos muy elevados, cercanos al 90% en tramos relativamente cortos, como de uno, dos o tres minutos y a continuación se baja el ritmo para recuperar las pulsaciones a niveles confortables, para volver a subir y así sucesivamente. Los picos de intensidad y las fases de descanso pueden variar en intensidad y tiempo. Con este entrenamiento se gana, por un lado una importante mejora en todo el sistema cardiorespiratorio y por otro se consigue reducir el tiempo de entrenamiento para quemar las mismas calorías. Sin embargo, estas calorías no proceden exclusivamente de las grasas. Pero a cambio, el hecho de haber sometido al cuerpo a un esfuerzo más intenso provoca que las pulsaciones se mantengan elevadas después de haber terminado el ejercicio, pudiendo llegar esta fase de recuperación hasta las dos horas, es decir, tu cuerpo estará más tiempo quemando calorías que el estrictamente dedicado al ejercicio.

Pros: necesita poco tiempo, quema muchas calorías, las pulsaciones residuales queman mucha grasa, mejora los sistemas cardiovasculares y respiratorios. Eleva el umbral aeróbico, permitiendo que en posteriores sesiones nuestro cuerpo queme más calorías procedentes de las grasas.

Contras: es más estresante y cansado, provoca más hambre que el aeróbico, requiere de cierto estado de forma para practicarlo, consume mucho glucógeno, energía de la que usaríamos para las pesas.

Ante la pregunta ¿Cuál es mejor? Respondo, como casi siempre, que en la variedad está la virtud. Sin embargo, hay que tener muy en cuenta de qué tipo de persona estamos hablando, a un principiante no le pediría que trabajase interválicamente, y una persona entrenada le recomendaría que hiciera un entrenamiento de cada tipo.

Por favor, no me hagáis preguntas de casos personales, pues además de no poder atenderlas todas, se necesita mucha información y estudio riguroso para dar una respuesta correcta a una persona concreta, de lo contrario, sería poco profesional. Sobre las preguntas o temas generales que más os interesen, trataré de escribir en breve y ordenadamente. Todos los posts que contengan publicidad serán eliminados. Gracias. Más información en Twitter @Juanrallo1

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