El mito del impacto sobre el daño articular

No es extraño observar como algunos utilizan el miedo como argumento de venta. Antes de utilizar los beneficios de un determinado sistema o producto, prefieren deteriorar mediante  la suspicacia, tenacidad y aprovechándose de la falta de información de su interlocutor, aquellos productos o servicios que consideran pueden suponer alguna competencia. El uso del miedo como herramienta de venta es algo que se lleva utilizando en EEUU desde hace mucho tiempo pero que en este continente parecía que, debido a nuestras artes, algo más nobles a la hora de convencer y vender, no era tan habitual. Pues bien, no sé si será por la globalización o por la necesidad de vender a toda costa debido a la coyuntura actual, llevo viendo desde hace un tiempo que esta clase de técnicas cada vez son más habituales.
Guillermo Alvarado -
El mito del impacto sobre el daño articular
El mito del impacto sobre el daño articular

No es extraño observar como algunos utilizan el miedo como argumento de venta. Antes de utilizar los beneficios de un determinado sistema o producto, prefieren deteriorar mediante  la suspicacia, tenacidad y aprovechándose de la falta de información de su interlocutor, aquellos productos o servicios que consideran pueden suponer alguna competencia. El uso del miedo como herramienta de venta es algo que se lleva utilizando en EEUU desde hace mucho tiempo pero que en este continente parecía que, debido a nuestras artes, algo más nobles a la hora de convencer y vender, no era tan habitual. Pues bien, no sé si será por la globalización o por la necesidad de vender a toda costa debido a la coyuntura actual, llevo viendo desde hace un tiempo que esta clase de técnicas cada vez son más habituales.

Empezando por algún sistema de entrenamiento abdominal, pasando por la ingesta de ciertos alimentos injustamente demonizados, y llegando al tema que nos ocupa, es necesario hacer un abordaje de la bibliografía existente para observar que, en el mejor de los casos, no existe evidencia científica que respalde los argumentos utilizados por los profesionales del miedo y que, en ocasiones, incluso evitar ciertos productos, alimentos, o sistemas, puede perjudicarnos mucho más que beneficiarnos.

Muchos estudios se han llevado a cabo relacionando ejercicio y salud articular, haciendo especial hincapié en la degeneración del cartílago, fibrilación y la aparición de patologías como la osteoartrosis tan habitual a partir de una cierta edad. Pues bien, NO existe evidencia alguna que relacione niveles superiores de degeneración articular con impacto sobre las articulaciones ejerciendo este más bien un efecto protector al fortalecer de alguna manera el cartílago. De hecho, si analizamos las diferentes articulaciones, conforme vamos subiendo por las extremidades inferiores, empezando por los tobillos, rodillas, caderas y acabando por la columna y cada uno de sus niveles, los niveles de degeneración fibrilar a cualquier edad aumentan. Esto coincidiría con unos niveles progresivamente crecientes conforme las articulaciones soportan menos impacto a lo largo de nuestra vida. Los tobillos, por ejemplo, serían las articulaciones que más impacto absorben y los niveles de osteoartrosis son prácticamente inexistentes, mientras que cadera y columna lumbar serían las más afectadas. Según lo observado, parece ser que el cartílago de las articulaciones sujetas a continuo impacto y carga se endurece y fortalece volviéndose más resistente a eventuales daños provocados por un mal movimiento, sobrecarga, o incluso la propia degeneración asociada al paso del tiempo.

En un editorial el Dr. Mark Swanepoel dice: “Having seen ankle, knee, and lumbar apophyseal joints myself, I fully support in essence the hypothesis advanced by Bullough and Goodfellow, and later by Seedhom independently, that joint cartilage subjected to regular repetitive loading due to vigorous exercise is healthy and remains so”. En ese mismo editorial, sobre las máquinas que ofrecen como ventaja o principal argumento de venta la disminución o incluso eliminación del impacto, dice los siguiente: “There are now many exercise machines on the market that are advertised as being low´ or evenzero´impact machines. My problem is that joint cartilage and muscles subjected to such activities will certainly not adapt appropriately for normal walking, running and stair climbing, and that people using such unphysiological exercise devices may be letting themselves in for serious joint trouble later in life”, y acaba diciendo: “Health cartilage is cartilage that is subjected to repetitive, physiological loading regularly, and this include full proper joint range of motion during exercise. Of course, impact loading should be built up gradually”. Para los que no comprendan inglés, es importante resaltar los detalles que he marcado en negrita. En primer lugar el ejercicio se deberá hacer progresivamente a lo largo de todo el rango de movimiento de la articulación (como ya se ha descrito en posts anteriores), debiendo ser también progresivo la introducción del impacto y la carga presente en la carrera, saltos o en ejercicios comunes como la sentadilla y todas sus variaciones.

Recientemente, en el reportaje titulado Fracture Risk and Prevention: A Multidimensional Approach, publicado en el PTJ (Physical Therapy Journal), la revista de la American Physical Therapy Association se podía leer los siguiente: “Loads, such as those associated with high-impact exercise, create high rates of bone matrix deformation, which result in osteogenesis (aumento de la densidad ósea) during the ongoing remodeling process”. En ese mismo reportaje encontramos las siguientes recomendaciones:

ImgPTJ

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