Estudios científicos, a examen

Hace un tiempo que leo y escucho por doquier que hay un estudio que demuestra esto o lo otro. En ocasiones hay quien asegura haber leído alguno que demuestra algo y quien dice todo lo contrario. A esto hay que añadir que siempre que nos presentan un nuevo producto, sistema de entrenamiento o dieta garantizan estar respaldado por un estudio que, en muchas ocasiones, incluso dicen estar depositados ante notario. ¿Alguien ha escuchado alguna vez a un fabricante indicar dónde podemos encontrarlos? ¿O quien es este notario? Además, ¿Desde cuándo se depositan ante notario en lugar de publicarse en un Journal científico?
Guillermo Alvarado -
Estudios científicos, a examen

Hace un tiempo que leo y escucho por doquier que hay un estudio que demuestra esto o lo otro. En ocasiones hay quien asegura haber leído alguno que demuestra algo y quien dice todo lo contrario. A esto hay que añadir que siempre que nos presentan un nuevo producto, sistema de entrenamiento o dieta garantizan estar respaldado por un estudio que, en muchas ocasiones, incluso dicen estar depositados ante notario. ¿Alguien ha escuchado alguna vez a un fabricante indicar dónde podemos encontrarlos? ¿O quien es este notario? Además, ¿Desde cuándo se depositan ante notario en lugar de publicarse en un Journal científico?

Si queréis saber qué hay de verdad en todo esto, de quien fiarte y quien te engaña vilmente te animo a que investigues, busques, solicites el estudio que mencionan y les pases el siguiente test:

1.- ¿Existe? En caso de que la respuesta sea afirmativa, ¿En qué Journal se ha publicado? ¿Es fiable?. La credibilidad de los estudios se mide en niveles. Fíate solamente de aquellos con nivel I, y coge con pinzas lo que digan los de nivel II. Prácticamente puedes olvidarte de los de nivel III.

2.- ¿Se ha realizado con animales o humanos? Muchas veces, por no decir la mayoría, los estudios en los que se basan los productos y sistemas nuevos se han realizado en animales, normalmente en ratones. Esto no tiene ninguna validez puesto que la inmensa mayoría de productos o tratamientos tienen efectos diferentes en humanos. Un claro ejemplo serían los nuevos sistemas de ayuno intermitente (intermittent fasting). La dieta de las 8 horas es su buque insignia. Sus creadores aseguran que los resultados están avalados por un estudio y cuando te tomas la molestia de buscarlo, encuentras que se llevó a cabo con ratones. Esto me pasa constantemente.

3.- ¿Y el tamaño de la muestra? Cualquiera que haya estudiado estadística en algún momento de su formación académica, ya sea en el colegio o en la universidad, sabe que su tamaño es fundamental. Una muestra debe ser suficiente grande como para que pueda considerarse representativa. Cuanto más grande, menor posibilidad de que los resultados sean debidos a la más pura casualidad. Dicho de otra manera, si tiro una moneda al aire 5 veces a la pata coja y me salen 4 caras y una cruz, y lo vuelvo a hacer con las dos piernas apoyadas en suelo, y ocurre lo contrario por pura casualidad, podría decir que hay más probabilidad de que salga cara si estoy a la pata coja. Resulta ridículo ¿Verdad? Hay estudios que no lo son menos. Es por ello que siempre resulta más interesante un Review, un sistema mediante el cual se cruzan los resultados de una gran cantidad de estudios, que solamente uno de ellos.

4.- Metodología y financiación. Un estudio, más concretamente su metodología, puede diseñarse desde un principio para que salga un resultado u otro en función de los intereses de quien lo financia. Es por ello que siempre debemos mirar quién está detrás. Pongamos un ejemplo: Muchos de los estudios que valoran la ganancia de fuerza de un sistema o producto utilizan como método de control una máquina de extensión de rodilla o de flexión de codo. Si quiero que el resultado sea positivo, tan solo tengo que poner a aquellos con la extremidades más largas en el grupo control y la física se encargará del resto al contar con un brazo de palanca mayor. La media de la longitud de las extremidades nunca aparecerá en el estudio.

CONCLUSIÓN: No te creas nada cuando te digan que algo está respaldado por estudios científicos. Búscalos, analízalos, exprímelos al máximo con el ojo más crítico y si no le encuentras la trampa o el cartón, sé prudente y espera al review.

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