Las 10 reglas del entrenamiento. Peso propio e intensidad

En esta nueva entrada en el blog, debido al gran seguimiento que tuvo la primera de las 10 reglas que todo entrenamiento debe seguir, he decidido colgar las dos siguientes para que, así, podáis empezar a aplicar toda esta información y a ver esos resultados que tanto ansiáis. Otra de las razones que me han hecho plantearme la opción de colgar dos reglas seguidas es que tienen mucho que ver con la primera de todas y la más importante, MANTENER LA TÉCNICA. La primera de las reglas tiene que ver con los ejercicios donde mueves tu propio peso, mientras que la tercera está relacionada con la intensidad de entrenamiento, factor determinante en la búsqueda de la adaptación que debe regir todos nuestros entrenamientos. Las reglas serían las siguientes:
Guillermo Alvarado -
Las 10 reglas del entrenamiento. Peso propio e intensidad
Las 10 reglas del entrenamiento. Peso propio e intensidad

En esta nueva entrada en el blog, debido al gran seguimiento que tuvo la primera de las 10 reglas que todo entrenamiento debe seguir, he decidido colgar las dos siguientes para que, así, podáis empezar a aplicar toda esta información y a ver esos resultados que tanto ansiáis. Otra de las razones que me han hecho plantearme la opción de colgar dos reglas seguidas es que tienen mucho que ver con la primera de todas y la más importante, MANTENER LA TÉCNICA. La primera de las reglas tiene que ver con los ejercicios donde mueves tu propio peso, mientras que la tercera está relacionada con la intensidad de entrenamiento, factor determinante en la búsqueda de la adaptación que debe regir todos nuestros entrenamientos. Las reglas serían las siguientes:

2.- No hacer ejercicios con tu propio peso a no ser que dispongas de un estado de forma que te permita realizarlos con una técnica inmaculada. El problema de ejercicios como las dominadas, flexiones de brazos, lunges, y la mayoría de ejercicios con un sistema de entrenamiento en suspensión como el TRX, es que trabajamos con nuestro propio peso. Esto que en principio parece la panacea de la funcionalidad, lo es solo en caso de que puedas hacerlos correctamente, pues siempre tienes el hándicap de no poder disminuir el peso de tu propio cuerpo voluntariamente como harías con mancuernas, discos y barras, o con un sistema de poleas con placas. Sinceramente, puedo decir que entre deportistas no profesionales puedo contar con los dedos de una mano la cantidad total de personas que he visto realizar dominadas correctamente, sin embargo parece que este sea el ejercicio que todo hombre debe realizar nada más entrar en un gimnasio. Lo curioso es que mucha de la gente que debería ser capaz de realizar un movimiento tan duro como las dominadas, las realiza incorrectamente por haber automatizado, con el paso de los años, un patrón de movimiento incorrecto. Cuando les intentas explicar cómo hacerlo correctamente, te das cuenta que no son capaces de hacer ni siquiera una repetición correcta por la cantidad de vicios adquiridos. ¿De quién es la culpa en este caso? 50% de quien le enseñó a hacer el movimiento y le supervisó posteriormente, y 50% del propio deportista por intentar hacer algo que nunca debería haber intentado hasta alcanzar un estado de forma adecuado para la correcta realización de este ejercicio.

3.- Si no puedes, no puedes. Según el tipo de adaptación que buscamos debemos entrenar a una intensidad u otra, pues este factor determina la clase de fibras reclutadas y la respuesta hormonal necesaria para producir la tan deseada adaptación. En el caso de querer desarrollar fuerza estaríamos hablando de entre tres y cinco repeticiones máximas, para hipertrofia entre ocho y diez, y para resistencia no menos de veinte. Esto significa que si pones un peso con el que solo puedes hacer 3 repeticiones y el resto hasta completar las ocho-diez te ayudan, no estás trabajando a la intensidad adecuada. En realidad esa serie sería tres repeticiones máximas más cinco forzadas que nadie sabe muy bien para qué sirven, excepto que un culturista las hacía, y ese se lo contó a otro, y así hasta hacernos creer que hay algún estudio que demuestra que esto sirve para algo. Amigos, un compañero sirve para evitar que, en caso de haber sobreestimado nuestra capacidad, no se nos caiga la barra encima, o bien completar el fallo si estamos buscándolo, pero no para hacer más y más repeticiones y destrozarle la espalda en el intento. Sinceramente creo que no tardaré en ver quien se meta debajo de un Range Rover y luego llame a un camión pluma para que le ayude a levantarlo ocho veces. Lo más curioso es que seguro que después le pregunta si le ha ayudado mucho.

En caso de que acabéis de aterrizar en este blog, os animo a que empecéis desde la entrada anterior donde hablo de la primera, y más importante de las reglas. Puedes acceder directamente desde este enlace http://blogs.menshealth.es/fitness/2011/11/23/la-regla-1-que-todo-entrenamiento-debe-seguir/

 

 

 

 

 

 

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