Verdades y mentiras sobre el consumo de grasa

En mi último post hablé del riesgo de eliminar o reducir drásticamente las grasas de la dieta. Esta vez voy a hablar de aspectos menos drásticos, pero no por ello menos reales. Los misterios, mentiras y verdades sobre el consumo de grasa.
Guillermo Alvarado -
Verdades y mentiras sobre el consumo de grasa
Verdades y mentiras sobre el consumo de grasa

En mi último post hablé del riesgo de eliminar o reducir drásticamente las grasas de la dieta. Esta vez voy a hablar de aspectos menos drásticos, pero no por ello menos reales. Los misterios, mentiras y verdades sobre el consumo de grasa.

 Misterios


Hay cantidad de estudios que dicen que la reducción de la grasa en la dieta no disminuye los niveles de colesterol ni reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, y que aumentar la ingesta de grasa tampoco lo aumenta.

Pero al igual que estos estudios, también existen los que dicen todo lo contrario. Parece que sólo estos últimos son los que salen a la luz. Podemos decir, sin riesgo a ser exagerados, que existe algún interés extraño en declararle la guerra a las grasas.

Hace años la COMA (Committee on Medical Aspects of Food and Nutrition Policy), hizo un estudio en el que comparaba siete países y observaba que aquellos en los que el consumo de grasa era mayor, también lo era la tasa de muertes por enfermedades del corazón.

Sin embargo, años después admitieron que dejaron fuera del estudio países como Francia, Austria o Suiza, cuya tasa de muertes por estas causas era inferior mientras que la ingesta de grasa era sustancialmente superior. ¿No suena raro? ¿Por qué incluir solo siete países cuando tienes datos de más?

Hace poco este mismo organismo declaró en un comunicado lo siguiente: “No se ha observado en ningún estudio que el hecho de disminuir el consumo de grasas saturadas disminuya el riesgo de padecer enfermedades coronarias”. Habrá quien diga que estos estudios son antiguos y que desde entonces se ha evolucionado mucho pero, ¿Y si os dijera que esta última semana se ha publicado un estudio Sueco donde compararon dos grupos, uno de ellos con un alto consumo de grasas saturadas y bajo en hidratos, y otro con alta cantidad de hidratos y baja cantidad de grasas saturadas, y el grupo donde más aumentó los niveles de colesterol “bueno” (HDL), fue el de alto consumo en grasas saturadas?

Mentiras


Existe un mito que no podemos dejar de atender. Según la creencia popular, si consumes grasa aumentarán tus reservas de grasa, como si de la boca pasase directamente a los michelines. Si esto fuera así, todos aquellos hombres preocupados por la calvicie comerían pelo y asunto solucionado.

La realidad es que no hay absolutamente ninguna relación entre grasa consumida y almacenada. Un estudio en 1956 dio a un grupo de personas una dieta de 2000 calorías alta en hidratos y baja en grasas y todos cogieron peso, luego les dieron a los mismos una dieta de 2600 calorías a través de una dieta rica en grasa y baja en hidratos y todos perdieron peso.

Esto pone de manifiesto dos cosas. Por un lado la relatividad de las calorías y por otro la nula relación entre grasa consumida y acumulada. La realidad es que el organismo absorbe la grasa que necesita y excreta la sobrante. Evidentemente no estoy diciendo que debamos dejar de consumir hidratos, pero tal vez deberíamos ir con cuidado con estos más que con las grasas.

Desde luego, a día de hoy, se sabe que estamos lejos de aquella afirmación de que los cereales son el desayuno de los campeones. Además, por si fuera poco, está demostrado que los alimentos a los que se les ha quitado la grasa, aquellos que venden como “fat free”, para que mantengan un sabor agradable se compensa con una cantidad nada despreciable de azúcares añadidos. ¿Sabías que según un estudio de la FDA actualmente se consume la mitad de grasa que en los setenta y que, sin embargo, ha aumentado la tasa de obesidad y de enfermedades coronarias? A día de hoy se consume menos grasa que en toda la historia de la humanidad y, sin embargo, año tras año aumenta la obesidad en todos los países desarrollados y las muertes por enfermedades del corazón.

Verdades


La única verdad sobre el consumo de grasas es la concerniente a la comida basura. Si bien es cierto que la nata contiene un 35% de grasa y un helado tiene una media de un 15%, la nata no tiene azúcares añadidos y el helado alrededor de un 25%. Se podría incluso decir que la grasa del helado, según muchos estudios, podría incluso ser la parte más nutritiva. Son los cereales refinados y los azucares añadidos lo que realmente debe preocuparnos de la comida basura, aquello que hace que resulta tan placentera a la par que adictiva.

Al final, el consejo que os puedo dar es que intentéis volver a la dieta natural de cuando éramos niños. Alimentos naturales cocinados de manera natural donde los potenciadores del sabor y otras sustancias añadidas de manera artificial todavía no tenían el protagonismo de hoy en día. Dejar a un lado o, por lo menos, reducir la cantidad de comida basura y refinados, u otros productos de escaso valor nutricional como cereales refinados y cualquier alimento rico en glúten, en favor de carne, pescado, fruta y vegetales. Intenta consumir como mínimo las cantidades de vitaminas recomendadas de manera natural, y olvídate de los multivitamínicos, y lo notarás.

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