¿Cuáles son las bacterias más comunes en verano?

Agustín de la Fuente Alarcón -
¿Cuáles son las bacterias más comunes en verano?
¿Cuáles son las bacterias más comunes en verano?


"Me voy a un país donde me han dicho que hay cólera. ¿Qué es exactamente?"


El cólera es una enfermedad infectocontagiosa intestinal y aguda causada por los serotipos O1 y O139 de la bacteria Vibrio cholerae que se caracteriza por cursar con una diarrea secretoria caracterizada por deposiciones semejantes al “agua de arroz” por su elevada cantidad de sodio, bicarbonato y potasio y la escasa cantidad de proteínas. En su forma grave, se caracteriza por una diarrea acuosa de gran volumen que lleva rápidamente a la deshidratación y al fallecimiento del paciente.


Solución: Beber agua embotellada y sólo consumir pescado y marisco congelados o frescos y de fiar. En el caso de no disponer de agua embotellada, recomiendo hervir el agua (esperar a que se enfríe antes de ingerirla, por favor).


"Ay, ¡qué miedo me dan los hongos de las piscinas y del gimnasio en verano!"


El pie de atleta y los papilomavirus (verrugas plantares) son dos de las afecciones más comunes en los meses de verano. El primero supone una infección por hongos debida a una sudoración extrema y humedad concentrada en los pies por el calor, que debe ser tratado con antimicóticos. En el caso de las verrugas, los contagios son frecuentes en zonas calientes y húmedas como piscinas o saunas.


Solución: Para evitar su aparición, desde el ICOPCV (Ilustre Colegio de Podólogos de la Comunidad Valenciana) se recomienda utilizar chanclas o zapatillas de goma en las piscinas, saunas, gimnasios y zonas públicas donde se está en contacto directo con la humedad. Además, se debe usar calzado que permita la transpiración, a ser posible de piel o materiales naturales, no compartir toallas o calzado y secar cuidadosamente los pies, especialmente entre los dedos.


"Doctor, mi hijo tiene gastroenteritis. ¿No será una salmonelosis?"


Concepto. La Salmonella es un bacilo que origina en el ser humano una variedad de infecciones como son la fiebre tifoidea, la gastroenteritis, la bacteriemia, la infección focal no digestiva (osteomielitis, absceso) y el estado de portador crónico asintomático.

Diagnóstico de sospecha. Fiebre tifoidea. Se debe pensar en esta enfermedad en cualquier proceso febril, persistente, generalmente sin sintomatología importante de órgano, pero con afectación del estado general, o cuadro tóxico acompañante, sobre todo en aquellos pacientes procedentes de países en vías de desarrollo o en casos de viajeros.

Salmonelosis no tifoideas. El diagnóstico de sospecha es clínico ante un cuadro, habitualmente febril, con dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea de características inflamatorias, apareciendo leucocitos en el examen en fresco de las heces.

Diagnóstico diferencial. El diagnóstico diferencial de la fiebre tifoidea incluye a un número importante de entidades, en función de la sintomatología predominante. Puede incluir: gripe, neumonía bacteriana, meningoencefalitis, apendicitis, colecistitis, hepatitis vírica aguda, enfermedad inflamatoria intestinal, linfoma, brucellosis, rickettsiosis, endocarditis bacteriana, tuberculosis miliar o mononucleosis infecciosa.

Tratamiento antibiótico. En el caso de fiebre tifoidea el tratamiento se basa en fluorquinolonas o cefalosporinas de tercera generación. Por el contrario, en las gastroenteritis por salmonelosis no tifoideas no suelen emplearse los antibióticos salvo en casos de pacientes inmunodeprimidos (neonatos, ancianos, seropositivos, enfermos de leucemia, linfoma, drepanocitosis, presencia de enfermedad cardiovascular, prótesis o cuerpos extraños) o en aquellos que presenten enfermedad grave con fiebre alta y gran número de deposiciones diarreicas.

 

"Doctor, es que tengo como un catarro o fiebre, o qué se yo… con tos, me encuentro mal, etc."

Las infecciones respiratorias suponen el 63,8% de las infecciones atendidas. De ellas, la cuarta parte son del tracto respiratorio inferior: bronquitis agudas, agudización de la EPOC o bronquiectasias y neumonía. Las bronquitis agudas suelen ser víricas y en pacientes sin inmunodeficiencias, el tratamiento es sintomático con analgésicos y antiinflamatorios. La principal causa de agudización de la EPOC es la infección respiratoria. La indicación de antibioterapia empírica y la elección de la misma se basa en criterios clínicos, la gravedad de la enfermedad de base, la gravedad de la agudización y la presencia de factores de riesgo para la infección por P. aeruginosa. La neumonía adquirida en la comunidad (NAC) es la principal causa de mortalidad de origen infeccioso. Se recomienda el uso de escalas pronósticas de gravedad para decidir dónde se instaura el tratamiento, las pruebas a realizar para el diagnóstico etiológico y la antibioterapia empírica recomendada. Los pacientes con neumonía relacionada con la asistencia sanitaria (NRAS) y neumonía nosocomial (NN) presentan mayor riesgo de infección por microorganismos multirresistentes (MMR) y más mortalidad. Requiere un tratamiento empírico específico en función de la gravedad de la enfermedad y los factores de riesgo presentes para la infección por MMR.

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