De Madrid a Barcelona

Hoy, día 1 de octubre, me dispongo a iniciar la aventura en solitario de Colorado on the road: dar la vuelta al mundo sobre mi bicicleta Orbea. Después de más de un año de planificación me parece casi irreal que este día haya llegado. Desayuno, me visto y me dispongo a dar el último paseo de los próximos dos años a mi querido perro, Bruce. Cuando me dirijo hacia el salón para salir de casa, veo la bicicleta que hasta altas horas de la madrugada del día anterior estuve terminando de equipar,  la adrenalina se me dispara.
Javier Colorado -
De Madrid a Barcelona
De Madrid a Barcelona

Hoy, día 1 de octubre, me dispongo a iniciar la aventura en solitario de Colorado on the road: dar la vuelta al mundo sobre mi bicicleta Orbea. Después de más de un año de planificación me parece casi irreal que este día haya llegado. Desayuno, me visto y me dispongo a dar el último paseo de los próximos dos años a mi querido perro, Bruce. Cuando me dirijo hacia el salón para salir de casa, veo la bicicleta que hasta altas horas de la madrugada del día anterior estuve terminando de equipar,  la adrenalina se me dispara.

Llega el momento de las despedidas familiares, los consejos de última hora y por fin, salir a la carretera. Me dirijo a la Puerta de Sol, donde sobre la placa del Km cero de todas las carreteras españolas, inicio el viaje bajo el arropo de mis amigos que se han presentado para la ocasión. Las primeras pedaladas son tímidas y titubeantes, pero poco a poco, las ganas de emprender este gran proyecto me dan la seguridad para avanzar con firmeza. El primer objetivo, llegar a Barcelona atravesando Guadalajara, Zaragoza y Lleida.

Después de atravesar Guadalajara, acampé a las afueras de un pueblo llamado Torija. Apenas había realizado 75 Km, pero la noche se acercaba y  era hora de acampar. Después de una austera cena, me dispuse a dormir y las malas sensaciones llegaron todas de repente… qué carajo hago yo aquí, me preguntaba, ¡con lo cómodo que estoy en mi casa! Decidí ponerme una canción con el MP3 y el buen rollo me empezó a envolver, los malos sentimientos fueron sustituidos por unos increíblemente buenos y por suerte, conseguí dormir con una sonrisa de oreja a oreja.GOPR0306

El amanecer del segundo día fue perfecto y  cada vez iba a mejor al retomar la carretera, me sentía muy motivado, contento y con energía. Pedaleé hasta llegar a un pueblo llamado Alcolea del Pinar y esta vez elegí el sitio perfecto para acampar, cómodo, sin piedras y bien ubicado. Después de haber cenado y antes de disponerme a dormir, me era imposible quitarme la idea de todos los sitios que me quedan por descubrir y por conocer. Entonces  una sensación de vértigo  y angustia me inundo debido a la magnitud del viaje en sí. En ese mismo momento decidí no ver más allá de una semana, centrarme en objetivos diarios y como máximo semanales. Así, poco a poco, paso a paso, pedalada a pedalada, objetivo a objetivo, alcanzaría las grandes metas de este viaje.

El día siguiente fue mejor aún, el tiempo, la carretera, el paisaje y el lugar de acampada cerca de La Almunia de Doña Godina,  hicieron que la jornada fuera perfecta. Paso la noche y retome el camino. Después de numerosos puertos de montaña, y de estar retenido en una estación de servicio durante una hora por repentino aguacero, llegue por fin a Zaragoza. La vida de la ciudad me lleno de energía, disfrute  paseando por sus calles hasta llegar a la Plaza del Pilar. Después de reabastecerme de agua y alimentos, continúe mi camino hacia Lleida. Pensando por el camino decidí crearme un manual propio de supervivencia basado en reglas que poco a poco iría ampliando y que seguiría en todo momento con el objetivo de que me ayuden a seguir adelante con pie firme.

1 No te fíes de nadie.


2 No vayas en contra de la naturaleza, avanza junto ella.


3 Haz caso omiso a tus instintos.


DSCN0056Dejando Zaragoza atrás y después de una jornada de casi 150 Km, me dispuse a buscar un lugar para acampar. Después de pasar una noche tranquila, retome el viaje atravesando paisajes que cada vez se parecían menos a los del comienzo del viaje, todo era más frondoso, los campos de cultivo se alzaban a ambos lados de la carretera  y los amigables ciclistas que me cruzaba me daban ánimos en todo momento. Después de atravesar Lleida y pedaleando por una carretera secundaria, en un momento de desorientación y de testarudez, a pesar de las claras normas de prohibición, tome la estúpida decisión de entrar un par de kilómetros por la A-2. Error!!!!!!! Apenas 50 metros avanzados, las sirenas de los Mossos me dan el alto y me empapelan castigando mi ya escueta cartera con 100 € de multa. Lo cual me lleva a la regla número cuatro.

4# Haz caso omiso de las leyes.

Después del bajón, seguí la ruta hasta llegar al pueblo de Cerveras e hice campamento en un callejón apartado detrás de una iglesia. Mientras me preparaba la cena con el camping gas se me ocurrieron dos reglas más.

5 Nunca desaproveches la oportunidad de abastecerte.


6 Busca con tiempo el campamento, por lo menos 1 hora antes de que empiece el atardecer.


Al amanecer, retome el camino que me llevaría después de 5 días a Barcelona. Tras pedalear 712 Km desde el inicio del viaje, me esperaba una ducha caliente, comida casera y la primera cerveza del viaje en casa de mi hermana y mi cuñado, Rocío y Lucho.  En Barcelona pude descansar y abastecerme del material que me faltaba para continuar el viaje y centrarme en la siguiente prueba, salir de España y recorrer Francia por la costa azul hasta Italia. Solo hay una frase que me ronda ahora la cabeza:

“Con el genio se inician las grandes obras, pero solo con el trabajo se llevan a cabo”.

Retomadas las fuerzas y después de terminar de equipar la bicicleta con las alforjas delanteras, inicie de nuevo el camino hacia la frontera francesa. En Girona haría mi última parada antes de salir de la península, donde para mi sorpresa seria acogido por una pareja amigos de mi hermana. Amat y Saskia, no dudaron en abrirme las puertas de su casa en Girona, donde viven en una pequeña villa antigua situada cerca de la catedral. Mis intenciones iniciales eran de pasar la noche en la estación de tren, así que no es de extrañar lo agradecido que les estoy de poder haber disfrutado de una cama calentita, un buen desayuno, una buena ducha mañanera y como no, de su encantadora compañía.

DSCN0073De nuevo con la bicicleta preparada, me toca dar el siguiente paso decisivo en el viaje, salir de España. Cada pedalada que me acerca cada vez más a la frontera, produce en mi una extraña sensación de nostalgia que me provoca un nudo en el estomago. Un pueblo llamado El Pertus, es el primer contacto que tengo con Francia nada más cruzar la frontera. Me es inevitable pararme y mirar atrás, le digo adiós a España y con ella, a mis seres queridos para los próximos dos años. En ese momento el sentimiento de soledad no se arraigo en mí, y no dejaré que aparezca en ningún momento del viaje, puesto que os llevaré a todos conmigo en el corazón.

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