De Niza a Venecia

Después de un día de descanso en Niza, Colorado on the road se sube de nuevo con energías renovadas a la bicicleta.  Me pongo en marcha a medio día y continúo ascendiendo la Costa Azul de camino a tierras italianas. Al salir de Niza y subir un puerto de montaña, miro atrás para apreciar por última vez la soleada costa francesa.
Javier Colorado -
De Niza a Venecia
De Niza a Venecia

Después de un día de descanso en Niza, Colorado on the road se sube de nuevo con energías renovadas a la bicicleta.  Me pongo en marcha a medio día y continúo ascendiendo la Costa Azul de camino a tierras italianas. Al salir de Niza y subir un puerto de montaña, miro atrás para apreciar por última vez la soleada costa francesa.

Hacia 4 años que no visitaba Italia; un país que tantos recuerdos me trae de mi pletórico año de Erasmus. La ruta me lleva a Savona, donde vuelvo a pasar la noche al raso. El día siguiente no fue muy alentador: las contínuas subidas de la carretera que avanza paralela al mar, hicieron mella en mis piernas y mi moral, pero finalmente llegue a Chiavari, donde tome una desviación dirección Parma para atravesar el norte de Italia y dejar la costa mediterránea. Finalmente  acampe en la montaña, donde monté la tienda,me preparé para la cena y descansé en lo que se ha convertido mi hogar.

Totalmente motivado, me subo de nuevo a la bicicleta, y pongo rumbo a Venecia. Las dos próximas etapas me llevan a realizar 169 y 181 kilómetros, pero el esfuerzo se cobra su precio. En el kilómetro 2001 me pego un tremendo piñazo pedaleando por una carretera secundaria. Por suerte en ese momento, no paso ninguno de los números  coches y camiones que a lo largo del día me adelantaban sin cesar. La suerte se puso de mi lado, y lo mejor es que al final de la segunda etapa, había conseguido llegar a Venecia, donde pude acampar en un parque de caravanas llamado Tronquetto. Al amanecer busque alojamiento al otro lado del puente de la libertad, para acabar encontrando un hotel de chinos situado en el barrio de Mestre, que después de mucho regatear, llegue a un acuerdo para dos noches a un precio asequible.

Los dos días que pase en Venecia me recordaron a muchos momentos de mi Erasmus en Cagliari. La primera noche tome el autobús y recorrí  la iluminada isla veneciana,  donde finalmente conocí a un grupo de estudiantes que se reunían todos los miércoles en las escaleras de la estación de trenes. Después de compartir unas cervezas con ellos, el cansancio me hizo volver al hotel antes de las 00:00, aunque la verdad es que la idea de estar hasta altas horas de la noche de fiesta, cada vez me atrae menos. El segundo día en Venecia, lo dedique a recorrer sus calles como un turista más. Visitando el Ponte de Rialto, la Piazza San Marco y recorrer Fomenta Zattere. Lejos estuvo de mi presupuesto montar en una góndola,  pero no lo hubiera hecho aunque hubiera podido, esas cosas hay que hacerlas con pareja.

Era hora de dejar la ciudad del amor y poner rumbo a Trieste, pero  una promesa dejo en tan bella ciudad, volver con pareja. No es lugar para visitar soltero.

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