De Venecia a Dubrovnik

El viaje de camino a Oriente Medio (a Irán y Pakistán, sobre todo) continúa por la carretera SS14 que sale de Sant Vito y me lleva a visitar Trieste; ciudad que visité en uno de mis viajes de Erasmus. Aun así me tomo mi tiempo  para volver a recorrer esta gran ciudad y llenarme de viejos recuerdos. Desde la frontera eslovena tardó apenas 2 horas en llegar a Croacia y de ahí sigo hasta la ciudad de Rijeka. Agotado por la travesía, acampó a las afueras de la ciudad.
Javier Colorado -
De Venecia a Dubrovnik
De Venecia a Dubrovnik

El viaje de camino a Oriente Medio (a Irán y Pakistán, sobre todo) continúa por la carretera SS14 que sale de Sant Vito y me lleva a visitar Trieste; ciudad que visité en uno de mis viajes de Erasmus. Aun así me tomo mi tiempo  para volver a recorrer esta gran ciudad y llenarme de viejos recuerdos. Desde la frontera eslovena tardó apenas 2 horas en llegar a Croacia y de ahí sigo hasta la ciudad de Rijeka. Agotado por la travesía, acampó a las afueras de la ciudad.

Por la mañana, me pongo de nuevo en marcha  y empiezo a recorrer la costa croata siguiendo la D8. Buscando el mínimo gasto diario, acabo haciendo una compra de comida insuficiente para las demandas de mi cuerpo. Como consecuencia, al llegar la noche, en mitad de una tremenda subida , mi moral y mis energías  se hunden por completo. Con las dos ruedas pinchadas, sin repuestos, el camping gas acabado y  casi sin comida, acabo cenando una lata de judías frías y durmiéndome agotado por el hambre.

En ayunas  y arregladas las ruedas de la bicicleta con un par de apaños, me pongo por la mañana de nuevo en marcha hasta encontrar un supermercado donde abastecerme de víveres. Continuando con la ruta, acabo llegando a Zadar, una gran ciudad en la que aprovecho para abastecerme de repuestos para la bicicleta.

El tiempo de la costa croata me trató genial, con una temperatura  agradable en estos meses de otoño. La gente  es sencillamente  encantadora, se nota que aquí se dedican al turismo. Las costas están llenas de campings y es muy fácil acampar a orillas del mar, los croatas se defienden en varios idiomas y tratan de maravilla a los forasteros. Cada día avanzo disfrutando de este país, ya sea durmiendo en la tienda o al raso, cada noche enciendo un fuego para hacerme la cena y calentarme.
En Croacia hago mi primer mes de viaje  en la ciudad de  Opuzen. Sabía que el primer mes iba a ser el más duro, y que me costaría acostumbrarme a mi nuevo estilo de vida. La verdad es que ha sido más fácil de lo que pensaba, y cada vez estoy más mentalizado en el viaje. Cada día que pasa disfruto más de la carretera y los caminos que recorro. Cuando  llega el momento de acampar y  estoy junto al fuego, con la tripa llena de una cena calentita, me dispongo a escribir en mi diario todo lo ocurrido a lo largo del día. Es cuando  siento una gran sensación de satisfacción y paz.

Continuando la ruta desde Opuzen, la carretera me lleva a entrar en Bosnia,  donde paro a descansar en una gasolinera bastante desastrosa. En seguida vuelvo a entrar en Croacia para acabar llegando a Dubrovnik, donde paso  mi última noche al raso antes de entrar en Montenegro.

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