Cuando la convivencia afecta a tu dieta

Jorge Gutiérrez -
Cuando la convivencia afecta a tu dieta
Cuando la convivencia afecta a tu dieta



¿A quién no le resulta difícil hacer una dieta por el entorno que le rodea? Amigos que te ven como el friki obsesionado por comer tu tupper preparado a conciencia. Compañeros de trabajo que hacen piña tomando chips y todo tipo de tapas. Jornadas de trabajo que no te permiten hacer tus comidas. Tu madre, pareja o compañeros de piso que se quejan de tus comidas. O la dificultad para encontrar un microondas en el que calentar la comida que tan cuidadosamente has preparado.

Todo esto es duro. Tanto como hacer la compra, cocinar, fregar, comer cuando toca (no siempre lo que más apetece). Muy pocos son los privilegiados que aguantan este ritmo por un único objetivo, conseguir su máximo potencial físico.

Yo puedo darte algunas recomendaciones sobre cómo puedes evitar estos problemas que boicotean tus intentos por mantener una dieta.

Un detalle previo y muy importante es no tener a tu alrededor gente que te condicione y obstaculice tus objetivos. Si te hace sentir incómodo sentarte en una mesa en la que nadie se cuida como tú, simplemente no lo hagas. En mi caso, más de una vez me he quedado tranquilamente en  la oficina.

En tu  horario laboral debes encontrar tiempo para comer un snack saludable entre comidas principales. Con 15 minutos son necesarios. No estés largas horas sin nutrirte, rendirás menos y tu jefe agradecerá que te cuides. Expónselo. Yo siempre negocié esto con mi jefe y me fue genial. Trabajando bien y cumpliendo con la empresa no tiene porque haber ningún problema en tener unos minutos para cuidarte.

En cuanto a la convivencia en casa, intenta cocinar a una hora en la que no molestes en la cocina. Prepáralo todo al mismo tiempo para no estar cada poco ensuciando. Pon el extractor cuando cocines sobre todo verdura y pescado y abre las ventanas, sino el olor se irá por toda la casa y seguro que alguno de tus compañeros acabará quejándose. En mi caso, cocino cada noche las comidas del día siguiente. Esto es lo que más me cuesta, ya que por la noche sueles estar cansado de trabajar todo el día.

Comer frío dificulta la digestión por eso es importante no abusar de comidas frías. Siempre que puedas, dale un punto de calor a la comida. Si no tienes en tu oficina un microondas donde calentar tu comida, pide el favor en una cafetería de confianza. Les haces una consumición y te lo agradecerán. En los centros comerciales hay cambiadores para bebés en los que puedes encontrar microondas.

Hay gente que no entenderá este sacrificio. Yo sí, y puedo decir que me cambió la vida a mejor en todos los sentidos.

 

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