De cómo pasé de 128 a 94 kilos

Malos hábitos alimentarios, poco ejercicio y falta de motivación. La combinación de estos tres factores fue lo que provocó que, durante una etapa de mi vida, mi peso se disparara hasta los 128 kilos. Un muy bajo estado de forma que me produjo una sensación muy desagradable: la de no estar contento con tu físico, de no tener una sensación de bienestar derivada de llevar un estilo de vida saludable. Así que una mañana me desperté y decidí poner fin a mis complejos y luchar por cambiar mi estilo de vida. ¿El objetivo? Sentirme bien y lograr el físico deseado inspirándome en los cuerpos que admiraba.
Jorge Gutiérrez -
De cómo pasé de 128 a 94 kilos
De cómo pasé de 128 a 94 kilos
Malos hábitos alimentarios, poco ejercicio y falta de motivación. La combinación de estos tres factores fue lo que provocó que, durante una etapa de mi vida, mi peso se disparara hasta los 128 kilos. Un muy bajo estado de forma que me produjo una sensación muy desagradable: la de no estar contento con tu físico, de no tener una sensación de bienestar derivada de llevar un estilo de vida saludable. Así que una mañana me desperté y decidí poner fin a mis complejos y luchar por cambiar mi estilo de vida. ¿El objetivo? Sentirme bien y lograr el físico deseado inspirándome en los cuerpos que admiraba.


 

Para mí, este proceso fue una dura prueba porque organizarse y motivarse sin ver resultados inmediatos frustra. Pero mi tesón era muy grande y comencé a encontrarle sentido a todo cuando ví que a nivel anímico estaba mucho mejor y también que la cintura me disminuia considerablemente.



 

En un mes el cambio fue espectacular: bajé 12kg y, mantiendo mi estructura muscular, me sentía mucho más tonificado y seguía perdiendo centímetros de cintura y líquidos retenidos. Todo gracias a un duro entrenamiento y dieta.


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Al segundo mes, la evolución se ralentizó y eso me desesperó un poco. Lo cierto es que mucha gente suele abandonar en este punto porque no les compensa el esfuerzo con el resultado obtenido, pero lo único que pasa es que el cuerpo a nivel hormonal se está equilibrando y adaptando. Pasada esta fase, se vuelve a disparar la quema de grasa y líquidos; eso sí: manteniendo una nutrición y entrenamiento adecuadas.


 


Cuando llevas tres, cuatro o cinco meses, por mucho que sigas entrenando y comiendo bien, el cuerpo deja de responder de la manera que deseas porque necesita estimularse en todos los sentidos. Un cambio radical en la nutrición (cantidades, mezclas, momentos en los que se ingiere) y en el entrenamiento (cantidad de series, repeticiones, descanso entre series, día de entreno, momentos en los que se entrena...) marca una diferencia enorme siempre y cuando se realice de forma correcta.


 


Después de unos 3 años con una adecuada programación, consigo mi objetivo deseado y salgo a competir en el mundial de fitness en Toronto quedando en la posición 11 de entre 297 competidores. Una gran satisfacción personal!!


 


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Así que ya lo sabes, la fórmula es tan simple como esto: Implicación y trabajo correcto= ¡Éxito personal!
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