El día que todo cambió

Alberto Oliveras -
El día que todo cambió
El día que todo cambió



La pregunta obvia de por qué ex gordo ya se respondió.  Ahora me gustaría hablaros del punto de inflexión que hizo que todo cambiara.

Por supuesto, yo era consciente de que tenía un sobrepeso contundente, pero en aquel momento, con 17 años, nada hacía indicar que yo necesitara bajar de peso de manera drástica. Si bien es cierto que tenía tendinitis en ambas rodillas y molestias en la espalda, esto no impedía que yo continuara con la práctica del rugby aunque, cada vez en peores condiciones y con un peor rendimiento.

Lo que pasa es que en aquel entonces yo jugaba en Francia y ahí valoran mucho el peso de un jugador para determinadas posiciones. Por lo tanto, todos contentos. Además, ese mismo año fui elegido capitán de la selección española de rugby sub-18 para el campeonato de Europa. También tenía novia, aunque esto merece un capítulo aparte…

¿Qué más puede necesitar un gordito feliz con su alimentación?

Pues bien, el problema de todo esto comienza cuando, al volver a una convocatoria con la selección sub 19 soy descartado en el primer filtro. Dos meses atrás era capitán y unas semanas después ni si quiera me quieren probar.

No tengo palabras para describir la frustración que sentía en aquel momento, no obstante, sabía perfectamente que yo solo era el culpable de aquella situación. Me considero una persona muy competitiva y aquello fue un gran palopara mí.

Simultáneamente estaba recibiendo una serie de ofertas para jugar con diferentes equipos españoles. Principalmente lo que a uno le ofrecen se limita a alojamiento y estudios, ya que el rugby no es un deporte de masas precisamente en España, con lo que ya uno podía sentirse halagado con este interés.
Y en ese momento tomé la peor de las decisiones: tratar de estar lo más cerca posible de mi novia…

El médico deportivo que me vio me confirmó lo que ya temía: ¡ESTABA GORDO! Tocaba ponerse las pilas. Aunque  el verdadero punto de inflexión fue que, después del primer partido, un compañero del equipo me había tomado unas fotos me dijo mientras me mostraba la pantalla del ordenador: "Mira Alberto, éste de aquí eres tú".

Inmediatamente pensé que eso no era lo que quería para mí...

Y ahí empezó todo.

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