La pesadilla del resopón antes de acostarse

¿A cuantos os pasado que cenáis, os acostáis tarde después de haber cenado y antes de dormir, mientras veis la tele, os entra hambre?
Alberto Oliveras -
La pesadilla del resopón antes de acostarse
La pesadilla del resopón antes de acostarse



¿A cuantos os pasado que cenáis, os acostáis tarde después de haber cenado y antes de dormir, mientras veis la tele, os entra hambre?



Pues bien: os diré que la peor alternativa que uno puede tomar es la de tratar de dormirse cuando el hambre aprieta de verdad. Tengo comprobadísimo que el mejor remedio es terminar con esto cuanto antes ya que, en este punto, la psicología entra en juego. ¡Y de qué manera!

Está claro que el hambre forma parte de algunos momentos dietéticos del año, cuando uno quiere ponerse las pilas para verano, ya sabe lo que toca, o cuando vuelve de unas vacaciones que han sido gastronómicamente intensas… Hasta aquí seguro que sabemos todos de lo que hablamos. Pero, ¿qué hay de meterse con hambre a la cama?

Cuando hablo de la psicología, hablo de la labor que hacemos cada uno de nosotros cuando, de repente, empezamos a nota ese cosquilleo en el estómago y a pensar sobre cosas que nos comeríamos. En ese punto, aún estamos a tiempo de “salvar los muebles” pero… Uno trata de aguantarse y: ¿qué pasa cuando no puedes más? Nadie se levanta y se conforma con tomar un yogur. Lo que termina pasando es que arrasamos con el chocolate, cualquier cosa dulce que se preste a ser engullida o cualquier snack fácil que no requiera de elaboración, y terminamos por hacernos un resopón de primera.

La consecuencia: drástico empeoramiento del sueño y por supuesto, un buen puñado de calorías, probablemente procedentes de azúcares y grasas que no deseábamos en esos momentos…

Mi consejo en este aspecto es prevenir. Es preferible que si, nada más ascostarte o incluso antes, ves que el hambre pega duro, comas algo. Simplemente porque el hambre te impedirá dormir o te despertarás y la calidad del sueño, como os hablaré en otro post, es esencial para una correcta recuperación y un desarrollo hormonal adecuado. Además, cuando hablo de prevenir, me refiero a que es mucho mejor comerte un puñado de nueces con un yogurt a media noche que medio frigorífico a las 3 de la mañana.

Mi recomendación cuando a uno le pasa esto es incluir alimentos con bajo o nulo contenido en carbohidratos. Me decantaría por un puñado de nueces y un yogurt o una onza de chocolate con 85% de cacao, una tortilla de 2 huevos, un batido de proteína aislada y algunos frutos secos tostados.

En este caso considero que es mucho major poner el parche antes de tener la herida porque, ¡un atracón nocturno nos puede suponer un disgusto en la báscula la siguiente vez que nos subamos a ella!

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