¿Sabes si realmente necesitas suplementos?

En mi último post os hablaba sobre cómo mejorar la alimentación gastando un poco más en elegir buenos productos y no tanto en suplementos. Hoy quiero profundizar un poco más en el término suplementación, que como su nombre indica, es un añadido a la alimentación cotidiana.
Alberto Oliveras -
¿Sabes si realmente necesitas suplementos?
¿Sabes si realmente necesitas suplementos?



En mi último post os hablaba sobre cómo mejorar la alimentación gastando un poco más en elegir buenos productos y no tanto en suplementos. Hoy quiero profundizar un poco más en el término suplementación, que como su nombre indica, es un añadido a la alimentación cotidiana.

Digo esto básicamente porque no puedes basar tu nutrición en estos suplementos. Los suplementos deben tener un lugar importante en tu diate, sobretodo si eres deportista y te exiges de verdad, pero hay que usarlos con cabeza. No porque sean perjudiciales para tu salud, pero usados a la ligera y sin ningún tipo de orientación, en muchos casos lo único que estás consiguiendo es “encarecer tu orina”.

¿Quién no ha oído alguna vez "me voy a comprar unos batidos que ahora quiero ponerme fuerte"? Lo primero que tienes que saber es si realmente necesitas un suplemento. Si no sabes si tienes una carencia en tu dieta, tomar suplementos sin ton ni son carece de sentido. Por otro lado, si no tienes un mínimo control de lo que comes, no puedes saber si necesitas un aporte extra. Si ya tomas las proteínas necesarias en tu dieta habitual, tomarte tu batido no te sirve de nada, ya que tu cuerpo puede no absorber más proteína y simplemente acumularás esas calorías en forma de grasa. No me cansaré de decirlo, sin un control, añadir proteína concentrada no tiene sentido.

Otro problema es cuando depositas ciegamente tu confianza en el vendedor de la tienda de suplementos. No quiero pintarlo como el demonio, ni mucho menos, pero además de asesorarte, el de la tienda suele estar para vender. Así que dependerá de su honestidad que te vayas únicamente con lo necesario o con un montón de suplementos que no necesitas. Moraleja: Ponte en manos de un nutricionista profesional y averigua cual es la mejor dieta según tus objetivos. Y a partir de ahí, a ver si necesitas algún suplemento.

Cuando yo comencé a tomar suplementos tenía 19 años, y creo que consumía sustancialmente más productos de los que consumo ahora. Que si tribulus para la testosterona (cuando estás en esa edad en la que tu sistema hormonal está a tope), que si aminoácidos a todas horas que vas a catabolizar, dos proteínas distintas que no siempre sirven, todas las vitaminas habidas y por haber, el pre entreno para ir a tope al gym, el quemagrasas para verano. En definitiva, un puñado de euros que se iban todos los días por el retrete en balde.

Cuidado, no quiero decir que la suplementación no sirva. Todo lo contrario, es muy necesaria para muchos de nosotros, pero hay que dar con lo adecuado y utilizar las cantidades adecuadas, no dejarnos embaucar por etiquetados fantásticos y por magníficos vendedores.

En un próximo post iré desgranando cuáles son las mejores opciones en el mundo de los suplementos, cuáles son los fijos en mi casa y cómo gestionarlos de la mejor forma posible.

 

¡QUE NO OS ENGAÑEN!

 

 

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