Afronta así tu vuelta al entrenamiento

En septiembre hay que volver a la rutina, y te ayudamos a ello.
MANEL CEBALLO -
Afronta así tu vuelta al entrenamiento
Afronta así tu vuelta al entrenamiento

Aunque cada persona tiene sus preferencias y sus opciones en cuanto a como aprovechar/ disfrutar sus vacaciones, en mi opinión esta época tan importante del año debe estar basada en evitar los horarios rígidos, hacer actividades tanto individuales como en familia y/o con amigos que no podrás hacer durante el año y dejar margen a la improvisación, siendo flexible en cuanto a todo lo que pueda acontecer, sin idealizar previamente estos días. Dicho esto, llegado el mes de septiembre, es muy posible que hayan finalizado tus vacaciones y te dispongas a volver a tu rutina diaria con las responsabilidades, los retos, los horarios , etc. que conlleva tu día a día. En el caso de tu entrenamiento ocurre lo mismo.

Lo primero que debes tener en cuenta es que se ha acabado una etapa y empieza otra, así que tu capacidad de adaptación será clave para tu bienestar. La melancolía afecta a esta fase de adaptación pudiendo irritar tu estado de ánimo. El problema real de esta situación es que si se extiende durante 15-30 días, entonces posiblemente podríamos hablar de síndrome post vacacional.

Cómo hayas desconectado durante tus vacaciones y tu capacidad de adaptación a esta nueva etapa son factores clave para sentirte bien y rendir eficientemente. Pero no sólo eso, en mi opinión el tipo de motivación que sientas también influye en tu actitud y en la energía con la inicies los entrenamientos.

Motivación extrínseca Es posible que los principales factores que te animen a entrenar sean conseguir un físico determinado o quizás similar a un deportista que admires; conseguir unas marcas concreta; lograr un reconocimiento social; etc. Es decir, entrenas con el objetivo de conseguir algo o evitar un mal resultado. Durante mis más de 10 años de experiencia como entrenador personal, me he encontrado dos situaciones opuestas en cuanto a este perfil de deportista y su forma de afrontar este inicio:

-Unos retrasan el inicio unos días más, posiblemente porque si bien es cierto que disfrutan con los resultados que consiguen no lo hacen tanto durante el entrenamiento. La tarea diaria como tal la realizan con responsabilidad pero no les apasiona y sienten cierto grado de estrés o de pereza cuando tienen que empezar.

  • Pero también ocurre que los deportistas que sienten este tipo de motivación pueden tener una gran energía inicial, pero debes saber que ésta no es muy duradera en el tiempo. Por ejemplo, después de un parón vacacional las ganas de lograr esa estética corporal que has visualizado mental o externamente; esos ritmos de carrera; etc. ¡pueden ser enormes! Pero en realidad será el devenir de tu día a día lo que haga que lo consigas o no, si no te centras en esto y lo estás continuamente en le resultado final la motivación irá disminuyendo progresivamente.

Motivación intrínseca En cambio, puede que te sientas motivado porque te divierte la tarea que realizas; no tienes en cuenta lo que piensen los demás; te sientes satisfecho con tu trabajo; tu objetivo es la superación personal y no tanto el resultado final; etc.

No quiero decir que este tipo de motivación sea mejor que la otra, opino que ambas son interesantes. Aunque inicialmente la motivación extrínseca es más intensa, las personas que se sienten motivados intrínsecamente muestran mejores niveles y más estables de motivación durante todo el curso.

En definitiva: Si te sientes apático, con falta de motivación, débil, te cuesta concentrarte, etc. debes afrontar esta situación con actitud positiva, quitándole importancia y teniendo claro que es un malestar pasajero. Para ello, quizás entrenar al día siguiente de la vuelta de vacaciones no sea lo ideal pero no tardes mucho más, necesitas regular tu organismo con sus ritmos habituales: entrenar a las mismas horas que lo hacías antes, acostarte a la hora de siempre, comer con regularidad como lo hacías antes de las vacaciones, etc.

Por otro lado, si tu motivación es muy elevada y tienes unas ganas de enormes de empezar debes controlar tus ganas excesivas, ya que estas te pueden generarte gran ansiedad por competir y entrenar más y más en un momento que físicamente no estás tan preparado. Y por ende, puedes sufrir estrés por no sentirte competente e incluso puedes lesionarte.

El principio de progresión es fundamental en esta fase, tu entrenamiento debe generar un estímulo inferior al de antes de las vacaciones. Utiliza un peso menor, menos repeticiones, aumenta los tiempos de descanso, la frecuencia semanal de entrenamiento debe ser menor y las sesiones/ ejercicios deben ser de carácter más global.

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