Excusas y mitos sobre el ejercicio físico

Vivimos en una sociedad en la que los individuos exitosos son vistos muchas veces como “el enemigo a batir”. Parece que quien se cuida causa recelos entre la mayoría: los que no lo hacen. La sociedad nos lo pone difícil, lo sé.  Aquí te expongo algunas excusas y pretextos míticos, con su posterior contestación.
Fito Florensa -
Excusas y mitos sobre el ejercicio físico
Excusas y mitos sobre el ejercicio físico

Vivimos en una sociedad en la que los individuos exitosos son vistos muchas veces como “el enemigo a batir”. Parece que quien se cuida causa recelos entre la mayoría: los que no lo hacen. La sociedad nos lo pone difícil, lo sé.  Aquí te expongo algunas excusas y pretextos míticos, con su posterior contestación.

Excusa 1: El ejercicio físico es una tontería

Es a Henry Ford, el fundador de los coches Ford, a quien hay que atribuir esta frase sin desperdicio alguno. Evidentemente, no hay por dónde cogerla: hacer ejercicio físico es necesario para gozar de una buena calidad de vida. Salud no solo es ausencia de enfermedad, sino un equilibrio "entre lo físico, mental y social", según la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por suerte Henry Ford dejó mejores frases para la historia: “Tanto si crees que puedes como si no, estás en lo cierto”.

Excusa 2: Mi abuelo tiene 95 años y no se ha cuidado nunca


Quién no ha escuchado esto alguna vez. Bien, me gustaría hacer una comparación muy gráfica: Imagínate que alguien quiere cruzar a ciegas una calle muy transitada cuando el semáforo está en verde para los coches, ¿podría esta persona cruzar la calle sana y salvo? Quizás sí, pero las probabilidades de sufrir daños son altísimas. Bien, si alguien cree que le ha tocado la lotería de la genética y quiere jugar a este juego peligroso, adelante. Aunque no creo que sea la mejor opción, ya sabemos que no son los años que vivas, sino cómo los vivas. Otra vez, haz ejercicio físico, relaciónate con gente saludable, come de forma sana la mayoría de las veces y descansa las horas mínimas humanas (el día tiene 24 horas, no 36).

Excusa 3: No me gustan los gimnasios

Creo que llevo poco más de 5 años sin pisar un gimnasio convencional, del tipo que cualquiera puede imaginar. Y os aseguro que se puede estar igual de en forma y vital, además de tener una buena imagen, fuera de un gimnasio convencional. Podéis entrenar en vuestra casa, en una piscina, en un parque, en playa o montaña en función de dónde viváis, en gimnasios no convencionales como de CrossFit, Yoga, Pilates, centros dedicados solo a las actividades dirigidas de todo tipo (zumba, tonificación, cardiobox, etc). Y si os lo podéis permitir, invertir en un entrenador personal, al final invertiréis en vuestra salud y, una vez aprendáis el ABC que os viene bien a vosotros, podréis aprender como entrenar en mil sitios y con diferentes recursos para toda la vida, además de enfrentaros, en un futuro, a entrar a un gimnasio convencional lleno de gente en horas punta.

Excusa 4: Voy siempre muy cansado

Una semana tiene 168 horas, ¿no puedes dedicar por lo menos 3 al ejercicio físico? No me lo creo. Es una cuestión de querer cambiar y, después, de actuar para cambiar. Te aseguro que cuesta lo mismo hacer las cosas bien, que hacerlas mal. Somos seres de hábitos. Cambiar un hábito es difícil al principio. Pero una vez has instaurado las costumbres positivas para tu salud, no te costará nada tener hábitos de vida saludables y, por el contrario, te costará mucho hacer las cosas mal.

Excusa 5: No tengo ningún gimnasio cerca


Quizás, tu ayuntamiento olvidó la Carta Europea del Deporte para Todos de 1975, que obliga a destinar fondos públicos para que todo habitante disponga de unas instalaciones deportivas/públicas cercanas a su lugar de residencia. No voy a entrar en más detalles “político-burocráticos” por los tiempos que corren. Pero te diré que, incluso si tu ayuntamiento se olvidó de esta carta (pretendo ser irónico absolutamente), hoy en día hay información suficiente como para saber entrenar en casa con todo tipo de material alternativo, con tu propio cuerpo, en parques urbanos y hasta en tu propio lugar de trabajo, despacho, oficina o donde quiera que sea. Además cuenta siempre con bajarte una o dos paradas antes del autobús o metro y caminar, desplázate en bicicleta si lo prefieres y sube las escaleras de tu casa en lugar de coger el ascensor.

 

 

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