Sobre la variabilidad cardíaca y el rendimiento físico/deportivo:

Si eres seguidor habitual de este blog, ya sabrás que lo mucho que he insistido siempre en el trabajo en grupo multidisiciplinar. Revisando algunos artículos junto al doctor Ferran Pons, cardiólogo, nos preguntábamos hasta qué punto es fiable el control de la variabilidad cardíaca, controlada por el sistema nervioso parasimpático, para saber si un cuerpo está preparado o no para un siguiente entrenamiento. En este sentido, la variabilidad cardíaca hace referencia a que entre latido y latido de nuestro corazón, y entre varios latidos de nuestro corazón, incluso en una situación de reposo, las pulsaciones nunca son estables. Cuanto más variabilidad mejor, pues quiere decir que ese corazón se puede adaptar rápidamente a diferentes estímulos y situaciones, contra más rígido/estable peor.
Fito Florensa -
Sobre la variabilidad cardíaca y el rendimiento físico/deportivo:

Si eres seguidor habitual de este blog, ya sabrás que lo mucho que he insistido siempre en el trabajo en grupo multidisiciplinar. Revisando algunos artículos junto al doctor Ferran Pons, cardiólogo, nos preguntábamos hasta qué punto es fiable el control de la variabilidad cardíaca, controlada por el sistema nervioso parasimpático, para saber si un cuerpo está preparado o no para un siguiente entrenamiento. En este sentido, la variabilidad cardíaca hace referencia a que entre latido y latido de nuestro corazón, y entre varios latidos de nuestro corazón, incluso en una situación de reposo, las pulsaciones nunca son estables. Cuanto más variabilidad mejor, pues quiere decir que ese corazón se puede adaptar rápidamente a diferentes estímulos y situaciones, contra más rígido/estable peor.

Pero vayamos al grano y dejadme exponeros, a los que estáis interesados en controlar vuestros entrenamientos vuestra variabilidad cardíaca, para saber si estáis o no sobreentrenados. O si por contra necesitáis un tipo de entreno más o menos intenso después de uno previo. Para ello cedo la palabra al experto en la materia, el doctor Pons, por supuesto, siempre vinculándolo al entrenamiento deportivo. ¿Qué se sabe, qué hay de cierto y qué sabemos actualmente con las evidencias científicas del panorama actual en verso a este tema? Y ya que muchos comenzaréis a correr, después de las vacaciones navideñas, para quemar esos turrones, no hay mejor excusa para hablar del tema: Estas son sus palabras:

Todo médico desea contar en su arsenal con una herramienta rápida, incruenta y fiable para determinar el diagnóstico y el pronóstico de sus pacientes. Entre las ventajas de tal herramienta se halla la posibilidad de adelantarse al progreso de la enfermedad, pudiendo entonces iniciar los tratamientos de forma precoz y personalizada. Este mismo concepto se puede trasladar al mundo de la práctica deportiva, donde el cuerpo técnico quiere conocer al detalle y de forma regular el estado físico del deportista, y así adaptar al máximo la exigencia y evitar problemas como el sobreentrenamiento o las lesiones.

La medida de la variabilidad cardíaca reúne, de forma prometedora, gran parte de estas características. Para simplificarlo, lo que nos cuantifica esta medida es en qué grado la frecuencia cardíaca de una persona se mantiene estable durante un periodo de tiempo determinado. Es decir, si el espacio entre los latidos del corazón es un tiempo más o menos fijo. La hipótesis de trabajo es que un corazón sano es capaz de adaptarse de forma solvente a los cambios del entorno (es decir, que tiene una alta variabilidad cardíaca), y que un corazón enfermo no es tan versátil y tiene tendencia a mantener un ritmo de trabajo más constante. De nuevo trasladando esto al deporte, podríamos concluir, por ejemplo, que no estamos acertando con el entrenamiento de un deportista/persona que hace ejercicio si le estamos reduciendo su variabilidad cardíaca.

Existen varias maneras de obtener la variabilidad cardíaca, tanto en laboratorio como condiciones reales, obteniendo los datos mediante el registro de la actividad eléctrica del corazón. La tecnología ha progresado mucho en este sentido, y hoy en día disponemos de pulsómetros que son capaces de analizar estos datos. Datos que, por otro lado, pueden ser analizados de varias maneras, en el intento de sacarles el máximo partido (análisis linear temporal, linear espectral y no linear o fractal) y darnos acceso a una gran cantidad de valores analizables.

Los problemas empiezan cuando analizamos la enorme cantidad de factores que influyen en la frecuencia cardíaca, y la complejidad de sus interrelaciones. Contribuyen a la regulación del latido cardíaco el sistema nervioso autonómico, el sistema hormonal, la postura corporal, la edad, el estrés emocional, las propias enfermedades, etc. Debido a esta citada complejidad multifactorial sobre el tema, los estudios científicos publicados sobre este aspecto suelan concluir que hacen falta más investigaciones para acabar de afinar tanto la herramienta como las aplicaciones prácticas de ésta. Habrá que estar atento a las propuestas de los grupos de trabajo de las principales sociedades científicas implicadas, así como a aquellos profesionales que ya utilizan la variabilidad cardíaca como apoyo a su trabajo.

Así que, por favor, cuidado cuando leáis en otros blogs y/o medios, documentos que aseguran y afirman teorías en las que todavía hace falta avanzar mucho. O que afirman una parte, que puede ser cierta, pero no avisan de los otros múltiples factores que pueden afectar a un mismo tema.

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