A vueltas con la hipertrofia muscular transitoria

"Ojalá que mi cuerpo se quedara así para siempre". ¿Cuántas veces habrás tenido pensamientos similares a este al acabar de hacer un entrenamiento de hipertrofia muscular? Y la verdad es que mantener el hinchazón muscular típica tras el ejercicio es, ya te lo digo yo, imposible a corto plazo. Pero tranquilo, para eso estoy aquí: para explicarte en qué consiste la hipertrofia transitoria y de qué manera se puede convertir en crónica.
Fito Florensa -
A vueltas con la hipertrofia muscular transitoria
A vueltas con la hipertrofia muscular transitoria

"Ojalá que mi cuerpo se quedara así para siempre". ¿Cuántas veces habrás tenido pensamientos similares a este al acabar de hacer un entrenamiento de hipertrofia muscular? Y la verdad es que mantener el hinchazón muscular típica tras el ejercicio es, ya te lo digo yo, imposible a corto plazo. Pero tranquilo, para eso estoy aquí: para explicarte en qué consiste la hipertrofia transitoria y de qué manera se puede convertir en crónica.


Decimos que la hipertrofia transitoria es el “hinchazón” del músculo hacia el final del entrenamiento de fuerza o justo después del mismo. Es momentánea, pasajera, dura poco y es transitoria. Cuando estás entrenando a intensidades submáximas (80-85% de tu fuerza máxima) las fibras musculares implicadas en los movimientos que estés realizando sufren una destrucción celular y, como consecuencia, salen fluidos desde dentro de la célula al espacio intercelular (entre células). Esto es lo que provoca ese hinchazón y falsa hipertrofia en esencia. Al poco tiempo de haber entrenado, menos de 1h, nuestro organismo reestablece el equilibrio interno y comienza reabsorber los fluidos expulsados anteriormente de dentro de la célula y, por consiguiente, se va el hinchazón.


De todas formas, estate tranquilo. Al final, el cuerpo siempre se adapta a los estímulos (entrenamientos) que recibe. Por tanto, conseguirás una hipertrofia crónica a base de muchas transitorias. La hipertrofia crónica es aquella que genera las adaptaciones siguientes:




  • Sarcoplasmáticas: Aumento de la sustancia semifluida dentro de las células musculares.

  • Miofibrilares: Aumento de tamaño y creación de nuevas microestructuras dentro de la fibra muscular. Al final, cuando entrenamos, rompemos las microestrucuturas de una fibra y, como adaptación, nuestro organismo crea más para futuras ocasiones, se protege. Al final, intenta sobrevivir a las agresiones que vienen dadas por nuestro entrenamiento. Es importante tener claro que lo que se crean son nuevas microestructuras dentro de la fibra muscular, pero nunca se crean nuevas fibras musculares. La hiperplasia, a día de hoy, podemos decir que no existe en adultos.


Así que si quieres aumentar de tamaño, entrena y cada vez, ves disfrutando más de esos hinchazones en el gimnasio, pero si quieres que se convierta en algo crónico, permanente, no pares de hacerlo al menos tres veces por semana y descansando un día entre entrenamientos, sino de poco te servirán. Y, por supuesto, no te olvides de correr y hacer otras actividades, el cuerpo es un todo y la fuerza no es la única cualidad física básica.


 

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