Álvaro Bultó: adiós al aventurero de la eterna sonrisa

Este post se podía titular “Álvaro Bultó que estás en los cielos” pero aún siendo totalmente descriptivo era demasiado fácil y hasta cursi y él no era una cosa ni la otra.
Micky Ribera -
Álvaro Bultó: adiós al aventurero de la eterna sonrisa
Álvaro Bultó: adiós al aventurero de la eterna sonrisa

Este post se podía titular “Álvaro Bultó que estás en los cielos” pero aún siendo totalmente descriptivo era demasiado fácil y hasta cursi y él no era una cosa ni la otra.

 

Álvaro Bultó en su foto de perfil de Facebook

Bros

Álvaro Bultó, Bros para sus amigos y familia, falleció el pasado 23 de agosto practicando Wingfly (hombre pájaro) en el cantón de Berna de los alpes suizos. Aunque se trata de un deporte de alto riego, lanzarse al vacío con un traje alado y alcanzar velocidades de 200 km/h, él era un experimentado paracaidista con más de 3.000 saltos. Bros amaba la libertad y el chute de adrenalina que sentía al volar.  Como él decía “es una mezcla de pájaro y Superman, una impresionante sensación de libertad”

 

Álvaro con 5 años su primera moto una Sherpa T (Foto de su Fb) Álvaro con 5 años su primera moto una Bultaco Sherpa T (Foto de su Fb)

Bros vivió, y murió, haciendo lo que más quería. Álvaro Bultó adoraba el motor (tuvo su primera moto a los 5 años y fue campeón en todo tipo de disciplinas), el deporte, la aventura, pero por encima de todo, volar. “Cuando era niño mi sueño era volar y ya lo he conseguido”.

 

Su primera entrevista con 13 años (foto de su fb) Su primera entrevista con 13 años (foto de su fb)

Hijo de Don Paco, el fundador de Bultaco y Montesa, llevaba la adrenalina en la sangre como sus 9 hermanos (el era el noveno, en total eran 5 chicos y 5 chicas), su sobrino Sete y todos sus colegas.

 

Era demasiado joven para morir, 51 años (muy bien llevados), y aunque exprimió cada minuto de su vida aún le quedaba mucho por hacer. Formar una familia y tener hijos han sido sus asignaturas pendientes. Álvaro adoraba a los niños y los niños le adoraban a él.

 

Álvaro, siempre sonriendo, con un bebe Inuit. Bros hubiera querido tener dos niños y una niña Álvaro, siempre sonriendo, con un bebe Inuit. Bros hubiera querido tener dos niños y una niña

Buscando sensaciones

Álvaro Bultó era un gran y experimentado deportista lleno de optimismo. En una entrevista realizada en febrero por Carolina Ribera dijo: “Soy una persona inquieta, que busca sensaciones, y cuando veo una actividad o deporte que me puede aportar esas sensaciones me lanzo. La vida se cuenta en sensaciones, no en años. Y yo gracias a Dios tengo muchas”.

Coincidí con él en el mismo despacho durante unos años y conservo un gran recuerdo de él. Luego profesionalmente seguimos vinculados en diferentes eventos. Y jamás le faltó la sonrisa. Con él compartí piscina y pistas y me transmitió su pasión por el deporte y por la vida.

 

Volando en Groenlandia Volando en Groenlandia

Una marca

Álvaro encarnaba el modelo de deportista americano: profesional, entregado al sponsor, pero celoso como nadie de su vida privada. Siempre entendió que un deportista es una marca y que hay que cuidarla con marketing, como le enseñó su padre, su ídolo desde pequeño. Álvaro fue un maestro de explotar de forma impecable su presencia en los medios de comunicación como deportista, presentador y celebrity y preservar escrupulosamente su vida personal, aunque estuvo relacionado con varias famosas, la más sonada la Infanta Cristina. Los periodistas que le trataron le adoraban y sabían de su integridad y de su amabilidad.

 

Impresionante imagen de un vuelo de Álvaro Impresionante imagen de un vuelo de Álvaro en Groenlandia ("Un vuelo único" reza en su portada de FB)

No era un inconsciente

He leído algún comentario negativo en las redes sociales vinculado al excesivo riesgo que Álvaro corría. Álvaro amaba la vida y por ello cuidaba al máximo los riesgos, pero en los deportes de aventura (diría que en el deporte en general) lo riesgos van asociados a su práctica.

Álvaro no era un suicida era justo lo contrario, un amante de las emociones y de la vida en general que intentaba medir el riesgo al máximo. “Tengo miedo, el miedo de la adrenalina, es bueno tenerlo porque te pone freno. Hay que medir el riesgo y no confundirlo con la inconsciencia” decía en un entrevista.

 

“Descansar es empezar a morir”

Su eterna sonrisa es la mejor muestra de su felicidad. En verdad “disfrutó como un niño” de lo que más le gustaba hasta el final, ¿qué más se le pide a la vida?.

Álvaro citaba a menudo a Gregorio Marañón: “Vivir no es solo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir y no dormir sin soñar. Descansar es empezar a morir”.

 

Por @mickyribera

 

 

 

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