Rompe con el sedentarismo

Si eres un animal de oficina y además estás abocado al sedentarismo, no estás haciendo mucho por tu salud. Pero esta situación puede cambiar si sigues estos consejos para ponerte en marcha. Hablamos de levantar el culo del sofá o de no sentarse en él después de una jornada de 8 horas frente a un ordenador. Hablamos de crear el hábito, de dar el pistoletazo de salida al cambio partiendo de cero.
David Torné -
Rompe con el sedentarismo
Rompe con el sedentarismo

Si eres un animal de oficina y además estás abocado al sedentarismo, no estás haciendo mucho por tu salud. Pero esta situación puede cambiar si sigues estos consejos para ponerte en marcha. Hablamos de levantar el culo del sofá o de no sentarse en él después de una jornada de 8 horas frente a un ordenador. Hablamos de crear el hábito, de dar el pistoletazo de salida al cambio partiendo de cero.

No buscamos la consecución de metas desde el primer día. En la fase cero queremos convertir el ejercicio físico en una constante dentro de nuestra rutina, una actividad más. ¿Cómo convencerte a ti mismo de abandonar la comodidad para dedicar 30 minutos al día a la actividad física?

Motivación y emoción


Debe haber una motivación a la que volver cada vez que sientas el cansancio o la falta de ganas generada por la rutina. Mejorar tu salud, tus registros... peso, índice de colesterol, presión arterial o simplemente sentirte mejor. Al final de una mal día, cuando menos te apetece sudar, recuerda por qué te pones en marcha. Es en esos momento cuando una motivación firme nos ayuda a salir a la calle y a no quedarnos delante la tele, eso ya es una victoria.

Escoge una actividad o actividades que no te generen desagrado o que no te cueste realizarlas. Gimnasio, ciclismo, running, incluso pasear con una cierta intensidad… Buscamos algo amigable, asequible, pero no cómodo. Superar la fricción se convierte en una forma de incentivar el crecimiento a través de la práctica.

Comparte tu cambio con amigos y familiares. No fallar - no fallarles - se convierte en un motivo de peso. Y si hay algún allegado que quiera compartir el reto, será un punto más a tu favor.

Cómo lo hago


Se trata de conseguir regularidad, no de acostumbrarte a una sesión extraordinaria en duración y esfuerzo. Créate una rutina, empezando cada día a la misma hora, ejercitándote durante el mismo tiempo. Si lo conviertes en una costumbre a través de la repetición será  una cuestión mecánica. Intuición en lugar de raciocinio.

Para mejorar su integración en tu rutina debes crearte un disparador, una acción o circunstancia a la que vincular la actividad. Cuando te levantas y te lavas los dientes o te aseas, lo haces de forma automática, sin pensar, no? ¿Por qué? Pues porque así  lo llevas haciendo desde tiempo inmemorial, y has vinculado ambas acciones de tal forma que lo haces mecánicamente.

Busca ese elemento que te empuje de forma irracional a la práctica del deporte, desde vincular tu salida del trabajo a un paseo o tu entrada en el gimnasio, o algo más sutil como consumir un refrigerio a media tarde. Esa barrita energética te empujará a moverte los próximos 30 minutos.

Debes eliminar toda resistencia para no detenerte al realizar ambas acciones. Si piensas que por saltártelo un día no pasa nada, que ya volverás al día siguiente, al final pierdes el estímulo y lo dejas. Prepara con antelación - la noche anterior - todo lo relativo a tu sesión de trabajo.

Retroalimentar


Reserva un día para algo especial. Estamos en primavera, casi en verano, si estás acostumbrado hacer ejercicio bajo techo ¿porqué no desplazar tu trabajo físico al exterior? Ir a correr por un parque o un largo paseo – aunque no estés acostumbrado – puede resultar un cambio interesante. Nuevos estímulos, un nuevo ambiente, siempre resulta refrescante.

Céntrarte y dedícate a disfrutar. Mencionaba la necesidad de generar una actividad regular para generar el hábito. En esta fase inicial deja de lado una evaluación estricta de los resultados y disfruta de la actividad, deja que te absorba. Regula la intensidad para ganar continuidad.

Al final de la semana, si todo ha ido como es debido, regálate algo. No me refiero a darte un festín por una sesión de actividad intensa, más bien a recompensarte en forma de bebida isotónica o tomar cualquier otra cosa que no sea habitual en tu rutina y que ayude a reforzar ese one second wonder que experimentas después de un trabajo bien hecho.

Uno de los aspectos más importantes de la productividad personal es el cambio de hábitos. Los cambios en este aspecto siempre son difíciles porque entrañan cambios en comportamientos que muchas veces están muy arraigados. Intentas cambiarlos pero tu empuje se apaga por la resistencia generada. Buscar mecanismos como los que he comentado te ayudarán a evitar que te estrelles siempre en el mismo muro.

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