Meditar, una cuestión de higiene mental

Distracciones, ruido, prisas, problemas… Arrastramos tantas cosas que parece imposible desconectar y vivir algunos momentos de tranquilidad. A lo largo de los años hemos acostumbrado a nuestra mente a saltar fuera del momento presente anticipando lo que vendrá y reviviendo situaciones pasadas mientras se nos escapa el momento. Hacía mucho tiempo que leía sobre el tema y me había planteado entrar en el mundo de la meditación. Fue el libro de Dan Harris, excorresponsal de guerra  y presentador de ABC news , lo que me acabo de convencer gracias a su aproximación pragmática, alejada del aura new age con la que - como muchos - solía etiquetar dichas prácticas.
David Torné -
Meditar, una cuestión de higiene mental
Meditar, una cuestión de higiene mental


Distracciones, ruido, prisas, problemas… Arrastramos tantas cosas que parece imposible desconectar y vivir algunos momentos de tranquilidad. A lo largo de los años hemos acostumbrado a nuestra mente a saltar fuera del momento presente anticipando lo que vendrá y reviviendo situaciones pasadas mientras se nos escapa el momento.


Hacía mucho tiempo que leía sobre el tema y me había planteado entrar en el mundo de la meditación. Fue el libro de Dan Harris, excorresponsal de guerra  y presentador de ABC news , lo que me acabo de convencer gracias a su aproximación pragmática, alejada del aura new age con la que - como muchos - solía etiquetar dichas prácticas.



¿En qué consiste la meditación?


Meditar no es nada más que entrenar la mente para mantenerla en el momento actual,  apagando ese hilo de voz presente en nuestro interior que se pasa el día juzgando o recordando temas sin cerrar impidiéndonos vivir de forma plena, saboreando lo que tenemos frente a nosotros.  El tiempo dedicado a meditar es un momento reservado para nosotros en el que descargamos las cuestiones acumuladas durante el día, las cuales pueden olvidarse después de una ducha o una sesión de gimnasio pero sus efectos se siguen acumulando como si de electricidad estática se tratara.


La práctica no es compleja, a una hora concreta cada día dedica 5, 10 o 15 minutos a vaciar tu mente de todo pensamiento. Cierra los ojos y mantente centrado en la respiración, los efectos que produce sobre el cuerpo y las sensaciones percibidas. Mecánica sencilla pero proceso tremendamente complejo,  llegará un momento en que te dispersarás y tu pensamiento saltará recordando algo que tienes que hacer  o lo sucedido durante el día, en ese momento vuelve a centrar tu atención en la respiración, en las sensaciones del cuerpo...


Eso es, vaciar la mente, centrar-nos en la respiración y cuando seamos conscientes de la dispersión volver a empezar. Con el tiempo los intervalos con la mente en calma se ampliarán.


Olvídate de misticismos, levitaciones e iluminación, el secreto y la fuerza de la meditación se encuentra en la capacidad de redirigir una y otra vez tu atención a algo tan vivo y constante como tu respiración, de ese modo aprendes a mantenerte en el momento presente.



¿Qué me aporta en mi día a día?


No se trata de cambiar nuestra mente, ni nuestra forma de pensar, ni a nosotros mismos, aunque en el proceso acabe ocurriendo alguna - o cada una - de estas cosas. Se trata de cambiar la forma como nos relacionamos con nuestros pensamientos.


La práctica diaria de la meditación nos ayuda a no dejarnos ahogar por esa voz interior, a veces tan perniciosa, para poder manejar el momento presente de la mejor manera. Demasiadas veces una idea, una opinión, un juicio sobre una situación o persona, nos condiciona contaminando nuestra forma de actuar.


Más allá de generar el hábito de la desconexión diaria la meditación tiene otro poderoso beneficio, desarrollar una faceta de observador. Cuando aparece un pensamiento se genera la capacidad de detenernos y en lugar de reaccionar inmediatamente de forma emocional somos capaces de dar dos pasos atrás para ganar perspectiva. Al ser capaz de observar tus pensamientos recurrentes o las emociones surgidas a través de una idea se desactivan las reacciones impulsivas, uno ya no se deja arrastrar por ellas. Se trata de una especie de superpoder para el hombre de a pie.


Si conseguimos generar ese hueco de 2 o 3 segundos de reflexión al identificar las emociones que nos arrastran recudiremos la frecuencia de berrinches y cabreos algo que sin duda nuestra salud agradecerá.


Para cerrar el post me gustaría darte un par de consejos. Cómo te comentaba al principio del post soy un rookie pasando por las primeras etapas del proceso. Si quieres iniciarte busca un centro para practicar en grupo y poder cambiar impresiones sobre la experiencia, complementará tu práctica diaria. Si quieres leer algo sobre el tema te recomiendo el libro de Dan Harris 10% más feliz y si ya has iniciando tu andadura Zen día a día de Joko Beck.


Imagen Elijah sol vía bajo licencia Creative Commons

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