6 consejos para afrontar la Alta Ruta Pirenaica

Más de 700 kilómetros, 40.000 metros de ascensión, 38 días de aventura a pie... ¡y cinco kilos menos en la báscula! Este verano el reto para mi y para mis compañeros ha sido ir del Mar Mediterráneo al Atlántico siguiendo la conocida como Alta Ruta Pirenaica (ARP). Y lo hemos hecho sin asistencias, en completa autonomía, cargando con todo el equipo (saco, tienda, crampones, piolet...), comprando la comida cuando pasábamos por un pueblo –estuvimos hasta una semana sin pisar una población donde abastecerse–, orientándonos cada día entre picos, nieblas y collados...
Sergio Fernández Tolosa -
6 consejos para afrontar la Alta Ruta Pirenaica
6 consejos para afrontar la Alta Ruta Pirenaica

Más de 700 kilómetros, 40.000 metros de ascensión, 38 días de aventura a pie... ¡y cinco kilos menos en la báscula! Este verano el reto para mi y para mis compañeros ha sido ir del Mar Mediterráneo al Atlántico siguiendo la conocida como Alta Ruta Pirenaica (ARP). Y lo hemos hecho sin asistencias, en completa autonomía, cargando con todo el equipo (saco, tienda, crampones, piolet...), comprando la comida cuando pasábamos por un pueblo –estuvimos hasta una semana sin pisar una población donde abastecerse–, orientándonos cada día entre picos, nieblas y collados...


Disfrutamos de 37 días de aventura sin prisas, subiendo y bajando montañas con una inseparable mochila que no osamos pesar (pero a la que le calculábamos entre 10 y 18 kg según los días transcurridos desde el último punto de avituallamiento). Un total de cinco semanas en las que hemos bebido agua de los arroyos, hemos dormido sobre suelos duros, desayuno avena y leche en polvo, cenado cous-cous instantáneo con pasas y pipas –dos recetas económicas que implican poco peso en la mochila y que seguiremos usando en un futuro–, a ratos capeando ventoleras heladas, a ratos soportando calorinas que te marchitan el cerebro y un largo etcétera.

Y la verdad es que durante estas cinco semanas nuestro cuerpo ha cambiado, por supuesto. De los 84 kg con los que empecé el viaje, cinco se quedaron por el camino. Lo primero que notamos era que el abdomen se iba hacia adentro; perdiendo volumen, pero ganando tono. La mochila me ayudó a reforzar toda esa zona tan de moda, el "core", sin hacer ni un solo abdominal. En realidad, usaba esa musculatura.... ¡durante todo el día! Cada vez me notaba más ágil, más ligero. Y no sólo físicamente, también mentalmente.


Paisajes de ensueño. Paisajes de ensueño.

Si tú también vas a hacer una travesía de trekking de varios días –o semanas, que en la práctica es casi lo mismo–, deberías tener en cuenta los siguientes detalles:

1) APUESTA POR EL CALZADO DE MONTAÑA


Durante el viaje nos alegramos de calzar botas de montaña especialmente pensadas para trekking de altura. Han de ser ligeras y rápidas, pero con caña que afiance el tobillo, refuerzos que protejan el pie, membrana para que sean impermeables y una suela que te aísle de todas las incomodidades del terreno. Conocimos senderistas que iban con zapatillas de trail-running y nos confesaron que iban siempre con los pies húmedos –este año muchos caminos estaban encharcados– y que las suelas se les habían gastado a los 400 km de travesía (poco más de la mitad de la ruta Transpirenaica).

Botas durante el día, pero tras la etapa, un sopinstant y unos "crocs", otro de los "descubrimientos" del viaje. Botas durante el día, pero tras la etapa, un sopinstant y unos "crocs", otro de los "descubrimientos" del viaje.

2) USA BASTONES DE TREKKING


La verdad es que nunca los habíamos usado de forma sistemática antes, pero han sido unos grandísimos aliados. En un par de días te acostumbras a ellos y luego andas como un cuadrúpedo de forma inconsciente. Los bastones son muy ventajosos especialmente si caminas con una mochila pesada. A mí desde que los uso no se me duermen las manos, algo que me ocurría cuando iba de excursión con mochilas cargadas durante más de dos o tres horas. Además, dan estabilidad en llano, en subidas te ayudan a propulsarte y en bajadas permiten hacer apoyos para salvar algunos cortados.

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3) LLÉVATE MAPAS IMPRESOS


para disfrutar de una travesía "a medida", en la que combinamos tramos de los GR-10 y GR-11 con otros sectores de la ARP o HRP, nosotros llevamos mapas de papel de escala reducida –entre 1:25.000 y 1:40.000–, lo que para un viaje de más de 700 km se convierte en una biblioteca considerable. La opción de llevar cartografía digital dentro del GPS puede tenerse en cuenta, pero hay que pensar que no siempre encontraremos un lugar donde recargar los aparatos electrónicos (conocimos gente que llevaba cargadores solares, y todos ellos nos confesaron que era una solución "a medias"). Por este motivo nosotros optamos por llevar los mapas de papel y orientarnos con ellos en general, y encender el GPS sólo cuando la niebla nos impedía descifrar el paisaje y adivinar dónde estábamos.

Un ejemplo de cena ligera. Un ejemplo de cena ligera.

4) INTENTA SER 100% AUTÓNOMO


Hacer una travesía a pie en plena autonomía es sin duda la aventura definitiva de nuestro tiempo. Aunque en los Pirineos es relativamente fácil encontrar refugios guardados donde hacen comidas, cenas, etc., nuestra intención era ser 100% autónomos y por ello cargamos con alimentos que debíamos racionar para que durasen hasta 7 jornadas. Creo que es una experiencia totalmente distinta que nos ha servida para ganar confianza de cara a preparar aventuras en otras cadenas montañosas más "vírgenes", en las que es indispensable ser autónomo incluso durante períodos más largos, como la Great Divide Trail, en las Montañas Rocosas, por ejemplo.

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5) CARGA CON CRAMPONES Y PIOLET


Nosotros seguimos la máxima de "más vale prevenir" y cargamos con los crampones y el piolet durante todo el viaje. Como empezamos la travesía a finales de julio, apenas encontramos nieve y cuando sí la hallamos estaba pisada y blanda, por lo que no fue necesario su uso. Sin embargo, creemos que siempre es recomendable llevarlos, sobre todo si queremos ir por la ARP o HRP.

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6) LLÉVATE LIOFILIZADOS 'CASEROS'



En los últimos años se están popularizando los sobres de comida liofilizada. Sin duda son muy prácticos: se conservan mucho tiempo, son ligeros, fáciles de preparar, completos en nutrientes y la oferta de recetas es realmente amplia. Además, el mismo sobre sirve para preparar el plato: sólo hay que calentar agua, vertirla dentro del sobre, cerrar el sobre, esperar unos minutos… y comer. ¡No hace falta ni lavar el cazo! Sin embargo, cada sobre cuesta entre 5 y 12 euros, y no los encontrarás en todas partes. A falta de sobres de este tipo, nosotros inventamos algunas recetas similares/sustitutivas:

Desayuno "survival". Desayuno "survival".

· Desayuno "survival": avena instantánea + leche en polvo + pasas sultanas + agua muy caliente
· Cena "ligera": cous cous instantáneo + pasas sultanas + pipas peladas + agua muy caliente
· Sopa "survival": 1 sobre de sopinstant + un puñado de fideos nº cero + agua muy caliente

A mediodía, o como snacks, solíamos comer barritas de muesli, frutas desecadas, frutos secos, etc.

¡Felices rutas!

Entre bañistas, en Hendaya, poco antes de darnos el segundo chapuzón "marino" del verano (el primero fue en Portbou, 37 días antes). Entre bañistas, en Hendaya, poco antes de darnos el segundo chapuzón "marino" del verano (el primero fue en Portbou, 37 días antes).

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