¿Cuándo debo jubilar mis zapatillas de running?

Empezamos con una pregunta directa:
Sergio Fernández Tolosa -
¿Cuándo debo jubilar mis zapatillas de running?
¿Cuándo debo jubilar mis zapatillas de running?

Empezamos con una pregunta directa:
¿Cada cuántos kilómetros hay que renovar las zapatillas de running?
Y cuatro posibles respuestas:

A: Cuando se gasta la suela y pierde adherencia.
B: Cuando las uñas del dedo gordo asoman por la puntera de la zapatilla.
C: Cuando sale un nuevo modelo más chachi.
D: Ninguna de las anteriores.

Mis viejas zapatillas piden la retirada desde hace unos meses, pero me van tan bien para algunos entrenos cortos en terreno blando... y les tengo tanto cariño...

NO HAY FÓRMULAS EXACTAS


Hasta la C, el test parece fácil. Pero cuando sospechas que la respuesta correcta es la D, todo se complica. Entonces preguntas a los expertos en calzado de running y te recomiendan revisar las zapatillas cada semana, especialmente a partir de los 500 km de rodaje.

Según parece, la vida útil de una zapatilla de running de entrenamiento está en torno a los 700 km, aunque algunos modelos más ligeros pierden sus propiedades en apenas 200 km de uso intensivo. No es que se rompan. En realidad, puede que no tengan ni un rasguño. Tampoco es que les falte calidad, ya que esto puede ocurrir incluso con modelos de gama alta. Lo que sucede es que, por sus características y ligereza extrema, se asume que la duración de los materiales, especialmente los que aportan amortiguación, es limitada.

LA BARRERA DE LOS 1.000 KM


He de confesar que a mí me duran un poco más que eso. Y no soy el único. ¿A qué no?

¿Por qué nos cuesta tanto cambiar de zapatillas? ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar de zapatillas? En mi última carrera preferí usar el mismo par que había utilizado en los últimos meses, y ya tenía zapatillas nuevas. ¿Cuestión de confianza?

Cuando encuentro unas zapatillas que me van bien –o muy bien–, me cuesta apartarlas, incluso cuando ya muestran signos evidentes de sobreutilización. Me cuesta cambiar incluso a mejor. Es una cuestión de confianza, supongo. O de miedo al cambio. Sin embargo, he decidido poner un límite: 1.000 km.

A no ser que te llames Forrest Gump, 1.000 kilómetros, cuando los pones delante de ti, uno detrás de otro, parecen muchísimos kilómetros.

Mil kilómetros es la distancia que separa Barcelona y Sevilla pasando por Valencia y Ciudad Real.

Sin embargo, cuando corres unos 50 km por semana, que es lo que yo hago ahora más o menos, la percepción de la distancia cambia ligeramente. Si corres siempre con las mismas zapatillas, en sólo 14 semanas (3 meses y medio) las habrás llevado hasta su límite vital teórico recomendado.

Si lo piensas, 1.000 km significan más de 1 millón de zancadas, lo que equivale a más de medio millón de impactos amortiguados por cada zapatilla. Y eso ya sí parece bastante.


ATENCIÓN: SEÑALES DE DETERIORO


La mediasuela del par viejo, ya con arrujas y estrías, denota fatiga. Detalle de las mediasuelas de mi nuevo par de zapatillas (arriba) y del viejo par (abajo), donde se aprecian estrías que denotan la fatiga del material.

Arriba, el par nuevo, todavía en buen estado. En la de abajo, incluso sin apretar se perciben las estrías en la mediasuela. Las de abajo (las viejas), presentan estrías incluso sin apretar la mediasuela. Las de arriba (recién estrenadas), todavía no.

ALTERNAR CALZADOS


Las zapatillas que te van bien se convierten en una especie de talismán del que cuesta apartarse. Por eso recomiendo y practico la poligamia zapatillística, procurando tener siempre varios pares de zapatillas que me van bien, alternando su uso en función del tipo de terreno, el tipo de entrenamiento, la meteorología, el capricho del día... Y así, todas ellas envejecen al mismo tiempo que yo, y me duele menos jubilar a las que ya piden a gritos un cambio definitivo. Además, noto más en mis propias carnes las diferencias entre unas y otras, aunque sean modelos similares o idénticos, pues con el uso sí cambian sus prestaciones.

Por contra, si sólo tienes un par, es más difícil ser consciente de los cambios que se producen con el uso. En ese caso, lo ideal es apuntar el día que estrenas las zapatillas y calcular, en función de tu kilometraje semanal, cuando tendrás que cambiarlas. Lo más recomendable es, en este caso, comprar unas zapatillas nuevas antes de que las viejas estén inservibles, para ir probándolas en salidas cortas, y así hacer la transición de forma más progresiva.

El día del estreno: nuevas sensaciones... Día de estreno: nuevas sensaciones...

 

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