En Montserrat también hay aventura

Sergio Fernández Tolosa -
En Montserrat también hay aventura
En Montserrat también hay aventura



Ayer sábado estuvimos caminando por Montserrat y menuda rambla... Los aledaños del montasterio y el aparcamiento parecían un parque temático recién estrenada la temporada. Hasta allí llegamos caminando desde el Aeri (en la estación de los FGC y a orillas del río Llobregat). Una vez en la plaza que hay frente al templo, retomamos aire y seguimos subiendo hacia Sant Jeroni. Dicen que hay 1.350 escalones (nosotros no los contamos).

Desde el punto más alto del macizo montserratino vimos llegar a algunos excursionistas verticales que subían por la vía ferrata de Les Teresines. El primer grupo llegó con arneses y bagas dobles y mosquetones de seguridad. El segundo grupo, un poco más tarde, alcanzó la cima por el mismo cable, pero sin arneses. Casco sí llevaban. Y guantes. Yo, que desconozco totalmente la dificultad y el grado de exposición de la vía, pero que últimamente me estoy volviendo un poco psicópata de la seguridad, me pareció más indicada la opción del primer grupo.

Nosotros seguimos caminando hacia el Camell de Sant Jeroni, ya por sendas sin escaleras de hormigón, y llegamos a la Canal del Migdia, donde descubrimos uno de esos rincones mágicos de Montserrat, lejos ya de las muchedumbres, los cirios y las barandillas. Para recorrer todas estas sendas, es imprescindible llevar un buen mapa. Nosotros teníamos un ejemplar de la guía-mapa de Alpina, en el que aparecen todos estos itinerarios poco trillados en los que ya no se suelen aventurar  los turistas.

La boscosa canal del Migdia, desde l'Ajaguda.

Por esta canal remontamos toda la sierra y cruzamos al sector norte, donde nos esperaba otra senda en la que apenas nos cruzamos con media docena de senderistas y escaladores en casi 2 horas de trayecto de vuelta.

Luego, de nuevo en el monasterio, antes de bajar otra vez hasta la estación del FGC, nos comimos los merecidos bocatas. En total, ni idea de los kilómetros realizados. Un dato sí tenemos: el desnivel positivo acumulado sumó 1.760 metros (y de bajada otros 1.760 metros). Y una conclusión: en Montserrat hay muchos caminos solitarios. Nos quedamos con las ganas de explorar la zona oeste, más allá de Els Ecos y perdernos entre las agujas de Els Frares Encantats, que suponemos que serán del estilo de la empinada senda del Portell del Migdia. Y una bronca: a los que rompen y/o tachan las señales de los PR y GR. ¿En qué narices piensan?

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