Me encanta correr

[caption id="attachment_1195" align="alignleft" width="151" caption="Con Jordi Pinillos, corriendo por Collserola, días antes del Triatlón Ibérico Hewlett-Packard, hace una década..."]
Sergio Fernández Tolosa -
Me encanta correr
Me encanta correr

[caption id="attachment_1195" align="alignleft" width="151" caption="Con Jordi Pinillos, corriendo por Collserola, días antes del Triatlón Ibérico Hewlett-Packard, hace una década..."]

Hace ya dos semanas que intento fortalecer los gastrocnemios (los gemelos de toda la vida) para evitar las sobrecargas que me producía correr, y ya noto los primeros resultados. No es que ya pueda correr maratones, pero creo que estoy en el buen camino. Después de una semana habituándome a mi sencilla pero sistemática tabla de ejercicios (en total 15 minutos al día incluyendo los esenciales estiramientos), han empezado a desaparecer las iniciales agujetas típicas que suponen todos los nuevos movimientos corporales. Y algo me dice que esa marcada fatiga era señal de que alguna carencia...

Tras 8 días desde mi visita a la fisioterapeuta haciendo los ejercicios excéntricos de gatrocnemios, ella misma me sugirió por teléfono que hiciese una nueva prueba: caminar a toda velocidad en una cuesta empinada durante 25 o 30 minutos.

Llevaba 15 minutos de cuesta y todo iba bien, hasta que en un semáforo tuve que dar dos zancadas (sí, sólo dos) porque los automovilistas tienen poca paciencia y yo no quería esperar la luz verde otro minuto, plantado en medio de una avenida ruidosa y contaminada. Justo tras esas dos zancadas, empecé a notar una sensación extraña en el interior de mi pantorrilla. Seguí subiendo, cada vez más rápido. Me molestaba. Era como un cosquilleo intenso, un amago de inflamación. Pero seguí, caminando a tope en una rampa del 15%, a 160 pulsaciones.

Al llegar al bosque (¡por fin!) me fundí con la oscuridad y mantuve el ritmo, hasta coronar el largo sendero, alcanzando las 170 pulsaciones por minuto. Medio exhausto, en mitad del bosque, completamente a oscuras, el cuerpo me pedía trotar. Y lo hice. Suavemente regresé dando un largo rodeo por una pista, y sorprendentemente mis gemelos no se bloquearon!!!

No pude evitar llamar a la fisioterapeuta y dejarle un mensaje en su buzón de voz. Eran las once de la noche. Sé que no debería haber hecho esa llamada a esas horas, pero creo que cuando lo escuche, sentirá la satisfacción del trabajo bien hecho. Muchas gracias Sylvie. Me encanta correr. Vamos en el buen camino!!!

Te recomendamos

La lista negra de lo que nos esperan en las estanterías del "súper"...

En noviembre queremos que cuides de ti...

¿Qué pasa cuando eres deportista pero tu cuerpo rechaza alimentos como los cereales, ...

Las fibras capilares son una gran solución contra la pérdida de pelo...

Buff® se reinventa con el tejido DryFlx® ...

Puedes entrenar en casa igual (o mejor) que en un gimnasio...