Paleolítico versus Neolítico

*Esta es una historia real. Los nombres de algunos personajes han sido cambiados, pero todo lo que cuento aquí es completamente fiel a los hechos.
Sergio Fernández Tolosa -
Paleolítico versus Neolítico
Paleolítico versus Neolítico

*Esta es una historia real. Los nombres de algunos personajes han sido cambiados, pero todo lo que cuento aquí es completamente fiel a los hechos.

La dieta del oso: come de todo, pero ¡¡¡come con hambre!!!

Hace unas semanas quedé con un amigo para dar una vuelta en mountain bike. Lo típico de los sábados. Quedamos a las 8 AM, donde siempre, y para variar, se presentó tarde y con compañía. Dos ciclistas subiendo la cuesta. Me los quedé mirando de lejos. Se acercaban. Llegaron. Nos saludamos. "¡Cuánto tiempo!". Su amigo me conocía, pero yo a él, no. O eso creía.

En realidad sí le conocía, lo que ocurre es que parecía que le habían hecho un exorcismo de cuerpo. Es decir, su espíritu, su voz, su mirada, estaban allí, pero su cuerpo era el de otro. "Es que he perdido 12 kilos". Joder. Cuando alguien te dice que ha perdido 12 kilos en pocos meses, a nuestra edad, pues uno se preocupa. Pero el tío parecía más sano que un delfín en libertad.

"Es que sigo la paleodieta".

A partir de ahí, la salida fue agónica. El tío está más fuerte que nadie. Además ha cambiado de bici. Una 29" de carbono con la que vuela hasta en las subidas más duras. Y mientras yo moría de hipoxia, él hablaba y hablaba, sin perder el resuello, de su dieta de hombre primitivo.

"Desayuno tortilla de espinacas, como mucho pescado, no pruebo los cereales…". Y después dejé de oírle, pues abrió tanto hueco que sus palabras se perdieron en la distancia.

A estas alturas tod@s sabemos más o menos lo que es la paleodieta. Y para lo que no lo saben, en google hay un sinfín de posts...

La cuestión es que unas semanas antes me había leído el libro de Comer y Correr, de Julio Basulto y Juanjo Cáceres, que ya va por la tercera edición. Y en sus páginas, en las que no dejan títere con cabeza, tampoco contemplan la idea de volver a la época de las cavernas, precísamente. Se decantan más por las dietas neolíticas, de hecho. Y otra lectura reciente, Nacidos para correr, de Christopher Mcdougall, también alaba los menús de los taraumara, basados en su mayor parte en cereales y vegetales.

Total, que la oferta es variopinta. ¿Paleolítico o neolítico? Lo que está claro es que incluso en dietas tan dispares, hay algunos puntos en común: todos critican y proponen evitar los "alimentos" –no todo lo comestible alimenta– procesados, los azúcares y las harinas refinadas, las grasas saturadas…

Personalmente, creo que de momento me quedo con aquello que me pide el cuerpo, que no es ni paleolítico ni neolítico.

Eso sí, he topado con una propuesta de vacaciones paleolíticas: "el primer paleocamp en España":  www.paleosystem.es. Echad un vistazo. Los menús serán paleolíticos, pero la choza en la que se van a alojar no tiene nada de cueva ;-)

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