Pyrenees Stage Run 2016, un sueño imposible hecho realidad

A veces, no hay que pensarse demasiado las cosas. Si lo ves claro, ¡salta! Foto de: Jordi Santacana.
Sergio Fernández Tolosa -
Pyrenees Stage Run 2016, un sueño imposible hecho realidad
Pyrenees Stage Run 2016, un sueño imposible hecho realidad

A veces, no hay que pensarse demasiado las cosas. Si lo ves claro, ¡salta! Foto de: Jordi Santacana.

Cuando te proponen una aventura a cinco días vista como la Pyrenees Stage Run para la que sabes con certeza que no estás preparado, la primera reacción, la más natural, es la de miedo. Miedo a fracasar, a equivocarte. A tropezar con una pared demasiado alta para ser saltada de un solo brinco. Un muro demasiado firme como para derruirlo de un solo golpe. Pero si algo he aprendido en mis viajes por los desiertos y las montañas, es que el agua es infinitamente más dura que la roca. Sólo se trata de convertirse en gota. Y ser paciente, muy paciente.

Con Pol, en el Press Team, justo antes de dar la primera zancada, en Ribes de Freser. pyrenees stage run 2016 Con Pol, en el Press Team, justo antes de dar la primera zancada, en Ribes de Freser.

Así empezó mi Pyrenees Stage Run 2016, junto a mi nuevo compañero de aventuras, Pol Puig Collderram, un JASP en toda regla, lleno de ilusión, energía,  sueños y, por supuesto, experiencia. Era una cita a ciegas en toda regla. No nos conocíamos absolutamente de nada, así que la PSR16 era aún más prometedora, incierta e interesante de lo que nadie pudiese imaginar. Para mi suerte, y pese a su juventud –tiene 28 años–, Pol cuenta con varias pruebas de ultradistancia en sus fuertes y ágiles piernas. Muy pronto descubrí que a su lado podía aprender infinitos trucos sobre esta –para mí– nueva disciplina: el trail running.

Por una vez, el "pequeño saltamontes" iba a ser el maestro.


Él hacía honor a su nuevo sobrenombre e iba dando saltos todo el tiempo. Yo, en cambio, medía mis fuerzas a cada paso. Dos estilos bien distintos, casi antagónicos, pero con un fin común: llegar a Vielha enteros y felices. Ambos comprendimos desde el primer instante que éramos un equipo, y que si permanecíamos juntos, podíamos conseguirlo.

Perfeccionando la técnica de los bastones, realmente recomendables para pruebas de este tipo. pyrenees stage run 2016 Perfeccionando la técnica de los bastones, realmente recomendables para pruebas de trail running de este tipo. Foto de: Jordi Santacana.

Y así fue. Para mi sorpresa, mis sóleos se mantuvieron enteros y elásticos durante los siete días de carrera, en los que afrontamos un total de 250 km y 15.300 metros de ascensión acumulada, más otros 15.000 metros de descenso, que yo creo que fueron aún más extenuantes.

Las etapas distaban entre 20 y 45 km, y se desarrollaban por terreno variado, siempre por caminos, senderos y algunos sectores de alta montaña en los que había que superar laberínticos caos de rocas.

La orientación resultó fácil. La prueba seguía en su mayor parte el trazado señalizado del GR-11 (con marcas de pintura blanca y roja), aunque también se colocaron algunas señales temporales extra como apoyo, que se retiraban el mismo día que pasábamos por allí, y era obligatorio llevar el track en el GPS de pulsera, por si cambiaba la meteorología y se reducía la visibilidad, algo que no ocurrió ningún día.

La organización de la carrera fue excelente y el recorrido absolutamente espectacular, pues aprovechaba el trazado del emblemático GR-11.


En todas las etapas había un mínimo de tres avituallamientos perfectamente nutridos, con agua, bebida isotónica, coca-cola, fruta fresca, frutos secos, dulces, sándwiches de jamón dulce, queso, galletas energéticas, etc., y en la llegada había un equipo de fisioterapia que hacía lo imposible por recuperar nuestros músculos y tendones.

Salida de Tavascán, en la penúltima etapa de la PSR16. pyrenees stage run 2016 Salida de Tavascán, en la penúltima etapa de la PSR16. Foto de: Jordi Santacana.

TODOS LOS VENCEDORES DE LA PYRENEES STAGE RUN


Aunque la clasificación la dominaron de principio a fin –y de manera incontestable– Pere Aurell y Ragna Debats, del equipo Tuga Active Wear / BV Sport España, que se alzaron con la victoria en la general y por parejas, lo cierto es que todos los que participamos en la PSR16 sentimos que habíamos ganado. Porque un reto así es algo más que una casilla en una lista: son cientos de momentos únicos e irrepetibles, desde que te levantas y encaras el nuevo día hasta que cruzas la línea de meta de cada una de las etapas. Las alegrías, los comentarios, los baches que atraviesas, los subidones que te dan cuando el cuerpo funciona, los baños en los ríos, en los lagos de alta montaña, las historias que te cuentan los "contrincantes", que enseguida se convierten en amigos, de otras carreras, de sus vidas, las ayudas que se dan y se reciben por parte de todos...

Porque en una carrera como la PSR se convive las 24 horas del día. Por eso es tan importante ser persona, ser sano, honesto y fiel al equipo e incluso más allá. Y de ello fuimos todos testigos en más de una ocasión, como cuando vimos llegar a Vielha a Miguel y Toni, juntos, abrazados. Miguel cojeaba desde el km 16 de etapa a causa de una contractura por sobrecarga. No pudo correr en toda la bajada final. Y Toni permaneció a su lado, animándole durante los restantes –y eternos– 28 km.

La magnitud de la montaña, hecha retrato. pyrenees stage run 2016 La magnitud de la montaña, hecha retrato. Foto de: Jordi Santacana

Avituallamientos de la Pyrenees Stage Run. pyrenees stage run 2016 Un mínimo de tres avituallamientos por etapa, perfectos para avanzar ligeros y seguros. Foto de: Jordi Santacana.

Parajes que hacen que se te olvide el cansancio en la Pyrenees Stage Run. Parajes que hacen que se te olvide el cansancio.

Para mí, la PSR16 ha sido mucho más que una carrera, o una travesía. Ha sido un viaje en toda regla. Porque el Sergio que partió de Ribes de Freser es distinto del que llegó a Vielha.


Estos días he aprendido muchas cosas, que espero poder explicaros en el próximo post, cuyo título será algo así como "Cómo sobrevivir a una carrera de ultradistancia por el Pirineo sin perder la sonrisa".

Entrada en la meta de Vielha, con el equipo femenino Lost Girls. pyrenees stage run 2016 Entrada en la meta de Vielha, con el equipo femenino Lost Girls. Foto de: Jordi Santacana.

PLASTICIDAD PIRENAICA


Por último, os recomiendo visionar en alta definición el magistral vídeo de la 5ª etapa. El que se baña en el lago a lo Esther Williams es un servidor (minuto 1:18). Y para ver cómo bajan los grandes del trail running, echad un ojo al minuto 0:33. Es Pere Aurell, bajando la tartera de la Portella de Baiau.

https://www.youtube.com/watch?v=kXZTSwD0p8U

Cada día, después de la cena y el briefing, todos podíamos revivir la etapa a través de las imágenes de Jordi Santacana y los clips de David Ariño.

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