¿Tobillos más fuertes o ejes de 15 mm?

Me cuesta menos afrontar caminos técnicos sobre la bici que sin ella. La "tecnología" ha superado la "naturaleza" de mis tobillos
Sergio Fernández Tolosa -
¿Tobillos más fuertes o ejes de 15 mm?
¿Tobillos más fuertes o ejes de 15 mm?

Me cuesta menos afrontar caminos técnicos sobre la bici que sin ella. La "tecnología" ha superado la "naturaleza" de mis tobillos

¿Alguien recuerda cuando se decía que correr y pedalear eran deportes incompatibles? ¡¡¡Debo de ser muy viejo, porque ahora el multideporte no se discute!!!

Particularmente recuerdo cuando corría por algunas sendas de Collserola, la montañita que hay detrás de la parte alta de Barcelona, cuando me daba por volver corriendo, mochila con los libros a la espalda, desde la Universitat Autònoma (UAB), al salir de clase o al terminar un entreno de natación. Solía hacer esa ruta de noche, sin linterna ni frontal. Eran unos 17 km (en aquella época no había GPS, una pena), pero tardaba unos 80 minutos en hacer el recorrido y por aquel entonces correr a 4'30''/km no era una quimera. Hice aquella ruta varios cientos de veces (lo sé porque apuntaba todos los entrenos en unas libretas de espiral) y jamás me crucé a nadie haciendo algo similar a lo que yo estaba haciendo. Como mucho, algún jabalí, o un coche con las lunas empañadas, aparcado en el lateral del camino.

Corría a oscuras, por caminos y pistas. El tramo más técnico estaba al final, y era una trialera estrecha en la que años después construyeron un terminal de autobuses urbanos (en Horta, cerca del velódromo). En ese sector tampoco necesitaba luz porque la emanación lumínica de la ciudad deslumbraba. Bajaba trotando, seguro de mí mismo, como un jabalí imberbe, sin miedo a torceduras de tobillo, con ganas de llegar a casa, cenar, estirar y seguir soñando con más y más maratones.

Por aquel entonces, también practicaba el ciclismo de montaña, aunque el tiempo me ha hecho ver que algunas cosas han cambiado.

Recuerdo el día que entrevisté a Dani Comas, campeón el mundo de biketrial, un verdadero fenómeno, un tío alto, fuerte y ágil como un bailarín que sobre una bicicleta y en parado puede dar saltos de hasta 1'30 metros de altura. Él me dijo que sobre la bici podía hacer cosas que no podía hacer sin ella entre las piernas.

Entonces pensé que jamás yo podría decir algo parecido. Pero hace poco descubrí que ese día ya ha llegado. Y no sé si es una buena o una mala noticia, porque no sé si es señal de mejora o, por contra, de decadencia. Quizás ambas cosas.

Dentro de mis límites, que son más que modestos, con mi mountain bike, tanto con la rígida de 29" como con la doble suspensión de 26", bajo pequeños cortados, tomo curvas peraltadas y paso zonas de piedras y rocas y raíces sin pensármelo ni una décima de segundo. Me lanzo por trialeras en las que hay que poner el sillín dentro del escote para no salir por delante del manillar. Con la bici paso por zonas en las que, sin lugar a dudas, sin ella entre las piernas, debería frenar, pasar de correr a trotar, o de trotar a caminar, o de caminar, a poner manos y culo en el suelo, con tal de afrontar esos cortados, zonas resbaladizas y mares de rocas. Supongo que es la consecuencia de demasiados esguinces de tobillo, de miedo a que se vuelvan a doblar en la dirección errónea, de falta de entrenamiento. Debo encontrar la manera de reforzarlos, de estabilizar mi pisada, de ganar confianza. De sentirme otra vez capaz de pisar.

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