Ultrabike: pedaladas bajo la lluvia

Había llovido durante la noche y anunciaban precipitaciones para todo el sábado, con posibles copos de nieve por encima de los 1.600 metros. Dichosa primavera... Y lo que era peor: el pronóstico para el domingo mostraba soles radiantes por todo el mapa. Esa madrugada podríamos habernos quedado en la cama y dejar pasar la oportunidad. Pero nos levantamos. Desoímos las insistentes llamadas de la pereza y pusimos rumbo a Sant Celoni, punto de salida de la Ultrabike. Nos plantamos bajo el arco de salida y contamos a coro: "diez, nueve, ocho... tres, dos, uno...". Y empezó a llover. Justo cuando pasábamos bajo el hinchable.
Sergio Fernández Tolosa -
Ultrabike: pedaladas bajo la lluvia
Ultrabike: pedaladas bajo la lluvia

Había llovido durante la noche y anunciaban precipitaciones para todo el sábado, con posibles copos de nieve por encima de los 1.600 metros. Dichosa primavera... Y lo que era peor: el pronóstico para el domingo mostraba soles radiantes por todo el mapa. Esa madrugada podríamos habernos quedado en la cama y dejar pasar la oportunidad. Pero nos levantamos. Desoímos las insistentes llamadas de la pereza y pusimos rumbo a Sant Celoni, punto de salida de la Ultrabike. Nos plantamos bajo el arco de salida y contamos a coro: "diez, nueve, ocho... tres, dos, uno...". Y empezó a llover. Justo cuando pasábamos bajo el hinchable.

Los bosques del Montseny, cuando llueve, emiten aún más magnetismo. Foto: www.jordisantacana.es

Algunos ni aparecieron. Otros decidieron trasladar su cita con el Montseny para el día siguiente. Pero nosotros no podíamos. No podíamos dejar pasar aquella oportunidad: pasar el día entero pedaleando, codo con codo, con un buen amigo. Era todo lo que queríamos y era lo que habíamos soñado desde hacía un par de meses, cuando decidimos apuntarnos a la Ultrabike Aventura 2016 –de 125 km y 3.800 metros de ascensión acumulada– como pareja, como equipo.

Entre nieblas y nubes bajas, una jornada de completo contacto con la naturaleza. Entre nieblas y nubes bajas, disfrutamos de una jornada de completo contacto con la naturaleza.

El recorrido era conocido. Apenas habían hecho unos pequeños cambios respecto al circuito del año pasado, pero el día era tan distinto, que nada iba a ser igual. Más abrigados de lo habitual, afrontamos el primer collado entre risas que casi se borran en la primera bajada, cuando se puso a llover otra vez. A los pies de la segunda subida larga, en el primer avituallamiento, nos cruzamos con unos cuantos bikers que daban media vuelta y regresaban hacia la salida. Nueva tentación. "Es el mejor sitio para retirarse...", pensamos por un instante. Pero, ¡qué cuernos! ¿Cuándo será la próxima vez que podamos salir en bici juntos? ¿Cuándo volveremos a estar tan ilusionados como para salir en bicicleta un día como éste?

Al mal tiempo, bueno cara. Una paradita breve en plena ascensión, frente a la masía de El Molar, en la Serra de les Marrades. Al mal tiempo, buena cara. Una paradita breve en plena ascensión, frente a la masía de El Molar, en la Serra de les Marrades.

En la última ascensión, de 17 km, nos sorprendió de nuevo la lluvia e incluso una buena granizada. Suerte que íbamos preparados. En la última ascensión, de 17 km, nos sorprendió de nuevo la lluvia e incluso una buena granizada. Suerte que íbamos preparados.

Hacia el Coll de Te, a través de un bosque más encantado que nunca, entre nieblas y con una fina capa de granizo. Hacia el Coll de Te, a través de un bosque más encantado que nunca, entre nieblas y con una fina capa de granizo.

Los kilómetros fueron pasando, y el Sebi, mi compañero de fatigas, se recuperó poco a poco de unas inoportunas e incomprensibles molestias musculares, que finalmente atribuimos al frío. Incluso salió el sol –algo que habían prometido los meteorólogos–, aunque regresó a su guarida sólo cinco minutos después, y disfrutamos de un buen sector de entretenidos y bucólicos senderos en las cercanías de Arbúcies.

De avituallamiento en avituallamiento –estaban estratégicamente situados, siempre a menos de 20 km uno de otro–, avanzábamos sin presionarnos, superando una a una cada subida, cada bajada. Cuando surgía un problema, lo analizábamos y le procurábamos la mejor solución posible. Y así, poco a poco, la meta estaba cada vez más cerca, con esa ansiada ducha caliente, la recompensa de haberlo conseguido, la satisfacción de haberlo intentado, de no habernos quedado en la cama.

Porque este día, como todos los días, era irrepetible. Único. Irrecuperable.

Ahora, Sebi, toca hacer bondad. Las dos hernias ya son historia y en una semanas volverás a pedalear. Y el año que viene, quién sabe, quizá hayamos entrenado más y podamos dar el salto a la categoría "Pro". Sólo es cuestión de comprometerse. Ya lo dicen: "Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres ir lejos, ve acompañad@".

Un tramo de bajada entretenida, camino de Viladrau. Un tramo de bajada entretenida, camino de Viladrau.

Los verdaderos héroes de la Ultrabike, los que completan el recorrido "Pro", de 222 km. ¿Nuestro próximo reto? Los verdaderos héroes de la Ultrabike, los que completan el recorrido "Pro", de 222 km. ¿Nuestro próximo reto en la Ultrabike?

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