¿Sabes cuándo caducan tus cosméticos?

... al menos no lo hacen en el sentido convencional del término.
Martín Iraola -
¿Sabes cuándo caducan tus cosméticos?
¿Sabes cuándo caducan tus cosméticos?

Es algo que viene de lejos. De hecho, desde 2005. Porque fue en ese año cuando la fecha de caducidad de los cosméticos dejó de existir.

Desde entonces, en lugar del sistema tradicional (el que se continúa utilizando en prácticamente todos los productos del mercado, día/mes/año) se aplica otro mucho más eficaz y acertado: todos los productos incluyen en su envase el dibujo de un número seguido de la letra M, lo que indica los meses que el producto permanecerá en perfectas condiciones una vez abierto.

Si el envase de un producto se puede leer la leyenda 3M, es que deberías utilizarlo antes de 3 meses. Pasado ese tiempo, comenzará el proceso de oxidación al contacto, lo que afecta a las propiedades del cosmético. Es lo que se conoce como PAO (Period After Opening o Periodo Después de Abierto).

Puro sentido común

A veces es tan sencillo como eso. Digamos que ha pasado el plazo de 3M. No te agobies. Del mismo modo que uno se puede comer un yogur días después de la fecha de caducidad, los cosméticos también resisten. No te vas a morir por utilizarlos. Tampoco te saldrán sarpullidos. Lo más grave que puede ocurrir es que haya perdido eficacia.

Pero hay matices. Es lo que decíamos al principio: sentido común. Si hace mucho que tienes un producto abierto y sin utilizar, la maniobra más inteligente es deshacerte de él.

Si el producto es eficiente, lo has utilizado bastante y te ha durado más tiempo del impreso en el envase, quizás te resistas a tirarlo. En ese caso, lo mejor que puedes hacer es comprobar los siguientes detalles.

Detectando la caducidad

La validad de los efectos y beneficios de los productos de belleza depende en gran medida de las condiciones en que se usen, es imprescindible la higiene y guardarlos en un lugar fresco alejados de la luz y calor.

Todos los botes, frascos o tarros deben ser cerrados después de cada uso. Si no se hace así, el agua que contiene se evapora y el producto se oxida.

Cuidado con tus dedos. La primera fuente de contaminación de microbios son los dedos que se introducen en el bote. Una vez abierto el producto entra en contacto con el exterior y surge el riesgo de que se degraden. Las dos principales causa son la oxidación de alguno de sus componentes por contacto con el aire y el riesgo de una contaminación bacteriana.

No guardes productos con más de tres años de antigüedad, por más que estén cerrados. Los conservantes aplicados en los productos cosméticos garantizan la estabilidad de los ingredientes por un mínimo de 36 meses desde el momento de su fabricación y antes de ser abiertos.

Si abres un producto para probarlo y decides utilizarlos un tiempo después, lo mejor es guardarlo muy bien cerrado en la parte de abajo de la nevera.

Mucho cuidado con los productos para los ojos o el contorno: son posibles fuentes de infecciones oculares. Procura no compartirlos. Y por supuesto, no los vuelvas a utilizar si has padecido, por ejemplo, un orzuelo.

PAO para todos:

Obviamente, no todos los productos cuentan con un mismo PAO. De hecho hay excepciones, productos en los que no se genera crecimiento bacteriano, ya sea por el tipo de envase, composición o presencia de alcohol superior al 30% . Puedes comprobarlo en el siguiente recuadro:

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