Varias maneras de controlar tu ira al volante

Conducir estresado puede ser peligroso
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Varias maneras de controlar tu ira al volante
Controla tu ira al volante

No nos creemos que seas de esos que nunca ha perdido los nervios con el volante, porque es algo más frecuente de lo que nos pensamos. La ira conduciendo significa llevar un vehículo de una manera que ponga en peligro a los que nos rodean de manera violenta. Esto puede acabar en un accidente, con o sin el vehículo implicado.

Hay evidencias que la gente que tiene un perfil bajo en otras situaciones sociales, como amigos, familia o trabajo, sin explicación se transforman al entrar en un coche. Es una transformación digna del Doctor Jekyll y Hyde. Sin que exista una explicación, conducir saca la ira de las personas que normalmente no la exteriorizan de otras formas.

Uno de los motivos de la aparición de la rabia al volante puede ser el ‘anonimato’ que da estar en el volante.  Ese sentimiento de superioridad respecto a otros implicados (coches más pequeños, motoristas o bicicletas) también puede influir en nuestra manera de afrontar la conducción.

Para acabar con esta ira al volante te vamos a dar unos consejos

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Ajusta tus expectativas a la realidad. Si te enfadas con frecuencia por atascos inesperados que te hacen llegar tarde a los sitios, quizás deberías plantearte que no son tan inesperados… Intenta salir 15 minutos antes de lo normal para que ese atasco no te influya tanto.

Lo que escuchas en la radio mientras conduces también es importante a la hora de no tener que pagarlo al volante. Tertulias políticas, música intensa o similares no ayudan. Prueba con temas divertidos que no te inciten a ‘volverte agrio’.

Piensa en tus reacciones y analízalas. Si eres de los que grita, toca el pito de manera intensa o te pegas al conductor de delante, trabaja en evitar esos comportamientos.

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La gente tiende a usar el coche para castigar o ‘vengarse’ de lo que le hacen otros conductores. Una de las claves es identificar qué es lo que te provoca ira mientras conduces e intentar controlar esos impulsos en acciones futuras.

Tienes que intentar ser solidario con el resto y empatizar con los otros conductores. Aunque la gente es, por lo general, egoísta al volante una buena manera de no enfurecerse es pensar en los motivos de los otros para conducir de esa manera. Intenta ‘pasar’ por alto sus posibles malos modos y no responder a su violencia con más violencia.

Aprovecha el punto anterior y llévalo un paso más allá. Céntrate en tu manera de conducir y no en la del resto de personas en la carretera. Es lo único que tú puedes controlar al 100%

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