Las alternativas fit al Apple Watch

Analizamos en profundidad los cuantificadores más punteros del fitness.
Julio César Ortega -
Las alternativas fit al Apple Watch
Las alternativas fit al Apple Watch

¿Estamos cada vez más cerca de convertir Blade Runner en una realidad? La verdad es que (todavía) no sabemos si los androides sueñan con ovejas eléctricas, pero lo que parece claro es que nosotros, literalmente, soñamos con cacharros puestos que miden desde la calidad de nuestro sueño hasta la incidencia de los rayos UVA. Los wearables se han convertido al deporte lo que los gintonics a la coctelería: una fiebre que ha disparado la oferta, para regocijo de los deportistas más techies.

¿La razón? Pues no conozco las de los demás, pero sí las mías. Cuando llevo un monitor de actividad en la muñeca, la presión por mantener un estilo de vida activo y saludable se multiplica. Algo que tampoco es que resulte indispensable en aquellos para los que el deporte forma parte natural de nuestra vida, pero sí es un aliciente y, desde luego, una buena ayuda para los que todavía se muestran reticentes a la actividad física diaria.

El Apple Watch aterrizó hace pocos meses en España, desatando la habitual locura que provoca Apple con el lanzamiento de cada producto. Pero hay vida más allá. Existen otros muchos otros dispositivos (smartwatches, cuantificadores, fitbands, relojes táctiles…) que pueden ayudarte a medir objetivamente tu esfuerzo y progresiones dentro y fuera del gimnasio. Se acabó aquello de hacer como en el currículum con el inglés y decir que tu nivel de fitness es “medio”. Analizamos algunos de los últimos gadgets más fit en primera persona en nuestro #CampoDePruebasMH.

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Samsung Gear S

La apuesta fuerte de Samsung. Se trata de un smartwatch que funciona con tarjeta nano SIM (no incluida), 3G, WiFi y Bluetooth. La idea es disponer de algunas de las funciones del teléfono Android en la muñeca de una manera más o menos independiente. Dispone de un procesador de 1GHz de dos núcleos, 512MB de RAM y 4GB de memoria interna.

En él destaca especialmente la pantalla curva. Aunque su tamaño no ha sido ningún problema para mi muñeca, es cierto que a algunos puede resultarles demasiado grande. Esta pantalla es la principal consumidora de batería del aparato, que al ser de 300 mAh cuenta con una autonomía bastante decente (un par de días), aunque dependerá del uso que hagas del smartwatch.  Yo lo he cargado en la redacción y es realmente rápido: en menos de dos horas está al 100%.

Su interfaz, con sistema operativo Tizen, es muy intuitiva. Si bien puedes acceder rápidamente a las notificaciones de tus redes sociales a través de widgets editables, no puedes entrar en ellas propiamente y abrirlas, por lo que la función se queda en un simple aviso. Una característica mejorable.

En lo estrictamente deportivo, la app S-Health sirve como pulsómetro, podómetro, cronómetro, medidor de rayos UVA y medidor de la calidad del sueño. Este último se realiza detectando el tiempo que permaneces inmóvil por la noche en la cama (yo duermo con perros que hacen que me mueva, así que en mi caso no es un cálculo muy preciso). Se puede introducir el valor objetivo del número de pasos diarios que tú quieras, aunque por defecto viene una meta de 10.000 pasos (unos 5 kilómetros).  Puedes cuantificar la distancia recorrida y las calorías gastadas. Todo perfecto para el cardio, pero francamente cojo para el entrenamiento de fuerza, que compone el 80% de mis rutinas deportivas.

Con toda la información que recaba, el Gear S crea gráficas (y ya sabemos que a todos nos gustan mucho las gráficas), de manera que puedes hacerte una idea de cuán saludable es tu estilo de vida… siempre teniendo en cuenta las limitaciones de un smartwatch. Obviamente, si gastas 500cal corriendo pero luego te zampas una merienda de 600cal, el Gear S no lo registrará, aunque en la app disponible en el Samsung Galaxy (en mi caso, el S4) sí puedes introducir el tipo y la cantidad de cada una de tus comidas, incluidas las principales marcas de alimentos.

 Lo mejor

- Su pantalla curva Super Amoled de dos pulgadas (39,9mm de ancho por 58,1mm de alto y 12,5mm de profundidad), con resolución de 480 x 360 píxeles (300ppp), es muy gustosa al tacto.
- El adaptador actúa como una batería móvil. Para alguien como yo que sólo pasa por casa para dormir, es de agradecer.
- Puede recibir llamadas, mensajes de Whatsapp, noticias y notificaciones de e-mail y redes sociales.

Lo peor

- No dispone de una función específica para fitness.
- La memoria interna no es ampliable.
- El pulsómetro tiene unos 10 segundos de desfase.
- La independencia real respecto al teléfono no es muy notable.

 Ideal para...

... principiantes que quieran apostar por un estilo de vida más activo (y tener constancia de él). Créeme: te sorprenderá el poco tiempo que le dedicas a dormir.

Precio: 359 €

www.samsung.com/es

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Garmin Fénix 3

Un reloj 100% deportivo con una de las características más famosas de la casa: GPS. Está especialmente diseñado para los deportes de aventura en la montaña, tipo escalada o trail. ¿Por qué? Pues porque cuenta con funciones como la dinámica de carrera (tiempo de contacto con el suelo y oscilación vertical, además de la cadencia), que mide gracias a un sensor HRM-Run. En interior, el acelerómetro interno actúa también como podómetro para registrar tu ritmo de carrera sobre la cinta.

 El Fénix 3 está disponible en versión normal (con cristal mineral) y en versión zafiro (con cristal zafiro, más resistente a los arañazos), que además de la correa de goma incluye una correa metálica.

A algunos hombres, sobre todo a los de muñeca delgada, puede que les resulte excesivamente grande. Yo me siento cómodo con los relojes grandes, así que no tengo problema con eso. El Fénix 3 tiene unas dimensiones de 51x51mm por 16mm de profundidad, y un peso de 82 gramos (con la correa de goma; la metálica de la edición zafiro lo aumenta considerablemente).

La navegación es uno de los puntos más fuertes de este dispositivo. Puedes trazar tus rutas descargándolas de Garmin Connect, compartiéndolas con amigos, guardando puntos de tu interés en la memoria, usando la brújula o usando las coordenadas. Una herramienta imprescindible para el trail running, entre otros deportes.

La esfera cuenta con iluminación transflectiva. ¿Y eso qué quiere decir? Pues que emplea la misma luz que recibe para iluminarse desde dentro. Así aumenta la legibilidad, ya que está pensado para utilizarse al aire libre. En interior, puedes utilizar la luz del reloj que se activa con el botón izquierdo superior, aunque la verdad es que pierde lago de lustre. La resolución de la pantalla es de 218x218 píxeles.

La actividad se monitoriza a través de aplicaciones de la plataforma Connect IQ, creada por Garmin para sus dispositivos. Y, una vez más, hay carrera, trail, running, senderismo… pero ni rastro de fitness. Lo máximo que puedes hacer en este sentido es recurrir a la opción ‘multideporte’.

Dentro de cada deporte, puedes configurar las pantallas de datos a tu medida, hasta un máximo de cuatro por pantalla. También puedes configurar la distancia que quieras para cada vuelta, de manera que el auto-lap te avisará con la “alerta de vuelta” y, además, te desgrana toda la información de cada vuelta (tiempo, distancia recorrida, cadencia, oscilación vertical, desnivel…). Con Garmin Conect podrás ver en tu ordenador todas las gráficas con detalle. Es una herramienta muy adecuada si tus entrenamientos están enfocados a preparar una carrera en la que quieras mejorar tu marca.

En carrera o trail running, la función Auto-Climb permite calcular la pendiente o velocidad vertical, aunque en metros/segundo y no en porcentaje, como estamos acostumbrados. Puedes establecer la sensibilidad a tu gusto, de manera que el reloj te avise de la pendiente cuando esta llegue al nivel que tú desees.

En líneas generales, el Fenix 3 de Garmin un dispositivo muy completo que se te quedará grande si sólo levantas pesas y haces elíptica en el gimnasio. Pero si lo tuyo es también salir al campo, nadar, MTB, hacer trekking o preparar un maratón, se trata de una inversión que merece la pena.

Lo mejor

- Las rutas de navegación (aunque no admite mapas cartográficos).
- Su detector de dinámica de carrera.
- La rapidez de su búsqueda de satélites.
- La gran cantidad de parámetros que puedes configurar manualmente.

Lo peor

- No posee aplicación específica para fitness.
- La falta de viveza de sus colores.
- No mide la pendiente de carrera en porcentaje.
- No dispone de pulsómetro en natación.

Ideal para... triatletas y corredores de trail.

Precio: 449 €

www.garmin.com

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Fitbit Charge HR

No es un smartwatch, sino una pulsera de actividad. Y no es de una marca cualquiera, sino de la pionera en el mundo de los cuantificadores de actividad física, y una de las más interesantes hoy en día en este ámbito. Entre sus prestaciones, destaca el pulsómetro (de ahí las siglas de su nombre, que corresponden a Heart Rate). Como gran parte de los nuevos dispositivos, no mide la frecuencia cardíaca mediante una banda en el pecho, sino en la muñeca, de una manera continua. Lo hace a través de dos nodos de luz LED color verde en el reverso que detectan la cantidad de sangre en la muñeca en cada momento. Y lo cierto es que es muy certero. He intentado engañarla elevando o descendiendo el brazo (para alterar ligeramente el volumen de sangre en la muñeca), y no varía. Sin embargo, me ha bastado pensar durante 30 segundos en la cantidad de trabajo que tengo pendiente para que aumente de 58 a 82 pulsaciones por minuto (soy ligeramente bradicárdico, por lo que en reposo suelo tener menos de 60 pulsaciones por minuto). Después de comer, registra cómo mis pulsaciones bajan hasta las 53. Así que su tecnología PurePulse es de lo mejor que tiene el dispositivo y, de hecho, de lo mejor que actualmente hay en el mercado. Completa así una de las mayores faltas de su antecesora, la FitBit Force. Es así como también calcula el número de calorías quemadas durante el entrenamiento y el resto del día, además del número de pasos, los pisos subidos y la calidad del sueño.

La pantalla OLED es, a mi juicio, uno de sus puntos débiles. Para empezar, está apagada por defecto, de manera que tienes que pulsar (una o varias veces) el botón situado en su lateral izquierdo cada vez que quieres consultar la hora, tu frecuencia cardíaca o el número de pasos, por ejemplo. También puedes activarla dándole un toque con los dedos. Su diseño es tan minimalista que me ha recordado a los primeros teléfonos móviles, salvando las distancias. Echo en falta que permita interactuar más con ella o poder visualizar gráficos. Eso sí: puedes sincronizar el teléfono vía Bluetooth para ver el registro de llamadas entrantes; aunque desde la pulsera no puedes contestarlas ni hacer nada más con ellas.

Por tanto, es prácticamente indispensable utilizar la aplicación (para móvil y ordenador) de Fitbit. Su panel ofrece una vista muy gráfica, completa y sencilla de tu actividad, tu sueño y tu ingesta de calorías, que tendrás que introducir manualmente. Una vez registra cada alimento o bebida que has tomado, te hace un cálculo automático de calorías y de macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas). Aquí me he encontrado con una sorpresa: ¡no había ningún registro para ‘bocadillo de pavo’! Pero tú mismo puedes crear y añadir registros nuevos, siempre y cuando sepas cuántas calorías aporta una determinada cantidad. También puedes llevar un control de los vasos de agua que tomas cada día (lo cual ayuda a llegar a los famosos dos litros diarios, aunque ten en cuenta que no cuenta el agua presente de manera natural en los alimentos).

El diseño de la Fitbit Charge HR es sencillo y discreto. La correa es de goma resistente al agua y con un cierre idéntico al de los relojes deportivos. Nadie diría que se trata de una pulsera cuantificadora. Se adapta muy bien a cualquier tipo de muñeca. Una vez terminado el entrenamiento, se puede lavar fácilmente bajo la ducha para quitarle los restos de sudor (aunque mejor si no le cae mucho jabón).  Recuerda que aguanta una atmósfera (10 metros), por lo que puede considerarse resistente al agua pero el propio fabricante recomienda no nadar con el Charge HR puesto. La única pega que le encuentro a la correa es que se le pega el polvo y las partículas con mucha facilidad.

La batería es uno de sus puntos más fuertes. ¡Ventajas de no tener una pantalla de colores a máxima resolución ni un GPS! Se carga vía USB mediante un cable en menos de lo que te das cuenta, y tiene una autonomía de siete días. Un aspecto muy de agradecer en tiempos en que casi cualquier dispositivo debe cargarse una vez al día como mínimo.

Lo mejor

- La autonomía de su batería.
- Lo riguroso de su pulsómetro.
- Su comodidad; te olvidas de que la llevas puesta.
- Su precio

Lo peor

- La pantalla está apagada por defecto.
- Depende demasiado de la aplicación

 

Ideal para...

... quienes buscan controlar su actividad sin lo aparatoso (y el precio) de un smartwatch.

 

Precio: 149,95 €

 

www.fitbit.com/es

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Fitbit Surge

Es un smartwatch que, si bien llegó algo tarde para tratarse de una compañía tan sólida en cuantificadores como es Fitbit, lo hizo con ánimo de ser la máxima referencia de la casa. ¿Lo ha conseguido? Veamos.

Uno de sus puntos fuertes es la pantalla. Una LCD monocromática sin grandes despliegues gráficos (lo que le hace ahorrar batería); se trata de una herramienta muy intuitiva y, lo mejor de todo: táctil. Reconozcamos que la mayoría nos hemos acostumbrado a deslizar el dedo por las pantallas y que lo de pulsar botones para cualquier cosa forma parte del pasado.

¿El diseño? Bueno, podría ser peor… pero también mejor. Resulta un poco noventero, aunque la verdad es que a mí no me desagrada a la hora de hacer deporte. Pero ganaría muchos puntos si ofreciera un aspecto más moderno o incluso futurista. Puede que así me entrasen ganas de llevarlo incluso cuando me pongo camisa y zapatos, cosa que ahora mismo no ocurre debido a una falta de appealing de moda. Porque la idea es, no olvidemos, llevarla puesta todo el día, para que pueda registrar correctamente todos nuestros pasos, las calorías consumidas y la calidad del sueño, entre otros parámetros.

Los botones que bordean la pantalla no tienen artificios: nada de combinaciones secretas como pulsar dos veces seguidas o durante un determinado tiempo. Lo que ves es lo que hay. Y aquí he notado que el botón superior de la derecha apenas sirve para consultar y cerrar el menú-resumen de un entrenamiento una vez lo has terminado. ¿Justifica eso su existencia? A mi parecer, no. 

Igual que ocurre con la Fitbit Charge HR (ya que están confeccionadas en el mismo material), la correa tiene la incómoda capacidad de atrapar todo el polvo y las partículas que encuentra a su paso en una goma cuyo relieve es un panal de pequeños triángulos (o de rombos partidos, según quieras verlo). El Surge es sumergible 5 atmósferas (50 metros), pero, de la misma manera que el Charge HR, el fabricante recomienda no nadar con el dispositivo puesto, ya que podría sufrir daños con la brazada, ni tampoco ducharte con él. Un punto en contra, sobre todo el de la ducha.

El GPS integrado es una de las grandes novedades en Fitbit y una de las diferencias más notables con respecto al Apple Watch, que no cuenta con esta característica y, por tanto, depende mucho más del teléfono móvil.  La pega es que el GPS tarda mucho en conectar con el satélite.  Otros sensores integrados son acelerómetro, giroscopio, altímetro y brújula.

Su interfaz es sencilla y eficiente. Nada de gráficos ni colores. Cuando te desplazas hasta una función del submenú (por ejemplo, carrera a intervalos) no te devuelve a la pantalla de inicio (hora) después de un tiempo, lo cual yo agradezco, ya que en otros dispositivos resulta algo molesto tener que estar buscando, por ejemplo, las calorías o la frecuencia cardiaca durante el entrenamiento cada vez que lo deseo consultar. A mí me interesa más saber mi ritmo o cuánto llevo entrenando que la hora, pero eso va en gustos. No ocurre lo mismo cuando estás en el menú principal (hora, calorías, pisos subidos, pasos, distancia recorrida y latidos por minuto), que sí te devuelve a la pantalla de la hora pasados unos segundos.

Tus datos (de carrera u otro tipo de entrenamiento) se traspasan a la app Fitbit a través de Bluetooth 4.0 (en el caso del ordenador, mediante un adaptador USB incluido en la caja original). En la plataforma, tienes la opción de quedarte con la versión estándar o bien contratar la premium por 44,99 € al año, gracias a la cual se puede acceder a planes de entrenamiento personalizados según tus objetivos y evaluaciones de tu estado de forma. Vía Bluetooth también puedes sincronizarlo con tu smartphone y así poder ver las llamadas entrantes, SMS y reproducir música.

Uno de sus puntos débiles (el mayor, probablemente) es su posicionamiento: a medio camino entre las fitbands y los smartwatches, ocupa un nicho que resulta bastante extraño y, sobre todo, que hace pensar que una casa como Fitbit podría haberlo mejor en este sentido.

Me ha gustado mucho encontrar (¡al fin!) un dispositivo que registre las pesas como actividad física; por algo se autodefine como ‘fitness super watch’ (y puede que el mismísimo Barack Obama tenga algo que decir al respecto). Ya sabemos que es imposible competir con la fiebre del running, pero no pasaría nada si otros se apuntaran a añadir cualidades y no a restarlas (a fin de cuentas, el fitness y el running no sólo no son incompatibles, sino que lo ideal es que vayan de la mano).

Lo mejor

- Tiene registro de fitness.
- GPS integrado.
- La posibilidad de configurar carrera a intervalos, en elíptica o sobre la cinta.
- Su sincronización con la app.

Lo peor

- No permite instalar nuevas aplicaciones.
- La poca utilidad de alguno de sus botones.
- Diseño mejorable.
- Su indefinición entre las fitbands y los smartwatches.

 

Ideal para... prácticamente cualquier deportista.

Precio: 250 €

www.fitbit.com/es/surge

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Nike+ Fuelband SE

Estamos ante uno de los wearables más populares del mercado. Lo cierto es que Nike logró posicionarse de una manera muy eficaz en el mercado de los cuantificadores gracias a la app Nike+ y a la primera versión de la Fuelband, lanzada en febrero de 2012 (y que no estaba disponible en España). Esta de aquí es la SE (siglas de special edition, presentada en el otoño de 2013), entre cuyas novedades respecto a la versión anterior destacan una conexión Bluetooth  4.0, que mejora la sincronización con el smartphone, mayor gama de colores y más resistencia al agua. Pero, ¡ojo! Aunque puedes usarla mientras lavas los platos o te duchas, no puedes sumergirla en la bañera o la piscina. Así que, una vez más, olvidaos de cuantificador, queridos nadadores.

La sensación que, personalmente, me da la Fuelband es que, si bien fue de las primeras en subirse al carro de los cuantificadores hace unos pocos años, hoy en día se ha quedado bastante atrás. ¿Las razones? Pues, básicamente, lo limitado de su software. No tiene opción de configurar el dispositivo según la actividad que se esté realizando (aunque, al volcar los datos en la app, esta sí permite nombrar la actividad con el nombre que quieras; por ejemplo: sesión de pesas), no cuenta con pulsómetro ni tiene podómetro. Por tanto, con ella no se puede saber la distancia que uno ha recorrido (algo básico para los runners), los pisos subidos (puesto que no tiene altímetro) ni la intensidad a la que se ha entrenado. Razones suficientes para que muchos deportistas la descarten como opción.  

La Nike+ Fuelband SE funciona con un acelerómetro de tres ejes, y mide la actividad  de cuatro maneras: mediante tiempo, calorías, pasos y NikeFuel. También indica el tiempo que llevas entrenando. Pero, ¿qué son los Fuel? Pues se trata sencillamente de la unidad de medida de ejercicio que se ha inventado Nike para motivar la competitividad entre usuarios; al contrario que las calorías, que dependen de diversos factores individuales como el peso, la edad, el sexo o el metabolismo, los Fuel son iguales para todo el mundo para una determinada actividad.  Resulta una unidad ambigua, que al principio no termina de entenderse muy bien, pero que con el tiempo sirve para dar juego entre la comunidad de usuarios de la Fuelband.

No es la única manera que tiene Nike de motivar a sus usuarios. La pulsera indica en todo momento a qué distancia estás de conseguir tu meta, a través de una llamativa hilera de luces LED de colores. Pero, ¿cómo de preciso es? Bueno, lo cierto es que, comprobando en el gimnasio si registraba cada paso que daba, los valores no cambiaban en tiempo real, como sí ocurre con otras pulseras cuantificadoras. También te lanza mensajes de ánimo cuando, por ejemplo, estás trabajando en la oficina sentado ante el ordenador.

Los datos pueden sincronizarse con la app (disponible para iOS y Android), que permite editar con facilidad tu perfil, cambiar la muñeca en la que llevas puesta la Fuelband o elegir qué unidades de medida deseas que se muestren en la pantalla LED (calorías, pasos, Fuels), entre otras funciones. La interfaz de la app es clara, intuitiva y rápida. Además, ofrece la posibilidad de compartir los datos con otros usuarios y conectarlo a redes sociales como Facebook y Twitter.

Y, ¿qué hay de la batería? Pues su autonomía no está nada mal: bastan una o dos cargas a la semana. ¡Beneficios de disponer de una pantalla LED en lugar de una LCD!

En resumen, si eres nuevo en esto del deporte, la Nike Fuelband SE puede ser un buen estímulo para que consigas llevar una vida activa. Si, por el contrario, ya sueles hacer deporte y necesitas medir tus entrenamientos y tu progreso con exactitud, esta no es la mejor opción.

 

Lo mejor

- Su diseño, deportivo y elegante.
- Fomenta la competitividad entre amigos.
- Indica en todo momento la distancia hasta tu meta.
- App rápida, atractiva y fácil de usar.

Lo peor

- No calcula la distancia recorrida.
- No tiene pulsómetro.
- No ofrece la opción de diferentes actividades.
- No controla la calidad del sueño.

 

Ideal para...
... novatos que necesiten un estímulo (estiloso) para comenzar con un estilo de vida activo.

Precio: 99 €

www.nike.com/es

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Swatch Touch Zero

A medio camino entre un reloj digital y un smartwatch, el Touch Zero One está pensado para la práctica del voley-playa. ¿Y cómo lo hace? Pues a través de un contador de impactos. Cada vez que el balón rebota en tus antebrazos, el dispositivo lo registra, hasta un máximo de 1.700 toques (el equivalente a un partido de 4 horas). También registra la intensidad del golpe, en una escala del 1 al 99. Esta es su funcionalidad estrella y la razón por la cual se comercializa como un cuantificador de voley.

También cuenta con un registro de aplausos. Una función curiosa y divertida pero, ¿es realmente útil? Como elemento diferenciador de la competencia funciona, pero no creo que esta cualidad aporte mucho más. ¿Cuánto tiempo pasas al día aplaudiendo?

La intensidad del entrenamiento puedes marcarla a través de su coach, que cuenta con tres perfiles diferentes: el vago, el tipo duro y el superhéroe. También puedes cuantificar el número de pasos, las calorías quemadas y la distancia recorrida.

En la muñeca, es un reloj que resulta muy cómodo. El cierre, además de original, funciona a la perfección. El dispositivo es sumergible hasta 30 metros, lo que se agradece bastante teniendo en cuenta que está especialmente diseñado para un deporte en la playa.

La pantalla es táctil, ligeramente curva y no funciona con píxeles, sino con pictogramas prestablecidos. Nada de grandes despliegues de gráficos y colores. Para que te hagas una idea, es lo más parecido al display de las horas del clásico despertador digital. Esto le confiere un aspecto retro muy en la línea de la casa Swatch de los últimos años. Junto al marcador principal, el dibujo de un helado (como parte de la función coach) va haciéndose más grande conforme te acercas al objetivo que te has marcado. Ya sabes: por aquello de tener constantemente la zanahoria de la recompensa justo delante de las narices. Esta es una herramienta sencilla, muy motivadora y acorde con el resto del dispositivo… pero también es un arma de doble filo, ya que podría contribuir a percibirlo exclusivamente dentro de un nicho estival, algo demasiado estacional para un cuantificador.  

Otra de las características que lo diferencia del resto de cuantificadores es la batería. Al contrario que los demás, su pila incorporada hace que no sea necesario cargarlo. Swatch asegura que la pila dura muchos meses, pero obviamente no lo he podido comprobar. La tecnología que utiliza para transferir los datos es Bluetooth, aunque antes de su lanzamiento se especuló con la idea de que fuera NFC (iniciales de Near Field Communication), que tiene un rango de alcance menor pero es más rápido y consume menos energía.

En la práctica, de nuevo encontramos que depende demasiado de otros dispositivos más avanzados para desglosar toda la información que recaba. Para ello es necesario tener la app Touch Zero One en el teléfono móvil.

 

Lo mejor:

- Lo intuitivo de su manejo.

- Diseño fresco, desenfadado.

- Comodidad de uso.

- El precio.

 

Lo peor:

- Resulta muy básico para otros deportes.

- Depende demasiado de la app.

- Posee alguna función poco aprovechable.

 

Ideal para: los amantes del voley-playa.

Precio: 130 €

http://www.swatch.com/es_es/swatch-touch-zero-one

 

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Jawbone UP3

A primera vista, este dispositivo se parece más a una pulsera de joyería que a un cuantificador. La compañía asegura que esta es su manera de integrarlo de mejor manera en la vida cotidiana de los usuarios, y la verdad es que consigue su objetivo; es cómodo y al cabo de un rato te olvidas de que lo llevas puesto. Su diseñador es el sueco Yves Béhar.

 No cuenta con ninguna pantalla donde se puedan consultar los datos, lo cual lo hace más discreto y versátil, pero eso también resulta un inconveniente bastante importante. La ventaja es que, gracias a que no hay pantalla, la batería dura más que la media, hasta alcanzar una autonomía de casi una semana. El diseño es elegante, aunque el efecto capitoné de la placa superior de aluminio anodizado le da, a mi parecer, un toque demasiado femenino. La correa está confeccionada en goma (poliuretano termoplástico) y cuenta con cinco pequeños sensores cuadrados en su envés. Para que la medición sea exacta, todos ellos deben estar en contacto con la piel, por lo que la pulsera debe estar bien sujeta siempre. Si tenemos en cuenta que ha sido diseñada para que no te la quites para dormir, esto es un punto en su contra. De hecho, al final del día te deja las marcas de los sensores en la muñeca. El cierre de la correa, además de que cuesta un poco de entender al principio, no es precisamente rápido.

El UP3 depende absolutamente de la app para móvil, aunque la sincronización por Bluetooth es muy rápida y la aplicación es de las mejores que existen hoy en el mercado: clara, intuitiva, fácil de usar y con mensajes y consejos de ánimo. La mayoría de los parámetros hay que introducirlos manualmente, como el tipo de entrenamiento que has realizado (a posteriori) o la comida que has tomado, para hacer un cálculo de ingesta de calorías diarias. También puedes introducir tu estado de ánimo.

El pulsómetro del UP3 es, junto a la falta de pantalla, su mayor debilidad. Tan sólo muestra el pulso en reposo, por lo que no resulta útil para conocer la intensidad a las que has entrenado. La app toma el valor de la frecuencia cardiaca en reposo como referencia para medir tu estado de salud a largo plazo, y no le falta razón, ya que éste puede verse alterado por la falta de sueño, un alto nivel de estrés o incluso una dieta poco equilibrada. Pero es un cálculo claramente deficitario para un aficionado al deporte.

Los pasos y la distancia recorrida se calculan con la combinación de los cinco sensores incorporados a la correa (que también miden la temperatura ambiente y la de la piel) y un algoritmo.  El Jawbone UP3 cuenta también con un nuevo acelerómetro de tres ejes, sensores de bioimpedancia.

Otra de las funciones más destacables del UP3 es su medición de sueño. El dispositivo es, en su última actualización, capaz de registrar cuando estás durmiendo, gracias al pulsómetro y al medidor de temperatura corporal. La app te muestra un gráfico en el que no sólo puedes ver cuánto has dormido, sino también las diferentes fases del sueño (REM incluida) por las que has pasado durante la noche. ¿Lo mejor? Que la pulsera te despierta únicamente durante la fase ligera del sueño, para que así te despiertes más fresco. Si esto te preocupa por el hecho de llegar al trabajo a tiempo, tranquilo: cuando mantienes un orden de sueño (como en mi caso) y te vas a dormir siempre a la misma hora, las fases del sueño se equilibran y tu cuerpo se despierta prácticamente solo a la misma hora cada mañana.

 

Lo mejor:

- Su función para medir la calidad del sueño.

- La app

- La autonomía de su batería

 

Lo peor:

- Sólo mide pulsaciones en reposo

- No tiene pantalla

- Depende demasiado del móvil

 

Ideal para: hombres sedentarios.

Precio: 179,99 €

http://eustore.jawbone.com/es/

 

 

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UP! Watch Touch

Bueno, vale… no es una fitband ni un cuantificador. Pero lo parece. Se trata de un reloj táctil que te muestra la hora sólo cuando tú quieres: es decir, cuando lo toques. El resto del tiempo, la pantalla OLED permanece apagada.

Su apariencia es deportiva pero elegante, sin estridencias. Hay una gran variedad de colores entre los que elegir. Mide 42mm de ancho, la correa es de silicona y está confeccionado en policarbonato especial con recubrimiento de acero-titanio en la caja. La batería es de litio.

Si quieres personalizarlo, no hay problema. Puedes grabar el lateral del reloj con tu nombre o iniciales.

Precio: 125 €

 

http://www.upwatches.com/es/touch.html

 

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TomTom Spark

TomTom es una compañía que se sumerge cada vez más en el mundo del deporte y también en el del fitness. Ya lo demostró el pasado mes de abril al presentar la Bandit, una tremenda cámara deportiva, y se reafirma en su nueva estrategia con el lanzamiento del Spark, un reloj ‘fit’ que da mucho a cambio de poco. Su versión CARDIO+MUSIC ofrece todo cuanto un deportista intermedio-avanzado podría desear.

Antes que nada, su principal atractivo es que te ofrece la posibilidad de escuchar música mientras entrenas…¡sin necesidad de llevar el móvil encima! ¿A que te resulta incómodo tener que llevar tu teléfono enrollado en una funda alrededor de tu brazo? Pues con este aparato ya no tendrás este problema, porque gracias a sus 3GB de almacenamiento podrás cargar hasta 500 canciones para motivarte a tu ritmo. Simplemente tendrás que sincronizarlo con unos cascos Bluetooth y…¡voilà! A entrenar con La Gozadera a todo trapo.

Por otro lado, este reloj destaca también por el pulsómetro que incorpora, que te permitirá hacer un seguimiento de tu ritmo cardíaco cuando estés sudando la gota gorda. Y obviamente, también por el GPS que monta, con el que tendrás la oportunidad de visualizar en la aplicación los trayectos y recorridos que realices, así como también de conocer los tiempos y las medias.

A todo esto, por 249€ podrás llevar en la muñeca un dispositivo polivalente y muy versátil, sobre todo porque con su modo Multisport podrás registrar los datos de actividad de diversas disciplinas. Es decir, que no sólo se reducirá a guardar la información de tus salidas de running, sino que también es un producto perfecto para ciclistas, para nadadores y hasta para asiduos al gym.  En efecto, es multidisciplinar que toca muchos palos de la baraja deportiva.

Eso sí, en el caso del gym, no pienses que te va a dar consejos sobre si el plan de entrenamiento que sigues es correcto o si el peso que levantas es el adecuado. Es más bien una función para recopilar datos esenciales, como por ejemplo las calorías quemadas o la duración de la sesión. Pero por lo general es bastante completa, ya que puedes establecer una serie de objetivos (por tiempo, calorías, intervalos y zonas de frecuencia cardíaca) para darle un toque más profesional.

Otros datos que también contabiliza son los estándares en casi todas las pulseras deportivas. De este modo, puedes saber la cantidad de pasos que has dado (gracias al podómetro incorporado), el tiempo que llevas activo, las calorías que has quemado y hasta las horas de sueño que has sumado. Esta información se te muestra de una forma diaria y semanal.

Y otro de los puntos que merecen especial atención es la batería, que no es nada despreciable. En el caso de que no te pongas a monitorizar ninguna actividad, puede aguantar sin problemas la semana o incluso más. Pero con esto me refiero a no tocar apenas el dispositivo, utilizándolo únicamente como reloj convencional. En el momento en el que empiezas a medir tus ejercicios, la autonomía se reduce notablemente, porque activa el sensor cardíaco (pulsómetro) y el de posición (GPS). En todo caso, es una batería muy aceptable.

Si nos centramos en el diseño, podemos decir que es un reloj con un aspecto sobrio. No sería el más elegante del mercado pero esto es como todo, a gustos, los colores. Eso sí, su gran botón físico central es un elemento que no le favorece a nivel estético, porque lo descompensa un poco. Por el contrario, es muy práctico y útil. De hecho, a la que le coges el tranquillo, es muy fácil de manejar.

Si hay algo en lo que cojea este TomTom Spark es en la sincronización del dispositivo con el teléfono móvil, que es extremadamente lenta. De hecho, en ocasiones se desconfigura, así que hay que emparejarlo nuevamente de vez en cuando, lo cual es un poco engorroso. Además, también resulta bastante pesado tener que estar actualizando constantemente el Quick GPS, que es lo que te permite situarte en el mapa. Cada vez que he tenido que salir a correr, he tenido que estar un par de minutos esperando a que se descargaran las pertinentes actualizaciones para poder utilizarlo. Por todo lo demás, un reloj ‘fit’ bastante completo.

 

Lo mejor:

- Modo Multisport

- Emparejamiento con cascos Bluetooth para escuchar música

- La autonomía de su batería

 

Lo peor:

- Problemas para sincronizar con el móvil

- Constantes actualizaciones para utilizar el GPS

- Botón central gigantesco

 

Ideal para: deportistas intermedios-avanzados y polivalentes

Precio: 249,00 €

http://bit.ly/1PsDCJI

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