Correr hacia atrás quema el doble

Descubre los beneficios del 'retro running'
Martín Iraola -
Correr hacia atrás quema el doble
Correr hacia atrás quema el doble

Pues sí. Resulta que emular a los cangrejos tiene sus ventajas. Y es que, tal y como afirma un estudio italiano publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, al correr hacia atrás quemamos el doble de calorías. Y no es el único beneficio.

Más energía, mejor equilibrio

Vale, de acuerdo. Puede que correr hacia atrás consuma más energía, pero a cambio mejorarás el equilibrio y te recuperarás más rápido y mejor de las lesiones habituales entre deportistas, como las de rodilla.

Piensa que corriendo hacia atrás es imposible pisar con el talón. En su lugar, pisas con la punta del pie con lo que la amortiguación recae en exclusiva en el tendón de Aquiles y sus músculos cercanos: gemelos y sóleo. En ese sentido, es un ejercicio excéntrico puro, recomendado para aquellas personas con molestias en el tendón.

Bueno para tus caderas

Por último, otra ventaja de correr hacia atrás está en la cadera. Para poder hacer los pasos largos, la cadera tiene que extenderse hasta su máximo articular y este es un punto muy importante sobre todo para la gente de más edad, pues ellos suelen tener la cadera un poco rígida. Además, el músculo responsable de este movimiento es el glúteo mayor. Por lo tanto, no sólo se mejora la movilidad de la cadera sino que también se potencia uno de los músculos más importantes para correr.

Lo dice la ciencia

¿Y eso de que quemas el doble de grasa? Es precisamente lo que descubrieron científicos sudafricanos de la Universidad de Stellenbosch tras correr hacia atrás durante un período de cuatro semanas, un grupo de mujeres perdieron mayor cantidad de grasa corporal al correr hacia atrás a diferencia que las mujeres que corrieron de forma tradicional.

Adáptalo a ti

Vale: no te vas a poner a correr hacia atrás en plena calle. Pero sí puedes buscar un lugar un poco apartado (sin obstáculos, ojo) o hacer tiradas en la cinta del gym, primero cortas y a poca velocidad y después ir subiendo la intensidad y duración. Puedes empezar con 5-7 minutos (créenos: corriendo hacia atrás, el tiempo pasa más despacio) e ir añadiendo un par de minutos en cada sesión. Al principio tendrás que ayudarte de las asideras para arrancar, pero luego es pan comido. Recuerda no pasarte con la velocidad, o acabrás protagonizando uno de esos vídeos de caídas que circulan por YouTube.

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