Dos mejor que uno

La mejor motivación para entrenar es un compañero de gimnasio. Te explicamos por qué
Martín Iraola -
Dos mejor que uno
Dos mejor que uno

Un amigo te puede cambiar la vida. Literalmente. Según un estudio realizado por la Arizona State University (EE.UU.), tendemos a levantar más pesos cuando otras personas nos están observando. Aquí te va una lista de todo lo que debes tener en cuenta cuando hagas press de banca a cuatro manos.

Escoge a una persona que se tome el ejercicio tan en serio como tú

Intenta que vuestras agendas estén sincronizadas. El primer requisito, aunque suene a perogrullada, es que los dos podáis dedicar el mismo tiempo al trabajo en el gimnasio. Y eso no es todo: debéis compartir el mismo objetivo, ya sea perder peso o ganar volumen. Necesitas a alguien que te empuje, que te motive, sin hacer de todo ello una competición. Eso no quiere decir que no deban existir piques entre vosotros. Desafiarse a uno mismo requiere mucha fuerza de voluntad, pero si se rivaliza con otro ser humano, el esfuerzo y el empeño toma otra dimensión.

Supérate

Lo de tener a tu compañero ahí, junto a ti en la sala de pesas, no sirve sólo para darte conversación. Su presencia también incrementa en varios enteros la confianza que albergas en ti mismo. Gracias al apoyo de un compañero conseguirás la suficiente confianza y seguridad para intentar ejercicios más complejos y con pesos superiores para conseguir más desarrollo muscular.

Evita lesiones

Si entrenas solo a la misma intensidad que con un compañero, corres el riesgo de lesionarte. Y es que, gracias a tu compi, podrás llevar a los músculos más allá de los limites normales. Cuando hayas llegado al fallo muscular en un determinado ejercicio, con la ayuda de tu acompañante podrás realizar una o dos repeticiones forzadas más, un factor indispensable para el crecimiento muscular

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Vale. Quedamos en que entrenar por parejas evita lesiones y consigue que tu crecimiento muscular sea mayor. Pero hay más ventajas. "No se trata sólo de la comodidad que surge cuando dos personas se entrenan juntas y las sesiones se hacen más rápidas, entretenidas y cómodas para ambos”, opina el director del gimnasio Afit Do-Majo. Se trata de compartir conocimiento. Trucos, ideas para nuevas rutinas… Si intercambias experiencias con tu compañero, la progresión será, lógicamente, más rápida. Ya sabes: cuatro brazos levantan el doble. Y dos pares de ojos ven mejor. Todos cometemos errores de vez en cuando, pero no siempre nos damos cuenta. La mirada atenta de tu colega será de gran ayuda.

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