Gana músculo sin perder dinero

¿Quieres ir al gimnasio pero no estás dispuesto a dejarte una pasta? La clave está en negociar bien las condiciones
Men's Health -
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haz el mejor trato posible

La mayoría de los gimnasios tienen margen para negociar las tarifas. Primero, pregunta si puede igualar las tarifas de la competencia. Luego, elimina los lujos innecesarios: ¿necesitas sauna, piscina o clases en grupo? Si no las necesitas, pide que te rebajen la tarifa.

Sigue el gimnasio en Facebook y Twitter, donde muchos cuelgan descuentos de los que no se hace promoción, e invitaciones de un día.

Evita elevadas mensualidades

Los gimnasios intentan que las tarifas mensuales suenen mejor que los pagos por cada entrada. Si una entrada cuesta 10€ y la mensualidad 80€, pregúntate: ‘¿Iré al menos dos veces por semana?’’. Además, ten en cuenta que al principio, todos pensamos que vamos a ir casi a diario y la cruda realidad es otra.

Si optas por una mensualidad, apúntate pocos días y asegúrate de que podrás ir antes de elegir un plan que incluya más días.

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busca acuerdos de empresa

Muchas compañías tienen acuerdos que permiten que sus empleados tengan descuentos en diferentes servicios. Y muchos trabajadores no acaban de informarse y se pierden chollos. Ocurre lo mismo con los colegiados profesionales, que después de un tiempo olvidan consultar los tratos preferentes a los que ha llegado su gremio.

Antes de apuntarte, revisa si tienes algún gimnasio con descuento

huye de los caprichos

Tras una sesión de ejercicio, sientes que mereces una recompensa. Y ahí está la máquina expendedora con una tentadora fruta o un suculento batido llamándote a gritos. Y si tú te lo mereces, quizá tu bolsillo, no.

Evita, también, los jabones de las máquinas expendedoras, que no cuesta tanto llevarse el gel y el champú de casa. Al cabo de un año, te darás cuenta de que te has ahorrado bastante dinero. 

Conoce tu vía de escape

Si sientes muchos remordimientos tras firmar, actúa rápido. Los contratos con el gimnasio pueden ser difíciles de cancelar. Pasados tres días, posiblemente estés pillado. De hecho, lo mejor sería que no te apuntaras nunca de forma impulsiva e hicieras una buena comparativa.

¿Te vas de viaje? Algunos gimnasios permiten acogerse a un período de suspensión por una cuota menor. No deberías pagar por algo que no estás usando.

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