Así se convierten los selfies del gym en una manera de ganarse la vida

Saca músculo para Instagram y gana dinero
BRIAN FERRANDIZ -
Así se convierten los selfies del gym en una manera de ganarse la vida
Así se convierten los selfies del gym en una manera de ganarse la vida

Hoy ha sido uno de esos días en los que te sientes orgulloso de tu sesión de entrenamiento. Has cumplido el objetivo que te habías marcado, quemado un montón de calorías y notas los músculos bien congestionados. Y claro: te vienes arriba, sacas tu smarthpone, miras a la izquierda y a la derecha y decides hacerte un selfie marcando bíceps. Evidentemente, la instantánea requiere de algo de preparación, hay que buscar un buen ángulo para que ese bíceps de tamaño estándar parezca la joroba de un dromedario. No te olvides tampoco de evitar cualquier artista invitado no deseado (el abuelo que tienes detrás enseñando la hucha no vendría a ser el mejor de los reclamos). Y, sobre todo, evita los pensamientos del tipo “Pero, ¿qué estoy haciendo?”, “¡Qué vergüenza!” o “Espero que no me vea nadie”. De hecho, hay gente que se gana la vida, y muy bien, disparándose selfies como el tuyo. Es el caso de Sadik Hadzovic (Bosnia), culturista, modelo de fitness y estrella de Instagram que cuenta con más de dos millones de seguidores en esta red social. 

Criado en Estados Unidos tras huir de la guerra de Bosnia, Sadik ostenta cuatro títulos de culturismo y puede presumir de haber sido finalista en dos ocasiones de Mr. Olympia, la máxima competición de culturismo profesional del mundo. Si a este palmarés se le suma cierta gracia para hacerse fotos y un gran manejo de las redes sociales, la conclusión es inevitable: habemus influencer. Para su legión de followers, Sadik es una fuente de inspiración y un espejo en el que mirarse publicación tras publicación. De hecho, ya existe un nuevo término para definir esta conducta: fitspiration. Pero, antes del asalto a las redes de Sadik Hadzovic ya existía un concepto similar. El propio Arnold Schwarzenneger fue un gran referente estético para el mundo del culturismo en los años 80. Todo hijo de vecino quería parecerse a Conan y decirle a sus lorzas aquello de ‘Sayonara, baby’. En 2018, los referentes los encontramos en las redes sociales. Tan sólo es necesario que busques en Instagram #fitnessmotivation y te aparecerán más de 30 millones de posts. Si les echas un vistazo, veras un montón de fotos de tipos que han esculpido su cuerpo a imagen y semejanza de Sadik Hadzovic y otros referentes del mundo del culturismo y del fitness.

Son muchos los que empiezan a seguir a estos influencers y los elevan a la categoría de gurús. Analizan cada post, siguen sus consejos y replican sus rutinas. También copian sus dietas y su estilo de vida intentado desarrollar un físico como el de sus ídolos en las redes sociales. Al poder publicar comentarios en sus posts, hay quienes les realizan todo tipo de consultas: qué suplementos consumen, cuál es el secreto para conseguir ese cuerpo e incluso dónde se compran la ropa. Toda ayuda es poca para conseguir el cuerpo y la imagen soñada.

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La Fitspiration

Quienes buscan fitspiration no lo hacen porque su principal motivación sea la salud o la fuerza. La finalidad suele ser mucho más frívola: la estética. Un estudio liderado por la doctora Tiggerman, profesora de psicología en la Flinders Univerisity (Australia), ha concluido que los perfiles de las personas cuyo desarrollo muscular es especialmente evidente, como es el caso de Sadik Hadzovic, tienen más seguidores que los perfiles de entrenadores reputados que, a pesar de tener muy buena forma física, no lucen músculos descomunales.

Esta tendencia a la exageración es algo que ya señalan algunos expertos del marketing como Daniel Saynt, fundador de la NSFW Agency, una empresa que pone en contacto a las marcas con aquellos influencers que pueden incorporar sus productos como parte de su día a día en las redes sociales (previo paso por caja, evidentemente). Para Saynt, esta admiración por los físicos exagerados se reproduce tanto en hombres como en mujeres. “Sólo hace falta que nos fijemos en ejemplos como el de Kim Kardashian. Muchas mujeres ven en ella un referente de belleza y quieren tener unos labios más carnosos, un pecho más voluminoso y un culo de grandes dimensiones. Es una tendencia que está cada vez más de moda”, afirma.  En el caso de los culturistas existe un aliciente añadido, ya que podemos ver su evolución y cómo van transformando sus físicos. Es precisamente contemplar estos cambios de imagen tan drásticos lo que engancha a la audiencia. Algo parecido sucede con instagramers como Hadzovic. Sus seguidores pueden ver su progresión mirando las imágenes y vídeos de su timeline y sienten una conexión especial con él.

Otro caso parecido es el del modelo de fitness Ulisses Jr., que cuenta con más de cuatro millones de seguidores en Instagram. Su andadura en las redes sociales empezó allá por 2003 en Myspace. Podemos decir que fue un visionario, ya que intuyó el potencial de las redes sociales un año antes de que naciera Facebook y siete antes de la llegada de Instagram. Al principio, sus amigos se reían de él. No le veían sentido a que compartiera sus consejos de entrenamiento en Internet. Además, estaban convencidos de que los entrenadores no ganaban pasta. Es cierto que al principio los beneficios económicos brillaban por su ausencia, pero de Myspace pasó a Facebook, y de allí logró arrastrar a todos sus seguidores a su cuenta de Instagram. Lo cierto es que, cuantos más followers tengas en una red social, más fácil será que crezca el número. Los datos demuestran que, a partir de los 50.000 seguidores, la progresión se mantiene sola y a partir de 100.000 se acelera.

Hoy, la principal fuente de ingresos de Ulisses Jr. no procede de es su labor como entrenador. Es cierto que entrena a unos cuantos clientes seleccionados (sobre todo, directivos de banca), pero el auténtico pastizal se lo lleva con sus contratos de esponsorización con diferentes marcas, sus apariciones en público y su faceta como empresario. Gracias al ruido que han generado sus redes sociales ha logrado lanzar su propia linea de ropa y libros en los que explica su programa de entrenamiento.

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Hablemos de las cifras del mundo 'fit' en Redes Sociales

Pero hablemos de números. ¿Cuánto puedes llegar a cobrar si te conviertes en un instagramer de éxito? Álvaro Blanco, fundador de la agencia de influencers masculinos Native Talents, nos explica que un perfil que tenga entre 100k y 200k puede cobrar entre 600 y 800 euros por post. “Aunque, ahora mismo, las marcas valoran más el engagement (es decir, el ratio seguidores/likes y comentarios) que un simple número de followers, por lo que alguien con 20k con una comunidad muy activa te puede cobrar lo mismo que alguien con muchos más seguidores”, explica Blanco. Para un tipo con el seguimiento de Sadik Hadzovic, esto se traduce en una cantidad que ronda los 8.000 euros por post esponsorizado. No está nada mal por colgar una foto, ¿no?

Es el propio Hadzovic quien nos cuenta que por cada aparición pública puede llegar a cobrar cerca de 6.000 euros. Y no sólo eso: las empresas que le contratan corren con los gastos de sus vuelos en primera clase y de los hoteles de cinco estrellas en los que se hospeda. Eso sí: las marcas no se chupan el dedo y desconfían de que los followers puedan ser comprados. Precisamente por eso, cuando quieren fichar a un instagramer para una campaña, ponen la lupa en detalles como el perfil del seguidor medio que tiene cada uno: sexo, edad y lugar de residencia.

Pero ser una estrella en Instagram y convertirte en un modelo de fitness cotizado no es tarea fácil. Hadzovic sigue un duro entrenamiento que hace que se machaque en el gimnasio cinco días a la semana (incluso hay ocasiones en las que realiza dos sesiones diarias). Pese a esto, para él lo más duro es seguir a rajatabla su dieta. Tiene que pesarlo todo, calcular las calorías, seguir horarios muy rígidos y tiene que privarse de los dulces y de la mayoría de las grasas. Como buen influencer, comparte con sus seguidores unos gráficos en los que muestra el peso de cada uno de los ingredientes de su menú. Evidentemente, los cubatas quedan fuera de la ecuación.
A pesar del éxito de Hadzovic, raramente un culturista se convierte en modelo de fitness. Topher DesPes, director de la división de fitness de la agencia Wilhelmina Models, explica que los modelos de fitness no sólo tienen que tener un buen aspecto, sino también ser capaces de ofrecer algo más. Los clientes piden un modelo de CrossFit o un jugador de fútbol americano. Vamos, un deportista que reúna flexibilidad y agilidad, cualidades que no se desarrollan si lo único que persigue tu entrenamiento es  una estética concreta.

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La presión de estar siempre en el foco

Steve Cook es culturista profesional y defensor de este tipo de fitness con finalidades estéticas (aesthetic fitness). Este influencer, que cuenta con más 1,8 millones de seguidores en Instagram, explica que para lograr la imagen  buscada deben evitar hacer levantamientos con grandes pesos muertos, para no desarrollar una cintura gruesa. Tampoco pueden incluir en su rutina sentadillas con mucho peso, ya que no quieren un vientre voluminoso. Precisamente estos dos ejercicios son muy importantes para desarrollar capacidades atléticas. El propio Hadzovic sigue a Cook en Instagram. De él tomó prestada una dieta. Tenia que perder unos kilos para un concurso de levantamiento de peso en muy poco tiempo, pero lo veía como un objetivo inalcanzable porque por entonces era bastante delgado. Asegura que tuvo que eliminar prácticamente toda la grasa y que la dieta fue durísima. Pero finalmente valió la pena. Consiguió el resultado prometido.

Para algunos, estar constantemente expuestos a este tipo de referentes puede llegar a ser perjudicial, ya que podrían acabar padeciendo dismorfia muscular. Meritxell Heredia, psicóloga y cofundadora de HiB psiquiatría y psicología, la describe como una preocupación patológica por ser débil. “Quienes la padecen consideran que no tienen suficientemente desarrollados los músculos a pesar de que no sea así. Son incapaces de apreciar con exactitud el tamaño del propio cuerpo. Eso les lleva a desarrollar comportamientos obsesivos y negativos relacionados con su aspecto”, asegura. Heredia explica que acostumbran a someterse a sesiones extenuantes de ejercicio para aumentar su volumen. Buscan un cuerpo ideal y sufren  porque nunca consiguen el objetivo deseado. Son hombres que no piden ayuda por sí mismos, porque están convencidos de que llevan una vida muy sana, ya que realizan actividad física y cuidan su dieta.

El consumo de anabolizantes es habitual entre ellos. Hadzovic asegura que nunca los ha tomado porque jamás podría traicionar la confianza que sus seguidores depositan en él. Si, después de todo lo que te hemos contado, todavía dudas de si hacerte o no un selfie en el gimnasio, quizá sea porque en el fondo sabes que tus músculos no son tu mejor baza para convertirte en una estrella de Instagram. No sufras: seguro que hay algo de tu vida que le puede interesar a la Humanidad y disparar tu media de likes. ¿Has pensado en comprarte un gato?

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