Santi Millán echa a correr

Presentador, actor, showman, restaurador... y ahora deportista de élite. Te presentamos al nuevo Santi Millán
Jordi Martínez -
Santi Millán echa a correr
Santi Millán echa a correr

Después de concluir el pasado mes de mayo la Titan Desert, el Dakar del ciclismo, en un más que honroso puesto 126, Santi Millán se prepara para un nuevo reto: la Extreme Man de Menorca.

Y aún le queda tiempo para ponerle voz al irreverente oso de peluche que protagoniza la película Ted, para rodar con Marta Torné (su compañera en la obra de teatro Más allá del puente) lo nuevo de Roger Gual (director de Smoking Room), para volver a los escenarios con el espectáculo Santi Millán, Live... y para compartir con Men’s Health todos los detalles de su nueva adicción: el deporte.

En la espectacular terraza del Boo, su restaurante barcelonés, y con el mar de fondo, Santi Millán se dispone a descubrirnos, con una buena dosis de humor, al Santi que no conocemos. Ése capaz de pedalear 600km por el desierto de Marruecos, sin perder la sonrisa.

Entrevista a Santi Millán

Men"s Health: En la redacción de MH, la pregunta más repetida esta mañana ha sido “¿Santi Millán? ¿De verdad hace deporte?”. Parece que la gente te imagina más con una cervecita en la mano que matándote a correr...
Santi Millán: Efectivamente. Qué le vamos a hacer, chico. Mi mala fama me precede... De todas formas, yo creo que se pueden combinar ambas actividades perfectamente. Todavía no he probado a llenar el bidón de la bicicleta con cerveza, pero todo llegará… Ahora en serio. Hacer deporte no tiene por qué estar reñido con salir con los amigos o disfrutar de una fiestecita de vez en cuando.
Eso sí: todo con mesura. Tanto el deporte como la cerveza...

MH: Lo que queda claro escuchándote es que el humor tampoco está reñido con el deporte.
Santi: Por supuesto. El humor es fundamental siempre, pero cuando más jodido estás, más humor tienes que echarle a la cosa para hacerla llevadera. Recuerdo que el primer día de la Titan, por ejemplo, estaba allí con mis bromas y mis cosillas, y muchos participantes me soltaban frases del estilo “¡Tú! ¡Graciosín! A ver si el quinto día sigues con los chistes…”, yo me los quedaba mirando y les decía: “¿El quinto día? ¡Con más chistes todavía, que buena falta nos van a hacer!”.

MH: ¿Y pudiste cumplir tu amenaza a pesar de la dureza de la prueba?
Santi: ¡Claro! Las cosas nos irían mucho mejor, tanto en el deporte como fuera de él, si tiráramos más del sentido del humor. Las circunstancias son las que son, así que todo depende de cómo te tomes las cosas; de cómo te cuentes la historia.

MH: O sea que hablamos de la parte mental del deporte…
Santi: Pues sí. Estoy convencido de que es casi lo más importante. ¡Hombre! Tener una buena preparación física es imprescindible, pero después, en pruebas que te exigen mucho esfuerzo, la parte mental es básica. En la Titan había participantes que se pasaban el día quejándose, y yo siempre les decía lo mismo: “¿Pero a ti te han engañao? ¿Te han dicho que nos íbamos al Trópico?”. Si participas en este tipo de pruebas es porque quieres, así que disfruta del privilegio de poderte dedicar a algo que te apasiona.

MH: Y del privilegio de aparcar la rutina y los problemas, al menos durante esos días…
Santi: Eso es. El deporte es básico para mantener una buena higiene mental. Es un machaque para el cuerpo pero, mentalmente, es como una dieta desintoxicante. Desconectas completamente.

MH: ¿Y a tu cerebro también le das vacaciones? ¿Piensas en algo mientras corres?
Santi: No te creas, yo tampoco tengo mucha capacidad para pensar… Bastante tengo con respirar bien, como para preocuparme por otras cosas…

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MH: Vamos a poner las cartas sobre la mesa. ¿Has sido siempre un tipo muy deportista o esto es una crisis de la mediana edad?
Santi: Pues tengo que confesar que soy un recién llegado. De jovencito hacía cosillas, pero siempre he sido muy malo para los deportes de equipo. Malo pero persistente. En fútbol era pésimo, y en baloncesto peor, pero ahí estaba, dándolo todo… Y ahora, pues supongo que lo que dices, eso de la crisis de la mediana edad… Pero creo que me ha vuelto a dar por el deporte más por una necesidad mental que física. Empecé a correr y a ir en bicicleta para evadirme, para centrarme en otras cosas, para no darle tantas vueltas al coco…

MH: Y de ahí pasaste a hacer triatlones, la Titan, un medio Ironman…
Santi: Ya que te pones…

MH: Te pones a lo grande...
Santi: Pues sí. Porque venir pa ná… . Pero es que esto es un vicio. Te apetece batir marcas, enfrentarte a nuevos retos… El deporte es una adicción, y yo soy muy adictivo, así que un buen día pensé: “¿Drogas o deporte?”, y dije, “deporte”, y empecé por el ciclismo, que me habían dicho que se movía mucha mandanga en el ciclismo, y así podía aunar las dos cosas… Pero no: es totalmente falso. Lo digo desde estas páginas. El ciclismo es un deporte muy limpio...

MH: ¿Y qué le recomendarías a alguien que quiera saltar a pruebas más exigentes? 
Santi: Que dé el salto de forma progresiva, que los tíos somos muy burros y de repente nos despertamos un día en plan “¡venga! ¡que hace dos años que no piso el gimnasio pero completo una triatlón mañana mismo!”. Y las cosas, amigos, no funcionan así. Por una vez, vamos a atar un poquito en corto a nuestra testosterona, y a ir paso a paso. ¿Un maratón el primer día? Olvídate. El primer día corre 10 minutitos, date una duchita, tómate tu cervecita con los compis, y comenta la jugada… Y luego vas subiendo. Y el maratón, si acaso, lo dejamos para el año que viene, chato.

MH: Supongo que hay que ir poco a poco no es lo único que has aprendido practicando deporte.
Santi: Pues no. Este tipo de pruebas te enseñan a tratar de llegar siempre un poquito más allá. A que cuando tu cabeza o tu cuerpo te dicen “¡vámonos pa casa!”, en lugar de hacerles caso les des un pescozón y les respondas con un “¡vamos, perracos!, ¡un poquito más!”. Y siempre se puede un poquito más. Y esa capacidad de sacrificio, de superar tus límites, se puede aplicar a todos los aspectos de tu vida. Por otro lado, aprendes a no visualizar la meta, a no centrarte en ella, a disfrutar del viaje. Una lección muy interesante fuera de las ‘pistas’, porque demasiadas veces nos metemos en un proyecto personal que al final no sale y acabamos frustrados. Y las cosas no son así. El objetivo no es tener éxito, es disfrutar del proceso, y tener claro que funcione o no es algo que a menudo no está en nuestras manos.

MH: A lo mejor es esto lo que está enganchando a tanta gente a estos deportes: en ellos, sí tienes el control. 
Santi: Puede ser. En un maratón o en un triatlón, tú mandas y tú decides. No hay más. 

MH: Y en breve, a la ExtreMan. Con las palizas que te metes, estarás mejor ahora que a los 25, ¿no?
Santi: Bueno… Estoy en mi mejor estado de forma… Que tampoco es decir mucho… 

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