Consejos para correr con frío

¡Descubre lo que el invierno puede hacer por tu salud!
Fito Florensa -
Consejos para correr con frío
Consejos para correr con frío

¡No valen excusas! Los mismos que dicen que hace calor en verano dicen que hace frío en invierno. Obviedades a las que es mejor no hacer caso, podéis salir a correr, por supuesto también en invierno y con frío.

Como dice un proverbio sueco: “Hoy en día no existe el mal tiempo, sino un material inadecuado para hacer ejercicio físico en casi cualquier clima del planeta”.

Lo primero es, por supuesto, protegerse del frío. Después de calzarte unas bambas, ponerte un gorro (la cabeza es uno de los puntos donde el cuerpo pierde más calor), una camiseta y chaqueta adecuadas y unas mallas técnicas y cómodas, ya puedes lanzarte a realizar los primeros kilómetros.

Cuando digo material técnico para correr en invierno me refiero a un tipo de equipación absolutamente transpirable (que expulsa el sudor y te mantiene seco), que es negra o de colores oscuros para atraer el calor del sol en invierno, que es cómoda y confortable y que tiene colores para ser identificada fácilmente por otros caminantes o vehículos.

También recuerda, aunque te lo parezca menos que cuando hace calor, la hidratación es básica cuando practicas deporte con frío, así que no olvides hidratarte bien.

Pero pasar un poco de frío puede convertise en tu aliado si lo que deseas es reducir tu porcentaje de grasa corporal. ¿Por qué?

La hormona irisina es una de las culpables de este hecho. Esta hormona se encarga de la termorregulación y la conversión de la grasa blanca (mala) en grasa parda (buena), a través del  torrente sanguíneo. Cuando realizas ejercicio produces esta hormona, pero si además lo haces en un clima frío, la produces en mayor cantidad. Y ocurre porque al cuerpo le cuesta más energía mantener el equilibrio interno (homeostasis) en un clima frío que en un clima cálido. Si, además, obtiene esa energía de los lípidos, mucho mejor.

Actualmente existen evidencias científicas que demuestran que simplemente por pasar frío activamos el metabolismo de los lípidos. Si entrenas en lugares fríos humanamente asequibles, tendrás un mayor gasto que si lo haces a temperaturas elevadas. Francesc Villaroya, del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición, señala la relación que existe entre la obesidad, una pandemia en las sociedades del primer mundo en el siglo XXI, y convivir con temperaturas elevadas en casa.

Además, la Escuela de Medicina de Harvard, apunta que las personas que realizan ejercicio físico tienen niveles más altos de irisina, en comparación con las sedentarias.

Así que ya sabes: ¡que el invierno no congele tus ganas de salir a entrenar al aire libre! Te cundirá más porque tu cuerpo tendrá un gasto extra. Y por supuesto, no deberías obviar los hábitos de vida saludables en su globalidad: abrígate bien, evita correr si hay hielo en tu camino y elige unas horas en que el ambiente no sea tan gélido.  

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