No te tomes las pachangas tan en serio... por tu bien

Jugar torneos deportivos es positivo, pero con moderación
ASHWIN RODRIGUEZ -
No te tomes las pachangas tan en serio... por tu bien
No te tomes las pachangas tan en serio... por tu bien

La escena que te vamos a describir no te pillará por sorpresa. Típico partido de fútbol, baloncesto o 'deporte X' de una liga municipal o similar. Dos hombres se encaran frente a frente tras decirse de todo. No se están jugando el sueldo del mes ni es la Final de la NBA, pero parece que ese partido es lo más trascendente de su vida. Esperemos que no sea así.

Esta intensidad y competitividad es más propia de partidos profesionales que de pachangas, pero por desgracia sucede también en los recintos deportivos de media España. Pese a que no hay nada en juego, y el nivel es bajo (lamentamos decirlo, pero si no estáis en un equipo profesional es por algo) la agresividad está fuera de lugar teniendo en cuenta la relevancia deportiva.

¿Por qué somos tan competitivos?

Uno de los problemas que conlleva esta intensidad mal entendida es una alta agresividad. Diversas teorías apuntan a una proyección de las frustraciones cotidianas en el campo de juego. El psicólogo deportivo Mitch Abrams nos ayuda con este tema: “La gestión de la ira en el deporte es uno de los grandes secretos para el que es complicado encontrar explicación clara al 100%”.

No querer perder es una de las principales causas para el psicólogo, unido a la intención de demostrar y alardear. También destaca el componente de ‘libertad’ que ofrece el deporte. Pese a las normas y a las sanciones (tarjetas rojas y similares) el deporte no es tan estricto como lo es el resto de la sociedad.

Actitud inapropiada también en las gradas

No es necesario que el deporte se practique. Muchas veces como aficionados los comportamientos distan mucho de ser apropiados, ya sea viendo un partido de primera división o en la liga de colegios de tus hijos.

Trabajar en el control de la ira es fundamental para evitar incidentes desagradables. “Muchas personas no quieren parecer idiotas mientras hacen o ven deporte. Sin embargo, cuando eres el idiota eres el último en enterarte”, deja claro el Dr. Abrams. Es positivo trabajar en este tipo de terapias, auque sea de manera ‘básica’ para que cuando el partido se calienta los jugadores no pierdan la cabeza.

Es fundamental dejar claro que el partido sólo sirve para buscar cosas positivas y disfrutar, olvidando la competitividad excesiva impropia de ese lugar. Si los ‘profesionales’ son capaces de no llevar al extremo el deporte, los ‘no profesionales’ deberían hacerlo con mayor facilidad. Lo contrario no te traerá nada positivo.

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