Los otros 'finalistas' del concurso Nueva Cara 2013

Se quedaron a las puertas de la final, pero sus historias de superación merecen un capítulo aparte. Estos son los concursantes que cambiaron su propio destino para ser un 'nueva cara'.
Men's Health -
Los otros 'finalistas' del concurso Nueva Cara 2013
Los otros 'finalistas' del concurso Nueva Cara 2013

Toni Berenguer, David Díaz Gil, Juan Andrés Torres, May Mangan y Christian Verheugue. Seguro que a estas alturas estos nombres te resultan muy familiares; no obstante, son los finalistas de la última edición del concurso Nueva Cara. Si te has hecho con el último número de Men"s Health, además, lo más probable es que también lo conozcas todo sobre ellos y por qué merecieron estar en la final. Pero aunque las suyas sean las más conocidas, no son las únicas historias de superación de esta edición del concurso. Te presentamos a los participantes que  más se han superado a si mismos por ser  un "nueva cara".

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FRANCESC GASCÓ

 

Viendo su six-pack tan bien definido, cuesta creer que alguien como Francesc Gascó llegara a pesar cerca de 110 kilos. Pero la realidad, como él mismo dice, "a veces supera la ficción". Y esta historia de éxito arranca al terminar sus estudios universitarios de Paleontología, cuando por fin tuvo más tiempo que dedicar a su cuerpo.

"Siempre había visto el Nueva Cara como algo inalcanzable. De pequeño nunca había practicado ningún deporte, así que llegar a la semifinal de este concurso es para mí como una victoria", cuenta este joven valenciano. ¿Cómo consiguió este físico de portada en tan poco tiempo? Pues recorriendo el mismo camino que tantos otros han seguido antes que él:  "entrenando unas cuatro veces a la semana y cuidando mucho mis hábitos alimentarios". Gracias a esta constancia, consiguió perder 26 kilos en dos años; quedándose en los 84 con los que finalmente compitió en el concurso.

Francesc Gascó no piensa detenerse aquí y ya piensa en el próximo Nueva Cara. Si mantiene ese espectacular cuerpo, mantiene su simpatía y se esfuerza aún más, quién sabe, a lo mejor acaba dando la sorpresa.

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JORGE GUTIÉRREZ

 

Que una persona como Jorge Gutiérrez, que a los 11 años pesaba "casi 100 kilos", se quedara a las puertas de la final debería, en condiciones normales, considerarse casi como un milagro. Pero esto es Men"s Health, aquí no hay milagros, sino constancia, esfuerzo y cuidado por la alimentación. Y estas son cualidades que Jorge Gutiérrez ha cultivado a diario desde que a los 13 años decidiera cambiar su propia historia.

"Dedicí apuntarme a un gimnasio y empezar a preocuparme por mi alimentación", dice quien a los siete años ya comía chuletones. "Leí mucho sobre deporte y nutrición y a los 18 años ya tenía un cuerpo atlético con el que me sentía muy bien". Sin embargo, el inicio de su vida profesional trajo consigo "nuevos desequilibrios alimentarios", que acabaron con su estilo de vida saludable y dispararon su peso "hasta los 130 kilos. Entonces me dí cuenta de que no estaba contento con mi vida. Así que dejé el trabajo y me fui a Nueva York para formarme como entrenador personal", recuerda.

En la ciudad estadounidense, Jorge recuperó la cultura del entrenamiento que había abandonado y transformó su cuerpo hasta alcanzar los 96 kilos. Tras participar en eventos tan importantes como el Mundial de Toronto de Fitness de 2012 (en el que quedó en onceava posición) y el de Las Vegas de 2013 (cuarto mejor europeo), regresó a Barcelona e hizo valer sus músculos XXL para participar en el Nueva Cara y clasificarse para la semifinal. "Estoy muy contento porque lo he dado todo, participar en este concurso ha sido una experiencia increíble", dice quien ha logrado trascender sus propias limitaciones para cumplir su sueño. Y eso es algo que no puede decir todo el mundo.

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PEDRO CARRASCO: EL ACRÓBATA QUE ARMONIZÓ SU CUERPO

 

La de Pedro Carrasco es una historia de equilibrios. De equilbrios haciendo acrobacias, por supuesto, porque este sevillano afincado en Madrid lleva toda la vida trabajando "como acróbata aéreo". Y de equilibrios, también, porque durante la última década ha tenido que trabajar duro para compensar los desequilibrios que su trabajo le producía a nivel muscular. "Me dí cuenta de que focalizaba casi toda mi fuerza en unos músculos, y eso tenía que cambiarlo si quería un cuerpo más armónico. Compaginar el trabajo aeróbico con el fitness era la única manera de conseguirlo", explica quien ha sido uno de los 15 semifinalistas de esta edición del Nueva Cara.

A fuerza de echar "horas en el gimnasio", Pedro ha ganado unos diez kilos de músculo durante el último lustro. "Voy todos los días de la semana e intento trabajar un grupo muscular distinto cada día; a las piernas, sin embargo, procuro dedicarle un poco más de tiempo", comenta. Pedro se ha quedado a las puertas de la final, pero el año que viene, si el trabajo no le acaba absorbiendo todo su tiempo, tiene muy claro que volverá a presentarse al concurso. ¿Y el físico, conseguirá mantenerlo? Con esto no tiene ninguna duda: "siempre estoy en muy buena forma".

 

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ERNEST VIÑAS: EL TRABAJO CONSTANTE

 

De Ernest Viñas nadie diría a simple vista que le ha costado mucho trabajo llegar a tener el cuerpo que tiene. Acaba de cumplir 20 años, tiene una buena predisposición genética para hacer deporte y también toda la ilusión del mundo. Pero eso no quiere decir que este "nueva cara" no haya trabajado duro para tener el cuerpo que tiene. Al contrario: ha trabajado muy duro en los últimos años. "Autosuperarse no es sólo perder kilos; autosuperarse también es que una persona delgada como yo consiga ponerse muy en forma", dice para autoreivindicarse este joven de Barcelona, a quien le faltó muy poco para plantarse en la final del concurso.

A pesar de que debe combinarlos con los estudios y el trabajo, Ernest siempre ha sacado tiempo para sus entrenamientos. Ha sido precisamente esta constancia la que le ha permitido ganar cuatro kilos de masa muscular en un tiempo récord. "Intento ejercitar un músculo distinto cada día y acompaño todo este trabajo con una dieta muy estricta; basada principalmente en la ingesta de proteína", asegura. El resultado de todo este esfuerzo le valió una plaza en la semifinal del Nueva Cara. "He dado el 100% de mí, estoy muy contento con el resultado", dice quien incluso se ha atrevido a lanzar su propio blog (enformaalos20) para explicar cómo ha llegado a tener el cuerpo que acompaña a estas líneas.

 

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JOSÉ VIDAL: DEL HOSPITAL AL NUEVA CARA

 

El cuerpo de José Vidal sería hoy muy distinto de no haberse fracturado el brazo mientras practicaba snowboard, hace ahora justo cinco años. Distinto porque por aquel entonces este ingeniero y entrenador personal valenciano pesaba 93 kilos y estaba a punto de dar el salto a nivel profesional. "Me rompí el brazo justo cuando estaba a punto de participar en un campeonato", cuenta quien por culpa del accidente estuvo un año "sin poder hacer deporte. No podía ni sostener la bolsa de la compra, perdí todo mi físico". Pero aunque los médicos le dijeron que se olvidara "del gimnasio y las pesas", José siempre creyó en si mismo y, al cabo de un tiempo, volvió a coger una rutina de entrenamiento que, combinado con una dieta "muy estricta", le permitió recuperar gran parte de la masa muscular perdida. "Me siento muy orgulloso de lo que conseguí", afirma.

En su primera participación, José no llegó a clasificarse para las semifinales del Nueva Cara , pero asegura haber disfrutado mucho con la experiencia y ya piensa en presentarse el próximo año. Si ha logrado recuperarse del accidente del que sufrió, por qué no va poder él ser portada de la revista. "Me encantaría serlo algún día, por eso voy a entrenarme aún más fuerte para conseguirlo". A espíritu de superación, seguro, no le gana nadie.

 

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ADRIANO LÓPEZ: EL FUTBOLISTA RECONVERTIDO

 

El destino le tenía reservada una vida muy distinta a la que imaginó cuando era adolescente. Por aquel entonces, con quince años de edad, Adriano López iniciaba una ilusionante etapa en el primer equipo del Club Deportivo Lugo y todo hacía presagiar un prometedor futuro futbolístico; un futuro que acabó truncándose de manera inesperada. "Me asignaron unos preparadores físicos que me muscularon más de lo que necesitaba. De ser un futbolista muy hábil, empecé a tropezar fácilmente con el balón. Fue un palo muy gordo", explica quien acabó sumido en una depresión que, para más inri, derivó "en un trastorno dismórfico corporal". Pero Adriano no ha sido nunca una persona que se rinda fácilmente y no tardó en superar este trauma "a base de esfuerzo" y del "cariño y apoyo" que los suyos le prestaron. "A los 20 años empecé a ir al gimnasio y conseguí quitarme 30 kilos de encima. Ahora tengo una hija, soy entrenador personal y estoy disfrutando esta nueva etapa como el hombre más afortunado del mundo", asegura. De su época de futbolista, ha heredado un físico espectacular que ha seguido trabajando día sí y día también en el gimnasio. Pese a que este año no ha logrado clasificarse para semifinales, el próximo año promete volver a intentarlo "con más ganas" y, quién sabe, al igual acaba dando la sorpresa.

 

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RAÚL BELTRÁN: SUPERACIÓN MILITAR

 

Bombardeos "a altas horas de la mañana". Pateras abandonadas a su suerte. Y el horror de la guerra en su más cruda expresión. Raúl Beltrán tardó mucho tiempo en superar los seis meses que pasó destinado en Libia. Todo lo que presenció en este país perduró en su mente durante largo tiempo; y aún hoy le causa dolor al recordarlo. "Cuando regresé, caí en una honda depresión; no quería salir de casa, sólo iba a trabajar. Estuve un año así", recuerda este valenciano de 25 años, residente en Galicia. Fueron sus amigos los que le convencieron para dar el paso que le haría superar esta experiencia y, de paso, también cambiaría su físico para siempre: le regalaron un pase de un mes a un gimnasio. "Nunca había ido a uno y las dos primeras semanas fui por obligación, no me gustaba. Pero a partir de la tercera semana empecé a cogerle el gusto y ya no pude dejarlo", cuenta quien en los dos últimos años ha experimentado un cambio importante "a nivel físico" pero también "mental. Me ha fortalecido en todos los sentidos y me ha aportado nuevas ilusiones. He dado un cambio increíble, estoy muy contento".

Raúl siempre había sido "una persona muy delgada" y, a base de entrenamiento y una dieta controlada, ha conseguido pasar de los 69 kilos que pesaba en 2011 a los 79 de hoy. Este cambio, precisamente, es el que le convenció para presentarse al concurso Nueva Cara, del que dice siempre le había hecho "mucha ilusión" y cuya experiencia valora como "muy muy positiva. Me faltó poco para colarme en las semifinales, el año que viene lo intento de nuevo seguro", afirma convencido. Si sigue con esta progresión, guerra seguro que dará.

 

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ALEJANDRO GUARDEÑO: LA FUERZA DE LA MENTE

 

Si a Alejandro Guardeño alguien le hubiera dicho hace cinco años que alcanzaría las semifinales del Nueva Cara, no le hubiera creído "ni por asomo". Y no porque este valenciano de 27 años no diera por aquel entonces el perfil, al contrario, tenía y siempre ha tenido un físico envidiable, sino porque en 2008 le detectaron una rara enfermedad del corazón y los médicos le dijeron que se fuera olvidando del fitness. "Me dijeron que no iba a volver a practicar deporte en la vida, que esta enfermedad sólo es reversible en un 3% de los casos", recuerda quien a punto estuvo de coronarse como Campeón de España de Karate a principios del presente siglo; lo que dice mucho de cuál ha sido siempre su estado de forma. Pero si hay algo por lo que destaque Alejandro es por su "cabezonería", por no rendirse nunca "sean cuáles sean las circunstancias". Y él, dijeran lo que dijeran los médicos, siempre tuvo fe ciega en su recuperación. "Me mentalicé a mi mismo de que iba a ser una de las pocas personas que se han recuperado de esta enfermedad. Intenté pensar en positivo, mostrame optimista y la recuperación acabó por llegar", cuenta.

Tres años después de que le diagnosticaran miocarditis, en 2011 le dieron el alta al haberse regenerado su corazón "al 100%", casi casi un milagro. "Mis años de karateca me ayudaron a creer que la mente es el órgano más importante del cuerpo. Si la pones de tu lado, el cuerpo se recupera con más facilidad". Alejandro volvió a practicar fitness -hoy en día trabaja como entrenador personal- y fue uno de los 15 semifinalistas que compitieron por las cinco plazas de la final en Madrid, pero aunque está "muy satisfecho" tanto de la experiencia como del resultado obtenido, para el año que viene promete metas más altas. "Voy a mentalizarme para estar en la final y si no lo consigo no pasa nada, a seguir luchando". Palabra de un luchador nato.

 

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SERGIO GUTIÉRREZ: UNA VIDA LUCHANDO

 

De todos los rivales con los que Sergio Gutiérrez se ha enfrentado a lo largo de su vida, el asma ha sido, de lejos, el más duro de todos. Porque fue esta enfermedad la que de pequeño le hizo creer que él no valía para el deporte, que por mucho que se esforzara estaba condenado a acabar los entrenamientos ahogándose en un rincón; a veces, incluso, con su padre llevándolo de urgencias al centro de salud más cercano. "Durante mucho tiempo estuve yendo a entrenar acojonado, pensando que en cualquier momento me iba a ahogar de nuevo. Llegó un punto en que el miedo se apoderó de mi existencia", recuerda este cántabro de 22 años de edad.

Sergio empezó a perder interés por el deporte y cada vez se esforzaba menos en los entrenamientos. Esto continuó así hasta que, al entrar en la pubertad, su mentalidad cambió por completo. "Decidí que no me iba a dejar vencer por el asma y volví a practicar deporte. Al principio lo pasé mal, pero poco a poco mi cuerpo fue acostumbrándose y los síntomas del asma empezaron a desaparecer", cuenta quien ahora se enorgullece de llevar "más de diez años" sin ponerse un Ventolín en la boca. "Me dí cuenta de que era capaz de conseguir cualquier cosa que me proponía. Fue un cambio de mentalidad muy grande", recuerda. Hoy practica todo tipo de deportes y viendo su cuerpo nadie diria que un día fue un joven enfermizo que, ni en sus mejores sueños, hubiera imaginado nunca que acabaría postulándose a un concurso tan exigente a nivel físico como el Nueva Cara.

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RUBÉN NAVARRO: EL TROTAMUNDOS DEL FITNESS

 

De Granada a Arabia Saudí previo paso por Méjico. La vida de Rubén Navarro ha dado muchas vueltas desde que con veintipocos años abandonara la comodidad del nido familiar. Primero fue su novia estadounidense la que le arrastró a vivir una temporada en el continente americano.  Allí estuvo poco, apenas unos tres meses, pero le sirvió para descubrir el mundo del fitness de la mano de un amigo mejicano. Tras esta breve experiencia, decidió regresar a España para acabar sus estudios de Arquitectura Técnica, lo que le valió un billete para trabajar en un país "tan duro" como es Arabia Saudí. "El estar tan lejos de mi familia, novia y amigos, me hizo madurar muchísimo como persona. Además, también me sirvió para conocer otra cultura de gimnasio distinta a la de Europa; ya que en Oriente Medio el culto al cuerpo no está tan extendido como aquí”, relata este granadino de 32 años de edad que cogió el avión de vuelta a casa en el peor momento: cuando la crisis económica golpeaba con más fuerza en la Península. “La construcción estaba hundida, no había trabajo, así que decidí dar un nuevo giro a mi vida: sacarme todos los títulos posibles relacionados con el fitness”. Dicho y hecho: en apenas unos meses pasó de venderse como arquitecto técnico a hacerlo "como entrenador personal, monitor de pilates, de CrossFit y de tonificación dirigida”. Este reciclaje, además, le llevó a presentarse al concurso Nueva Cara; en donde, pese a no clasificarse para las semifinales de Madrid, salió “muy satisfecho de la experiencia. Había mucho nivel, pero me ví muy bien; salvo algunas cosas que tengo que mejorar. El año que viene volveré a intentarlo de nuevo”, promete este trotamundos que tuvo la suerte de que su viaje se detuviese justo dónde quería estar: en el gimnasio.

 

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